Capítulo 6

1743 Palabras
Cerré la puerta detrás de Alexis y suspiré. Él había ido a buscar por fin y después de tres días mi nueva visa americana. Mis tripas gruñeron de hambre por lo que decidí dirigirme a la cocina. Cuando entré en la cocina me sorprendí encontrar a alguien, ya que solo una vez en todo el tiempo que llevaba en esta casa, había visto a alguien del servicio. —Hola —saludé a la mujer. Ella de giró asustada y desvió la mirada, buscando una salida cercana. —Soy Megan, ¿cómo te llamas? —extendí la mano en su dirección, pero ella me ignoró por completo. —No me ignores, por favor —rogué a la mujer. —No tengo permitido hablar con usted —respondió mirando al suelo. Asentí sorprendida mientras ella huía. ¿Qué motivos tenía Alexis para prohibirle a las personas, comunicarse conmigo? Además, ¿qué había pasado con la mujer que me había ido a dejar el desayuno la primera noche que pasé aquí? Iba a tener que hablar con Alexis, pero antes necesitaba comer. —Julia nece... —Mike se detuvo en mitad de la frase cuando me vio. —Hola Mike, ¿qué necesitas? —pregunté amablemente. —Nada —respondió serio e hizo ademán de irse. —Espera —lo tomé del brazo para detener su huida. Mike me miró de pies a cabeza y luego detuvo su mirada en la mía. —¿Qué ocurre contigo? —Nada —insistió. —Mike dime, eres mi amigo y me interesa lo que te pase. Él soltó un bufido y miró a un lado. —Me pasa que me enferma verte con Kingstone. Su respuesta me dejó sorprendida. —¿A qué te refieres? —Me refiero a que él no te merece. No te acerques a él. —Mike yo... No pude decir más, ya que él me besó. Ni siquiera pude responder al beso, nada. No hice nada hasta que él solo se apartó. —No es correcto... —fue lo único que pude decir. —¿Y crees que si es correcto que te estés enamorando del hombre que te compró como a un pedazo de carne? Para él no eres nada, Megan. —No me estoy enamorando —contesté furiosa y salí de la cocina. ¿Como se atrevía? Yo no estaba enamorándome de Kingstone, ¿cómo enamorarme de alguien que me había secuestrado y había intentado propasarse conmigo a la fuerza? Entré en mi pieza y di un portazo, furiosa. Me tiré en la cama y comencé a llorar de rabia. Yo no quería estar aquí, pero ¿qué podía hacer? Cerré los ojos e intenté dormir. Más tarde tendría mucho que hablar y rogar a Alexis. POV ALEXIS Me bajé del auto y entré rápido en la casa ya que una fuerte y repentina lluvia había comenzado a caer. —¿Donde está Megan? —pregunté a Mike. Él indicó la escalera con la cabeza y yo comencé a caminar. Subí la escalera ansioso por darle el regalo que le tenía a Megan. Esperaba que le gustara. Entré en la pieza sin tocar la puerta y la encontré tendida en la cama durmiendo. No quería molestarla, pero necesitaba que viera su regalo. —Megan, despierta —la moví y ella se quejó. —Podrías ser más delicado —murmuró con la voz ronca. Me encogí de hombros y la ayude a sentarse, pude notar que no tenía buena cara. —Necesito hablar contigo —murmuró seria. —Dime. —Déjame irme... Me tensé. —Nunca —murmuré al instante. Ella se acomodó en la cama, sentándose sobre sus rodillas. —Alexis por favor. No es humano vivir así, encerrada. —No tienes mala vida. Estas rodeada de lujo y no te quejaste cuando te pagué la operación... Cualquier mujer estaría encantada de vivir así. Se le escaparon unas lágrimas, por lo que me alejé. —Alexis por favor, déjame volver a casa. No quiero estar aquí... —lloraba desesperada, pero si ella que creía que me conmovería estaba muy equivocada. Nada podía conmoverme. —La única manera en que podrías alejarte de mi es muerta. Se cubrió la cara y comenzó a llorar. —No sacas nada con llorar... Ah, y arregla tus cosas que en cuatro horas más nos vamos a Miami. POV MEGAN Me senté en el asiento de cuero del Jet de Alexis y me abroché el cinturón. Alexis se sentó en el asiento que estaba al otro lado del pasillo y no despegó la vista de su computador en todo lo que duró el viaje. Yo ojeé un par de revistas pero no podía concentrarme de verdad, por lo que no vi nada de lo que mostraban las páginas.  Cuando el Jet aterrizó nos subimos a un Roll Royce que nos llevó a una preciosa y gigante casa con vista a la hermosa playa. ** Dejé mis maletas al lado de la puerta y me metí en la cama con ropa y todo. El viaje y tanto llorar me tenían agotada, por lo que a penas puse la cabeza en la almohada me dormí. Mi primera semana en Miami fue lo que esperaba. Estuve todos los días sin salir de casa y mi única diversión era nadar y tomar sol. Lo único bueno es que ya tenía un bronceado envidiable. —Megan... Me giré hacia la voz y nadé a la orilla cuando vi a Alexis. —¿Qué quieres? —pregunté tan simpática como siempre. Noten el sarcasmo. —Hoy en la noche iremos a una fiesta de piscina. Te compré unos trajes de baño, están en tu pieza. A las diez tienes que estar lista. Asentí sin ganas de discutir y seguí nadando. Por lo menos iba a tener un poco de diversión. A las nueve de la noche comencé a arreglarme para la fiesta. Elegí un traje de baño azul que contrastaba genial con el color moreno de mi piel. Encima me puse un sencillo vestido n***o y mis infartantes zapatos Christian Laboutin. Eran una maravilla. Me hice unas ondas en el cabello y me maquillé sutilmente. Era una fiesta de piscina, por lo que no quería parecer mapache cuando me metiera al agua. A las diez en punto bajé a encontrarme con Kingstone. Me sorprendió verlo con un traje de baño y una polera negra con escote en V, ya que siempre usaba trajes. A penas me vio salió de la casa y yo lo seguí. Nos metimos a una camioneta negra y nos hicimos camino por las calles llenas de vida de Miami Beach. La vista de la ciudad era maravillosa. Cuando la camioneta pasó un gran portón n***o quedé impresionada con la mansión que aparecía frente a mis ojos. Al contrario de la mansión de Alexis, que tenía las paredes de vidrio y mármol n***o, esta era completamente blanca y llena de luces por todas partes. Era preciosa. A penas Alexis se bajó, lo seguí emocionada, deleitándome con cada detalle que aparecía frente a mi. —Vamos —Alexis hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiera. Casi corrí atrás de él. Parecía una niña siguiendo a su mamá en el supermercado, pero pasando por el pasillo de los juguetes. No sabía si quedarme parada observando a mi al rededor o seguirlo. Alexis abrió la puerta sin llamar y entramos. La casa estaba llena de gente riendo y bailando, todos en traje de baño. De repente una rubia muy alegre apareció corriendo hacia nosotros. —Ale, ¡si viniste! La chica abrazó a Alexis con mucha emoción pero él se quedó quieto, pareciendo incómodo, aunque a ella no le molestó. —Tú debes ser Megan —me abrazó como si nos conociéramos de toda la vida. —Mucho gusto —saludé tímida. La chica que se presentó como Karen comenzó a hablarle sin parar a Alexis y nos guió por su casa hasta llegar al "patio" donde estaba la fiesta central. —Wow —susurré al ver el espacio verde que había. Aparte de haber una piscina gigante, había espacio con pasto como para jugar un partido de fútbol profesional. Escuché como un grupo de mujeres llamaba a Alexis, como "Rey" y él se iba dejándome completamente sola en medio de toda esa gente. Miré a mi alrededor sin saber que hacer, y cuando vi una mesa llena de botellas, decidí ir ahí. —Meg —me giré al escuchar a Karen. Ella me entregó una botella de Corona y me tomó del brazo. —¿Como llevas vivir con Alexis? La miré sin saber que responder y me encogí de hombros. —Sígueme, mejor vamos a conversar en otra parte. Seguí a Karen de nuevo dentro de la casa y después por unas escaleras que nos llevaron al segundo piso y luego a su pieza. —Siéntate, nadie nos va a molestar aquí —cerró la puerta y luego se sentó en la cama. Yo me quedé parada al lado de la puerta sin saber que hacer. —Relájate, puedes confiar en mi. Soy como la mejor amiga de Alexis, por lo tanto se cada detalle de tu relación con él. Me encogí de hombros y me llevé la botella a la boca. —Entonces no sé que quieres saber, ya lo sabes todo. Crucé las piernas y me apoyé en la puerta. —Se todo, pero desde lo que él me dice. Quiero saber que pasa por tu cabeza. —Por mi cabeza pasa que quiero escapar, pero no tengo a nadie a quien buscar y ningún lugar a donde llegar, entonces tengo que quedarme con él quiera o no. Karen hizo un puchero y se cruzó de brazos. —Seamos amigas —dijo de repente. Sonreí y asentí. No sería mala idea tener a alguien para salir un rato de esa casa. —Lo que si tienes que saber, amiga nueva, es que con el rey nunca te va a pasar nada. Alexis no es una persona muy amigable, como ya bien sabes, pero si estas de su lado y no lo traicionas, vas a tener un muy buen protector... —Se puso de pie y se quitó el vestido que llevaba— Bueno, nueva amiga, tienes que saber que cuando quieras hablar puedes llamarme sin problemas, pero ahora tenemos una fiesta esperándonos. Me quité el vestido y los zapatos y juntas bajamos a la fiesta.
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