Capítulo 5
La propuesta
── ¿Puedo pasar? ──dijo un poco impaciente. Parpadeé un poco y finalmente le dije que sí. Alcé mi vista a las escaleras y David se distraía viendo Tom y Jerry en la habitación.
Freeman se movía de un lado a otro preocupado, nervioso, e inquieto. Se llevó la mano a su barbilla recién afeitada y luego me miró. Sus ojos pedían que lo entendiera a gritos, y sus labios estaban rojos y más carnosos que nunca. Una camisa negra de botones deslumbraba sus bellos ojos verdosos.
── ¿Esta bien señor Freeman? ──pregunté en un tono tranquilo.
Él respiró hondo y su postura fue como si analizara muy bien lo que iba a decir.
── Stella ──pausó un poco; era la primera vez que me llamaba por mi nombre de pila.
── No se como decir eso, pensarás que me volví loco, pero después de tanto pensarlo me he decidido así me odies ──declaró en un tono angustiante ──. Vente conmigo, tú y David, agarren sus cosas y váyanse a mi casa.
Mis facciones fueron de impresión absoluta, y creo que mis ojos los demostraron muy bien. Me quedé inmóvil y helada, jamás pensé que él, sobre todo él me propusiera algo así.
── Sé que ese moretón no te lo hiciste en la escalera, por favor déjame ayudarte ──habló soltando un bufido.
Nuevamente no dije palabra. ¿Qué era esto?, ¿de que se trataba?, ¿acaso era una respuesta a mi petición o el diablo lo había mandado? Oh dios mío, no me dejes caer en esa tentación.
── Por favor, no me veas como si estuviera loco, y dime algo ──gruñó él expectativo.
¿Acaso quiere algo de mí?, lo mas seguro. Ningún hombre invita a una mujer a su casa sin terminar enredado con ella. ¿Será que piensa que soy una mujer fácil y que a la primera oportunidad le abriré las piernas? Esa idea, me enfureció.
── ¿A cambio de qué? ──rezongué arisca.
── ¿¡Que!? ──pareció asombrarse más él que yo por mi respuesta.
── ¿A cambio de que quieres ayudarme?
── No quiero nada a cambio ──refuto de inmediato.
── Ningún hombre le dice a una mujer que se vaya con él sin pedir nada a cambio, ya ese truco me lo sé señor Freeman, y déjeme pedirle que me respete y se retire de mi casa.
Elliot quedó atónito, y sus ojos eran un mar de confusión absoluta.
── No quiero ningún favor tuyo, y te juro que no tengo una mala intención. Solo quiero ayudarte, y sacarte de esté infierno de vida.
── ¿Cómo sabes que tengo un infierno? ──me crucé de brazos ──. Déjeme decirle señor Freeman que soy muy feliz con Vincent.
Él se rio con sarcasmo ──. ¡¿Enserio Stella?!
── Señora Parker para usted.
El chico de los ojos verdes respiró hondo, y bajo la cabeza, luego, volvió a mirarme.
── Creo que no eres tan feliz como dices. Deja de aparentar, sé que tu matrimonio con Vincent está mal, y también sé que él no te ama, y sé que te golpea. Y de verdad, te ofrezco esta oportunidad por David, porque no se merece todo esta falsa que quieres tapar.
── ¿Cómo te atreves hablarme así? ──me enojé tanto que quería llorar ──. Usted no sabe nada de mí, ni de mi familia. Y lo que Vincent haga o deje de hacer no es de su incumbencia. Yo puedo sola, no necesito de usted, ni de su gesto de lastima, o doble intención. Así que ──caminé hasta la puerta y la abrí ──. Se larga de mi casa y no quiero volver a saber de usted señor Freeman.
Elliot Freeman me observó desesperanzado, y apenado a la vez.
── No fue mi intención ofenderla con mi propuesta. Lo que menos quería era incomodarla. Quiero que sepa que no tengo una doble intención con usted, además, no quiero que se imagine lo que se está imaginando, solamente, quería extenderle mi propuesta o una ayuda, más si usted dice que esta todo bien, le pido disculpa señora Parker ──metió su mano al bolsillo y saco su cartera negra de cuero, y de ella una tarjeta ──. De todas formas, aquí le dejo mi número telefónico, por si, en algún momento llegare a necesitar de mi ayuda. Lo siento mucho.
Caminó hacia la puerta cuando se detuvo frente a mí.
── Elliot ──lo llamó David.
Él amablemente se giró y lo vio bajar corriendo las escaleras. Y el niño se embutió en aquellos brazos fuerte, y Elliot no dudó en corresponderle y cargarlo.
Me arrepentí de mis palabras. Tenía el corazón tan vuelto mierda que no diferenciaba entre una buena acción y una doble intención. Para mí en estos momentos, todos los hombres eran una verdadera mierda.
── ¿Te quedas? ──inquirió David ilusionado.
── No, el señor Freeman ya se va ──intervine.
── Sí, debo hacer unas cosas en la oficina campeón ──me apoyo, colocándose al nivel del niño.
── ¿Cuándo volverás?
── Pronto ──mintió, porque no dejaría que volviera.
── ¿Cuándo es pronto? ──insistió David.
── No sé, pero nos veremos campeón ──calmó al niño con un abrazo.
¿Por qué Vincent no era así con el niño?, un extraño le demostraba más afecto al chico que su propio padre, eso me acongojo el corazón.
Elliot se levantó y me miró, y sin pensarlo, lo único que pude decir fue: ── Él no es tu hijo.
Percibí que el brillo en sus ojos se fulminaba como arte de magia, y su respiración se tornó tan densa que pensé que me gritaría. Sus facciones cambiaron a un semblante tan decepcionado que esta vez sentí lastima.
── Lo sé ──apenas pudo pronunciar y se marcho sin mirar atrás.
Allá se iba mi oportunidad, mi pasaje a la libertad, o tal vez mi tentación.
Estaba tan lastimada que no encontraba razones para creer en alguien, fueron años, no días, si no años de tortura física y mental, por lo tanto, no podía confiar en él, ni en nadie.
Cerré la puerta y lloré nuevamente.
No sabía si había hecho lo correcto, solo sabía que lo menos que quería era involucrarme con otro hombre.
Otra vez no dormí, y la propuesta me atormento tanto que me encerré a llorar, últimamente me encontraba demasiado sensible. Hasta llegué a pensar que estaba sumida en una profunda depresión que me mataba cada día lentamente.
¿Por qué dije todo eso?, ¿Por qué fingir estar bien si estoy mal? ¿por qué simular una sonrisa trémula ante personas que no le importamos? ¿Por qué fui tan estúpida?
Tal vez Elliot Freeman fue sincero y de verdad solo quería ayudarme.
***
Mis amores, aquí les dejo el capitulo del día viernes...
Leo sus comentarios.
Nos vemos el sábado.
Los quiero.
Att: Carol.