El taxi se fue y yo llamé a Karen. -Hola -saludé. -Hola nena ¿Qué haces? Me mordí el labio. -¿Estás con Alexis? -pregunté ignorando su pregunta. -Eh... ¿Debería? -preguntó confundida. -¿Lo estás o no? -pregunté mirando el cielo, ya que una gota me había caído en la nariz. -Uy, que simpática... No. No lo estoy -respondió cortante. -Entonces sal a abrirme -murmuré. -¿Estas afuera? -preguntó sorprendida. -Si, ahora ven rápido que está a punto de ponerse a llover -exclamé. Ella aceptó y colgó el teléfono. Guardé mi celular y me refugié bajo el techo del portón. Una tormenta fuerte amenazaba con caer. Este clima de Miami era demasiado bipolar. -Hola -saludó con una sonrisa, la cual se le borró cuando vio mi maleta y mi bolso. Me encogí de hombros y la abrecé. En ese momento me puse

