sin piedad

4448 Palabras
-Estoy bien... De hecho, más que bien, estoy..." Se detuvo, y vi que en algún lugar a un lado sus mejillas iluminadas con un tono rosado. Realmente quería reírme de reírme del sincero sonrojo de toda ella. Conecté, tomé con ternura una de las manos que conecté, tomé con ternura una de sus manos que se retorcían y até mis dedos entre los suyos, mientras los suyos, mientras me asustaban los principales indicios de mi anhelo de pertenencia restrictiva selectiva. -¿Duele? - pregunté. Comprendí que las vírgenes aquí y allá se sentían algo doloridas a partir de entonces. Algo adolorido poco tiempo después. Sin embargo, George había sido el primer virgen con el que había estado. Con el que había estado en algún momento. Sacudió la cabeza y su rubor se extendió. -Tal vez un poco. -Por favor, acepta mis disculpas -contesté, sintiendo mis ansias de salvaguardarla como un dolor en mi pecho, maravilloso de acompañar. En mi pecho, maravilloso para ir con el anhelo de propiedad que estaba brotando dentro de mí. Hirviendo dentro de mí. Estaba transformando mi interior en una zona de batalla. Zona de batalla. Ella me admiró y dijo con una sonrisa tímida: -No lo hice. Dios mío, la aprecié. Ella rodeó mi brazo con sus brazos y apoyó su cabeza en mi hombro. Mi hombro. Fue una de las pocas veces excepcionales en que aborrecí conducir con una palanca de cambios manual. Cambio de marchas manual. Me hubiera gustado seguir por ahí, sin mover el brazo. -Déjame saber que no estás bromeando -comenté, mirando su piel escasamente bronceada. Su piel escasamente bronceada. El sol cerca del océano era extraordinario en cualquier caso, para los individuos de piel bronceada. Piel bronceada. Dejó escapar una carcajada e hizo un gesto con la cabeza. En general, todo estaba bien. Mientras maniobraba para salir a la autopista que viajaba hacia el sur, me olvidé de mi mano entre sus muslos y me dispuse a contemplar el paisaje. Es más, me dispuse a contemplarlo todo. Normalmente, podría haber prescindido de las orillas del mar, repletas de veraneantes. En cualquier caso, ese día fue único. Único. No me preocuparía por los niños gritones que me lanzaban arena a la cara mientras se apresuraban por el gimnasio de la jungla en mi cara mientras se apresuraban alrededor del gimnasio de la jungla, ni los insufribles norteños que se ocupaban de las ridículas gaviotas. George hizo que todo fuera mejor. El sol quemaba y, a pesar de que George apreciaba desenvolverse bajo sus extraordinarios rayos, exigía que se lavara conmigo. Verla reírse y jugar mientras nosotros también, jugar mientras nos sumergíamos bajo las olas me hizo sentir como si los años que habíamos pasado separados se hubieran desvanecido. Los años que habíamos pasado separados se habían desvanecido. Existían realmente en ese momento y en el presente. El tiempo perdido entre nosotros había desaparecido. Con ella me sentía total. George era el individuo que me había mantenido entero mientras mi realidad se desintegraba a mí alrededor. Desintegrándose a mí alrededor. Además, verla en esas dos piezas me estaba afectando significativamente. -Ven aquí, George -dije, tirando de ella para que me acompañara al espacio donde el agua era más profunda. Donde el agua era más profunda. Sus ojos se abrieron de par en par mientras buscaba peligrosas Nos revisé en busca de la arriesgada vida anfibia indómita. "Estás conmigo. Nada te hará daño. Ven aquí. - La atraje hacia mi pecho. Ella se apretó sólidamente contra mí. La miré antes de bajar la cabeza y lamer las gotas de agua salada lamí las gotas de agua salada que se deslizaban por su escote. -Nona -murmuró, apartándome un poco. Alguien podría vernos. Miré a mí alrededor, estábamos excesivamente lejos de los individuos para que nos tomaran nota. Estábamos excesivamente lejos de los individuos para ser tomados en cuenta. No pueden vernos -respondí con un bufido satisfecho mientras la besaba y contactaba con ella. También, contacté. -Ok, qué bien, no pueden vernos -gimió mientras me agarraba de los hombros. -¿Duele? - pregunté, pensando en dejar de acariciarla. -No, no hace ningún daño. De verdad que no. Por favor, no te detengas", pidió, mirándome con ojos llenos de deseo. Sus ojos cargados de deseo. -Cariño, me pondría en contacto contigo constantemente, suponiendo que lo necesitaras. No hace falta que me lo pidas", le garanticé. Te lo garantizo. -Vaya, Nona -gimió George, dejándose caer encima de mí-. Eso me gusta. Eso me gusta. - ¿Qué es lo que te gusta? - sonreí. George apretó su cara contra mi hombro y dejó escapar un grito de placer. -Me gusta cuando diriges estos sentimientos hacia mí. -¿Qué cosas, George? - pregunté, mientras acariciaba el interior de sus muslos, haciéndole temblar. Muslos, haciendo que se estremeciera entre mis brazos. George apretó su boca contra mi pecho; crucé mis brazos sobre ella para sostenerla mientras volvía al planeta Tierra. Doblé mis brazos sobre ella para abrazarla mientras volvía al planeta Tierra. Ella dobló sus piernas sobre mi sección media, apretando su cuerpo contra el mío. Levantó la cabeza con un sobresalto y sus labios dibujaron una sonrisa diabólica. -Parece que otra persona se deleitó con ella -dijo, apretándose contra mí-. -Cariño, no tienes ni idea de lo mucho que lo he apreciado -respondí, mis -Mmm..." le garanticé. -Mmm... -respondió con una carcajada. Yo iba a explotar. Necesitaba apartarme. Ella frunció el ceño de forma traviesa. No se movió. Me mordí el labio para sofocar el trueno que se me iba a escapar. Iba a alejarse de mí. Ella disminuyó la tensión, sin embargo siguió acariciándome. Era de lejos de lejos lo más intrigante que había conocido en algún momento de mi vida. Su cara de asombro mientras me observaba, junto con la forma en que estaba todo el tiempo en contacto conmigo. Graciosa, sí. Era mía. -Relájate conmigo, niña. No puedo soportar nada más. - Mi voz era desagradable mientras bajaba para sacar su mano de mi traje de baño. Mi brazo hacia abajo para sacar su mano de mi traje de baño. Lavé su mano en el agua salada mientras mantenía el contacto visual con él. -¿Lo he hecho bien? - inquirió. -Nadie lo ha hecho tan inconcebiblemente bien en toda la existencia de la humanidad. Se le escapó una risa y bajó la cabeza. En efecto, estaba tan jodido en adoración que era absurdo. -¡Vaya, una medusa! Su chillido fue seguido por un esfuerzo de desvío de las aguas batidas hacia el lado del océano. Me quedé callado para no reírme y la seguí. No me cuestioné que hubiera una medusa. Era la época, sin embargo verla con los ojos abiertos como platos y su enérgica articulación era tan encantadora que resultaba divertida. Interesante. George -En general, me di cuenta de que serías con Rodríguez en el momento en que dejaras de comportarte como lo que no eres -murmuró Nona en mi oído mientras no lo eres -murmuró Nona en mi oído mientras se cruzaba de brazos sobre mí. Yo no dejaba de jadear tras atravesar las olas. Dejé escapar una risa agotada Dejé escapar una risa escurrida y apoyé la cabeza en su fuerte pecho. -No es tan natural ocultar a la alborotadora del individuo principal que se da cuenta de que existe -respondí. Contesté. Nona fijó su abrazo y sentí su aliento en mi cuello mientras apoyaba su mandíbula en mi hombro. La mandíbula sobre mi hombro. -No. Nunca he visto una persona problemática. No eres terrible, George. Es simplemente que has estado pretendiendo ser otra persona durante bastante tiempo, primero para satisfacer a tus padres, luego para hacer tus padres felices y después para satisfacer a. La joven que realmente eres es asombrosa. Eres reflexiva, pero también tienes agallas. Eres espléndida, sin embargo nunca actúas de forma prevalente. Eres cautelosa, sin embargo también sabes cómo pasar un buen rato y eres increíblemente caliente, sin embargo, estás aturdido. Era difícil para mí verme como él me representaba, sin embargo, oírle expresar esas cosas me hacía desear que fuera único. Me hizo desear que todo fuera único. Con él, no me había mantenido abajo por ningún tramo de la imaginación. Por ningún tramo de la imaginación. Cuando estaba con Nona, no pretendía ser nada. Era yo mismo. Y al pensar en una persona problemática, veía a alguien seductor. Necesitaba que el mundo me viera como tal sin embargo, me doy cuenta de que principalmente alguien como Nona consideraría mis defectos como elementos atractivos. Elementos seductores. -Estoy feliz de que me veas como tal. No digo que esté de acuerdo, sin embargo me satisface darme cuenta de que no ves mis defectos. Me satisface darme cuenta de que no ves mis defectos. Nona se solidificó brevemente antes de apartar los brazos. Sentí su cuerpo su cuerpo aislándose de mí. -¿Qué te pasa? - pregunté, pivotando para comprobarlo. Se limitó a negar con la cabeza. Aguanté para que hablara y, tras un par de momentos de silencio, me miró con admiración. Tras un par de momentos de silencio, me miró con admiración. -¿Por qué razón dirías que estás con Leo? Esa no era simplemente la pregunta que yo había dispuesto. Sacudí la cabeza. -Su significado podría ser un poco más obvio. Se pasó la mano por el pelo, cerrando los ojos, como si hiciera un respetable intento de no expresar en voz alta nada de lo que era. Se pasó la mano por el pelo, cerrando los ojos, como si hiciera un respetable intento de no expresar en voz alta lo que apenas estaba al alcance de su mente. -Te comportas como un individuo alternativo cuando estás con él. Como el individuo que crees que él podría ver como atractivo. Una joven decente ideal que juega con cada una de las pautas. Sea como sea, necesitas romperlas, George. No eres un ladrón, simplemente necesitas extender tus alas un poco y apreciar la vida. En cualquier caso, lo amas tanto que estás dispuesta a negarte la oportunidad de actuar con naturalidad para poder acompañarle. Se inmiscuyó en sí misma y mantuvo su mirada discutidora sobre mí. Deseé que no aceptara Deseé que no aceptara que cualquier otra cosa. Hubiera preferido no escuchar nada de eso. No era preciso. Era una joven decente. Era el tipo de joven que un individuo como Leo podía adorar. -Estoy muy bien -me las ingenié para decir a pesar de la sensación de presentimiento que tenía en el fondo de mi alma-. Me di cuenta de cómo decir a pesar de la sensación de presentimiento Me sentí como un imbécil al expresar esas palabras cuando la noche anterior había perdido mi virginidad hacia la parte trasera de su camioneta en lugar de hacia la parte trasera de su camión. La noche anterior había perdido mi virginidad hacia la parte trasera de su camión en lugar de en casa llorando el fallecimiento de la abuela. En casa llorando el fallecimiento de la abuela. Cerré los ojos con firmeza intentando apartar de mi mente las consideraciones sobre la abuela. En ese momento No podía reflexionar sobre eso en este momento. No estaba preparada. -No he dicho que seas horrible. Eres genial, George. ¿No estabas prestando atención a mí? Tienes una idea muy curvada de la bondad. Necesitas escabullirte con tu novio y sentirte deseada por tu compañero o dejar una absurda cesta de la compra en un aparcamiento no cesta de la compra en un aparcamiento no te convierte en un individuo terrible. Te hace te hace humano. Las lágrimas acudieron a mis ojos. Necesitaba confiar en ello. Había vivido con la culpa durante tanto tiempo ante el hecho de que necesitaba hacer lo que me habían indicado que no estaba bien. No estaba bien. Sin embargo, estaba conversando con Nona Rodríguez. Bebí en exceso y conseguí hacer cosas en cosas públicas con señoritas que nunca había hecho en lo que parece una eternidad... hasta que empecé a invertir energía con él. Empecé a invertir energía con él. Mi madre dijo que el 100% del tiempo: Satanás es maravilloso. -Pensé que el George que conocía se había desvanecido por completo. Me apenó su Lloré su desgracia durante un tiempo. Entonces, en algún momento, en la sala de descanso de la escuela secundaria, Halley siguió coqueteando con Leo y jugando con él ante ti como si no estuvieras allí. En el momento en que ella pivotó para marcharse, tú la tropezaste. Le hizo tropezar. Leo no lo vio, pero lo hizo. - Sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa. Cuando cayó al suelo con las piernas abiertas, vi la pequeña sonrisa toda la rabia, no mucho antes de que usted se agachara. Tus labios, no mucho antes de que te agacharas y te disculparas. Hasta ese segundo pensé que te había perdido. Pensé que te había perdido. Sin embargo, comprendí que mi Ceniza estaba bajo toda esa limpieza y toda esa rectitud. Después de ese día, empecé a A observarte y a participar en los minutos en los que conseguía un breve vistazo a tu verdadero ser mientras ninguna otra persona te enfocaba. Así como mientras ninguna otra persona se enfocaba. Esa es la razón por la que dirigí esos sentimientos hacia ti. Necesitaba Necesitaba hacer que respondieras. Necesitaba picarte y necesitaba que me respondieras con falta de respeto. Esos Viví para esos minutos en los que no podías aguantar más y detonabas... Viví para esos minutos. -¿Es cierto o no que fuiste horrible conmigo ya que necesitabas hacerme detonar? - pregunté. Él hizo un gesto es más, inclinó la cabeza para besarme en la punta de la nariz. "Te encanta mi lado atroz, ¿verdad Nona? -No hay nada monstruoso en ti. Eres tan encantadora por dentro como lo pareces por fuera, pero no lo entiendes. En cualquier caso, no lo entiendes. Eso me mata. Leo es mi primo y haría cualquier cosa por él. Para sus propósitos, sin embargo está loco para mantenerte en ese tipo de plataforma. Necesito al genuino George. La persona que se retuerce de unos pantalones cortos dándose cuenta de que me vuelve loco. Dándose cuenta de que me vuelve loco. La persona que va por el bosque hasta mi camión con una sonrisa de oreja a oreja, como si nada tuviera importancia. - Me pongo la mano en la mejilla en mi mejilla. El genuino George Gray es impresionante y estoy frenéticamente enamorado de ella. En adoración con ella. Mi estómago se estremeció. Yo también me preocupaba profundamente por Nona. Compartíamos un pasado y actualmente compartíamos este medio año, sin embargo el amor no debería no debería ser esencial para la situación. Leo permaneció entre nosotros. Los labios de Nona vieron como los míos y todo lo demás desapareció. Poco importaba lo que las tensiones y los miedos se colaran hacia el borde de mí Mente. Simplemente tenía que actuar con total naturalidad. En sus brazos, me di cuenta de que podía ser Sección Nueve Todo el pueblo se las había ingeniado para llegar a la congregación y ofrecer su último agradecimiento a la abuela. Respecto a la abuela. No habían averiguado cómo persuadirme para hacer un viaje rápido y verla allí tumbada, inmóvil y pálida. Estoy seguro de que no la habían maquillado adecuadamente. Ella era una especialista en maquillaje e iba siempre impecablemente vestida. Me hizo gracia la posibilidad de saber que tenía la abuela de setenta años más maravillosa del mundo entero. Cuando mi madre y mi padre no me permitían maquillarme a pesar de que les había implorado de rodillas, la abuela me secuestró una de rodillas, la abuela me secuestró un fin de semana en su casa para enseñarme la estrategia del "maquillaje para enseñarme el procedimiento de "pintar sin parar", como ella lo llamaba. Como ella lo llamaba. Una lágrima más resbaló por mi mejilla y me acerqué para limpiarla con el pañuelo que alguien me había dado. Pañuelo que alguien me había dado. -La voz profunda de Nona me sorprendió y admiré observarlo directamente ante mí. Observarlo directamente ante mí. No había contado con que viniera, esa tarde. Aparte de que nunca había ido a la capilla, salvo si se trataba del domingo de Pascua o de Nochebuena, acepté que hubiera estado Nochebuena, supuse que pensaba pasar su noche libre con sus compañeros... O por el contrario con Nicole. -Hola -respondí con un murmullo áspero-. No había previsto que estuvieras...". I Me inmiscuí para no decir más. Se revolvió y posicionó un poco la cabeza, frunciendo el ceño. Tomé nota de que se había cepillado el pelo, que normalmente llevaba revuelto. Mis ojos recorrieron su pecho y sus hombros, cubiertos por una camisa azul cielo convencional que, estaba seguro, habían sido Estaba seguro de que esa noche la llevaba de forma interesante. Llevaba la camisa metida por dentro de unos vaqueros formales, además de extremadamente formales, que nunca le había visto llevar Nunca lo había visto. Cada vez que admiraba encontrarse con sus ojos, sonreía sin precedentes durante horas. -Te has arreglado -dije discretamente para no hacer notar mi presencia. Él Se encogió de hombros y miró a su alrededor como para comprobar el número de personas que habían visto su el número de personas que habían visto su esfuerzo por acicalarse. Su mirada se detuvo en mí una vez más en mí de nuevo y se inclinó un poco. -¿Has ido a verla? - Su delicado murmullo volvió a llevarme lágrimas a los ojos. Sacudí la cabeza y me relajé. Sacudí la cabeza y respiré hondo tratando de contenerme para no separarme y lanzarme por completo a sus brazos en busca de consuelo ante toda la ciudad. La ciudad entera. Cubrió mi mano con la suya y entrelazó sus dedos con los míos. Confundida, miré a mí alrededor para asegurarme de que no nos estaban observándonos. "Vamos, George. Te lamentarás de no haberla visto por última vez. Realmente quieres Hacerlo para empezar de nuevo. Créeme. Sus ojos rebosaban de lástima mientras me miraba implorante. -No fui a ver a mi padre. De hecho, hoy me lo pienso dos veces. Su confesión hizo que el tormento que sentía en mi pecho aumentara, tanto por mi desgracia como por ese joven. Mi desgracia pero además por ese joven al que le habían quitado tanto. Para Nona me exigía que lo hiciera por razones desconocidas. Dejé que me guiara por el pasillo de la congregación hasta el lugar de descanso final abierto de la congregación hasta el ataúd abierto en el que descansaba la dama en la que había confiado el 100% del tiempo. Me había confiado todo el tiempo. Habíamos hablado de mi boda y de cómo me iba a peinar y maquillar ese día. Es más, el maquillaje de ese día. Habíamos acordado los tonos de los vestidos de las damas de honor y los vestidos de las damas de honor y los ramos de rosas que pensaba planificar. Habíamos concluido que ella cosería los vestidos de las dedicatorias de mis hijos. Habíamos hecho tan innumerables planes. Habíamos dado vueltas a tan incontables sueños sentados en su patio, comiendo golosinas y bebiendo té frío. El ataúd era de un excelente blanco marmóreo, con una cubierta rosa. Le Ella lo habría adorado. Ella adoraba el rosa. Los inmensos adornos hechos con rosas blancas y rosas la habrían entusiasmado. Cada primavera, uno de sus extraordinarias delicias era ver brotar sus zarcillos de flores, en los que se fijaba como si fueran niños. Infantes. Necesitaba agradecer a cada uno de los individuos que se encargaran de enviar los enormes ramos de rosas que los montones de flores que cubrían las divisorias de la congregación, particularmente las rosas. Sentí un chorro de humedad que bajaba por mi mandíbula y goteaba en mi mano. Levanté la mano libre para limpiarme la cara, pero sin mucho resultado. Lágrimas brotaron en mis ojos y se deslizaron por mis mejillas. Ni siquiera había No entendí que estaba llorando. -No te dejaré, sube más arriba y despídete de ella. Yo estaré aquí cerca -murmuró Nona. Nona murmuró. Desde que había paseado por las entradas de la congregación, había sentido una tensión en el pecho que me impedía relajarme. Mi pecho que me impedía relajarme. En ese momento, cuando me dispuse a despedirme de la señora En ese momento, mientras me disponía a despedirme de la dama que adoraba tan profundamente, me invadió una sensación de armonía. Solté la mano de Nona a la que había agarrado con tanta firmeza y avancé. Hacia adelante. Ella estaba sonriendo. Me alegré de que sonriera. Ella sonreía todo el tiempo. Habían utilizado sus cosméticos. Percibiría ese tono frambuesa de lápiz labial en cualquier lugar. En cualquier lugar. El aroma de las rosas era extremo y me ayudaba a recordar las tardes de visita en su casa. Pasábamos las visitas en su casa. -Te han puesto el vestido número 1 -murmuré mientras miraba su cuerpo de verdad-. Además, han utilizado tu maquillaje también. A pesar de que te pintas mejor. La sombra de ojos es un pedazo aburrido. Quienquiera que te la haya puesto no está informado sobre la regla de "bajar el tono sería lo mejor". -¿Recuerdas cuando hablamos de la necesidad de permanecer en la Tierra después de estirar la pata para poder ir a nuestros servicios funerarios? ¿La Tierra después de estirar la pata para poder ir a nuestros servicios funerarios? De hecho, en la posibilidad de que has persuadido a Dios con respecto a tu pensamiento y estás sintonizando desde algún lugar", me detuve a tragar el llanto Me detuve para tragar el llanto que se me iba a escapar, "suponiendo que hayan llegado, les diré. En el supuesto de que hayas llegado, te quiero. Te echo de menos. Pensaré en ti constantemente es más, completaré cada uno de nuestros acuerdos. Sin embargo, garantízame que estarás ahí. Garantízame que persuadirás a la persona de arriba para que te permita venir de visita. Esta vez no pude contener el llanto. Me tapé la boca con las manos y dejé caer la cabeza mientras mi cabeza hacia abajo mientras los recuerdos me abrumaban. Darme cuenta de que esta era vez que la vería me hizo sentir como si me hubieran arrancado el corazón. Abrazo me arrebató y tiró de mí para inclinarme hacia su pecho envolviéndome. Nona no dijo nada para consolarme. Me dejó decir mi última despedida de la principal manera que ella sabía. Cuando las lágrimas se extinguieron y el tormento de mi pecho se apagó, levanté mi pecho se apagaba, levantaba la cabeza para mirarlo. -Estoy seguro de que cuando uno estira la pata no va directamente al paraíso. Creo que tienes oportunidad y fuerza de voluntad para despedirte. Tener oportunidad y fuerza de voluntad para despedirse. Además, tu abuela no podría haber ido a ningún sitio hasta que no consiguiera esta despedida. Hasta que hubiera conseguido esta despedida. Dejé escapar una risa ahogada e hice un gesto. Tenía razón. El mismo Dios no habría podido llevar a cabo su acción si no hubiera estado preparada. -Adiós, abuela -murmuré por última vez. -¿Te apuntas? - preguntó Nona, uniendo sus dedos con los míos. Giré y me paseé por el barco, gesticulando y conversando con los demás que habían venido a darnos las personas que habían venido a darnos su pésame. Nona permanecía insistentemente cerca. Vi a algún grupo proyectando una mirada inquisitiva a la oveja negra que tenía como amiga. La oveja negra que tenía como amiga. En un par de horas, toda la ciudad estaría consciente de ello. En cualquier caso, en este momento eso no me importaba. Nona había sido mi compañera desde que, en el jardín de infancia, me había tirado del pelo en el gimnasio de la selva y yo la había forzado en consecuencia. Brazo. Después de que el educador nos hubiera escarmentado y tomado medidas para llamar a nuestros padres, Nona me Nona me encontró y bajó y preguntó: -¿Quieres sentarte con mi primo y conmigo durante el almuerzo? Podían hablar todo lo que necesitaran. Nona se había hecho la heroína cuando yo más lo quería. Realmente era lo que más quería. Tal vez no era el residente ideal, pero la abuela generalmente decía que ese ideal era agotador. Que el ideal era agotador. Ella habría adorado que me enfrentara a las chácharas del pueblo en su entierro. El pueblo chismoso en su servicio fúnebre. Pensaba detrás de mí con una sonrisa. Sonrisa. La abuela estaba aquí y casi podía oírla reírse mientras salía de la congregación de la mano de Nona. La mano de Nona. Nona -No podría decir si tendrán la opción de recuperarse de esto -comenté mientras abría la entrada y ayudaba a George a entrar. Entrada y ayudé a George a entrar en la furgoneta. -¿De qué? -preguntó con la mirada. ¿Realmente no sabía lo que insinuaba o diría que intentaba imaginar que no era ninguna broma? Ya que lo era. Mi aparición en la congregación era una etapa que había tomado a propósito que Leo darse cuenta de que Leo se daría cuenta. No podría haberme importado menos las repercusiones, demostré ser incapaz No pude soportar la posibilidad de que George estuviera alejado de todos los demás sin que nadie supiera lo que yo estaba pasando. Él me quería. -Hablarán, George -dije con cautela, conteniéndome para comprobar si había estado tan sumergida en sus sentimientos por la deficiencia de su abuela que no había reflexionado sobre el mensaje que habíamos enviado recientemente como el mensaje que habíamos enviado recientemente al salir de allí juntos. Se encogió de hombros. -Qué hay de eso. Eso es lo que hacen generalmente, Nona. Hablan. Ya se ocuparán de ello. Estaré condenado en el caso de que no estuviera anticipando entrar y empujarla contra los asientos de piel de becerro bien usados y besarla hasta que ambos estuviéramos pidiendo adicional. Pidiendo más. Sin embargo, este momento no era la oportunidad. Cerré la entrada, di la vuelta al vehículo y subí. No pregunté si necesitaba volver a casa. Pensaba dedicar más tiempo a la mía. Mi madre estaba trabajando esa tarde y necesitaba a George en mi habitación. Necesitaba verla en mi espacio. Para saber lo que parecía. Para olerla incluso después de que se hubiera ido. George se deslizó en el asiento hasta quedar cerca de mí. -¿A dónde vamos? -¿Importa? - pregunté, en lugar de responder. Dejó escapar un miserable murmullo. -No. En realidad no. Por mucho tiempo que esté contigo.
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