Muerdo mi labio, no puedo evitarlo cuando el delicioso sabor de la crema helada se está derritiendo en mi boca con cada bocado. El helado es tan magnifico que no puedo dejarlo pasar por alto.
Mi hermano está devorando el suyo como si no existiera nada más que el delicioso helado delante de nosotros, agradecida por lo alto de que cada quien tiene su helado, porque si no estoy segura que mi hermano no dejaría nada para mí.
Michelle se ríe porque estamos casi en una competencia de tener el cerebro frio, porque no encuentra una madera de creer que estemos actuando de esta forma tan especial delante de un helado.
Nuestro modales han desaparecido, no me molesta en lo absoluto, no cuando me encuentro en un aura de solo felicidad y para mi este momento es un instante de felicidad que quiero acurrucar en mi pecho.
El sabor a fresa junto al chocolate me hace delirar, no es que no me gusten otro sabores, es que simplemente me siento cómoda comprando estos dos, es como una mezcla que no tiene comparación, mi hermano por su parte es más amante al helado de fresa, por lo que no está comiendo mucho del chocolate, algo que estoy dejando a mi favor, porque cuando él no quiera comer más, puedo tomar el de él y agregarlo a mi vaso.
-Ustedes son increíbles- la admiración y la sutileza de sus palabras nos hacen reír.
-¡Gracias!- decimos al unísono con una gran sonrisa en nuestros rostros -¡Amamos el helado!- confesamos al mismo tiempo causando que Michelle nos mire frunciendo su ceño.
-No hagan eso- niego con una sonrisa y Alex solo se ríe.
-Buenas tardes- la voz tranquila y pausada de Johan nos hace girar a buscar el portador de dicha voz.
-Buenas tardes- decimos al unísono Michelle y yo, la mirada de Alex se entrecierra.
-Él es mi hermano Alexey- lo presento y el no estrecha la mano y tampoco apartar la mirada del hombre.
-Un placer, señor McFavior- alza su ceja y luego me mira, está reprimiendo una sonrisa y toma otro bocado de su helado sin dejar de mirarlo.
Muerdo la parte interna de mi mejilla y me quedo viendo a mi hermano que quiere decir algo pero está mordiéndose la lengua, metafóricamente hablando.
-Quería saludar- él sonríe con sus manos en la espalda. Michelle hace una trompita mientras infla sus mejillas como no creyendo eso y baja la mirada a su vasito de helado.
El traga hondo porque Alex ahora no le quita la mirada de encima.
-No vienes a saludar, di a que vienes y ahórrate la palabrería- es tajante, pero suave. Una mezcla que puede confundir a cualquiera, incluso a Michelle. Muerdo mi mejilla y bajo mi rostro tratando de retenerla carcajada de solo ver el rostro atemorizado de Johan.
-No le miento- el azul en los ojos de Alex se hacen filosos.
-Porque no tomas asiento, Johan- la voz imparcial de Michelle hace que la guerra de mirada que inicio solamente Alex acabe girando a fulminarla a ella, Michelle se encoje de hombros como si no fuera la gran cosa, pero antes de que Johan se siente Alex toma su silla y se sienta a mi lado, dejando a Johan de frente a mí, a cada costado estaba Alex y Michelle, así que todo estaba bien.
Mi hermano siempre sabe lo que necesito.
-¿Les puedo ofrecer otros helados?- su ofrecimiento hace que los tres captemos, yo aplano mis labios, Alex frunce su ceño y Michelle tiene sus ojos abiertos grandemente.
-¡CLARO!- decimos los tres al unísono terminando de raspar nuestros vasitos.
-¿Sabores?- nos mira buscando la información.
-Fresa- habla Alex.
-Chocolate con fresa- digo yo y el asiente.
-Menta con chocolate- los ojitos de Michelle brillan.
Johan ríe asintiendo, él se levanta y vemos cómo va al mostrador y empieza a pedir. Alex hace una mueca dejando sus labios en una línea y entrecierra sus ojos, luego hace un pucherito ladeado no creyendo que Johan este comprando nuestros helados.
-Aquí tiene- muerdo mi mejilla y sonrió agradecida cuando doy el primer bocado de mi helado. Alex hace el mismo gesto y al unísono gemimos.
-¡No puede ser!- Dice con sorpresa Michelle causando que Johan sonría y tanto Alex como yo volteemos a verla.
-¡Ehm!-ladeamos la cabeza.
-¿Son gemelos?- Johan pregunta pero ambos negamos.
-Solo compartimos útero en año diferente- la aclaración de Alex es un poco extraña, pero no puedo evitar que me cause gracia.
-Somos hermanos, pero no gemelos ni mellizos o algo por el estilo- aclaro con más obviedad yo.
-Es que son parecidos y además sus expresiones parecen incluso planeadas- da un bocado a su helado.
-Créeme que pensé lo mismo cuando el vino, luego me costumbre a muchas cosas entre estos dos seres idénticos- ambos entrecerramos los ojos y la apuntamos.
-¡La traición!- Johan nos ve como Michelle hace un momento.
-Son parecidos en muchas cosas amigo, incluso en las miradas- ella confiesa causando que el me busque la mirada, pero Alex esa entretenido tratando de sacar el helado de fresa de mi vaso y yo la parte del chocolate que le quedaba en el fondo del otro vaso –Y no solo eso, es sobreprotector-
Yo solo escucho el dialogo, no quiero que otro hombre me vea con esa mirada de que he hecho algo malo solo por ser una persona cercana a su hermano, no pienso volver a dejar a mi hermano un lado por la opinión básica de un hombre, quizás el error lo cometí una sola vez, pero dos, ya eso es estupidez.
-Así es mi hermano, si quieres ser mi amigo, venimos en paquete completo- digo con algo de suavidad.
-La vida me ha hecho como soy, y no pienso soltarle la mano a quien no confió- sus palabras son casi crueles por lo que Johan no nos quita la mirada de encima.
-No creo que sea algo malo, creo que cada quien a tomando las medidas necesarias para un mundo tan cruel como lo es este- mira a mi hermano y asiente hacia el –Quisiera decir que tenía la misma determinación con mi hermana como tú con la tuya- el baja la mirada y sonríe –No pude cuidarla lo suficiente y es algo que siempre estará en mis hombros, pero trato de ser un buen hermano para mis otras dos chicas- sonríe hacia nosotros y Alex no deja de verle.
-No es fácil ser hermano de mujeres, la mayoría cree que debemos matarnos para demostrar hermandad o esas cosas que suelen decir, pero no creo haber hecho eso con Lili, siempre estábamos en el mismo mundo de fantasías- confiesa y recuesto mi cabeza en su hombro.
-Es algo maravilloso de escuchar, pero nunca esta demás pedir perdón por algo que incluso no es tu culpa, pero te hace sentir mejor-
-No somos nadie para juzgar los actos ajenos, estamos en este mundo la cantidad de tiempo necesaria, pero está en nosotros tratar de hacer que sea la más larga posible- el asiente con una sonrisa.
-Johan- mi hermano asiente pero sigue estando muy esquivo con él, tanto así que no extiende la mano ni le da la mano, rechazándole por segunda vez.
-Gracias por el helado, Johan- mi hermano toma los siete vasos y los une para tirarlos a la basura.
En la mesa quedamos Michelle que estaba ajena a la conversación y Johan, yo estaba limpiando mis manos.
-Disculpa molestar- la voz de él me hace alzar el rostro y niego. –Dentro de poco tengo que volver y solo quería saludar- sonrió hacia él y vuelvo a negar.
-Es como dijo Michelle, es muy sobreprotector, y no lo evito- miro a sus ojos. El solo sonríe y luego baja la mirada a sus manos.
-Es de entender- asiento y Michelle aclara su garganta.
-Hace dos días hablamos sobre Trevor- ella dice causando que Johan se enderece sin saber muy bien a que habla ella, Alex llega con tres botella de agua pequeñas y nos una a cada uno, incluso a Johan que sonríe avergonzado. El termina la suya y la deja encima de la mesa.
-¿Qué ocurre con eso?- hago la pregunta causando que todos estén atentos a mí.
-¿En qué lugar además de tu departamento Trevor se atrevió a maltratarte?- Alex mira en mi dirección apoyando su cabeza en su brazo, esta recostado en la mesa mirándome. Johan está atento a la conversación y a las diferentes acciones –Me imagino que no le tienes secretos a Alex ¿Él lo sabe?- miro a mi hermano y niego.
-No tuvimos el suficiente tiempo para eso- Alex le da vuelta a la botella vacía en la mesa y baja la mirada de mis ojos.
-Entiendo- Michelle me hace volver a verla -¿Si lo hizo?- asiento.
-En el colegio en donde trabajaba- Alex niega mordiendo su labio inferior.
Hace 5 años y 5 meses…
«Las carpetas en mis manos me darán el pase a poder darme el grado que necesito, he demostrado lo capacitada que estoy para dar a otros grados diferentes, así que puedo optar por dar preescolar, que es por lo cual me prepare, la demanda de profesores es grande, pero estar trabajando acá me ayuda en gran mayoría a desarrollarme profesionalmente.
-Señorita McFavior- la dulce vos de la secretaria de la oficina del director me hace mirarla, es dulce y amigable, me gusta hablar con ella la mayoría del tiempo y creo que ella conoce algo que yo no le he dicho –Tome asiento- busco una de las sillas vacíos y me siento en ella con carpetas en mano.
-¿Cómo ha estado su día?- le hago la pregunta y ella sonríe con gratitud.
-Maravilloso, Lili- revolotea sus pestañas con emoción y me dan ganas de reírme -¿Café?- ella me pregunta pero niego.
Desde hace unos días he estado tomando pastillas para aliviar los dolores de los golpes que Trevor ha estado creando en mi cuerpo, quiero evitar alguna reacción alérgica así que prefiero rechazarlo y quedar como maleducada, a terminar en el hospital y tener que explicar algunas cosas de las cuales aún no estoy preparada para hablar.
-Lo siento, estoy tratando de quitarme ese hábito - comento con algo de tranquilidad fingida. Mirtha se ve durante unos segundos, quizás un minuto antes de asentir.
-Estas muy joven para que sea un hábito- trago hondo y le doy una sonrisa negando –No tienes ese hábito Lili- asiento a lo que ella dice.
-Desde la universidad- miento a lo que ella dice –Los estudios y todo eso…- mi vaga respuesta la deja a ella en un pequeño trance.
Su ceja se alza pero no dice nada, toma un vasito desechable y deja un poco de algo y luego me lo tiende –Un poco de té para ti, chica mentirosa- sonríe y lo agarro.
-No miento- le vuelvo a mentir pero ella niega.
-Solo tómalo, yo si necesito mi dosis de cafeína- ladeo mi cabeza con una sonrisa y el té de limón sabe delicioso.
Su silencio es breve mientras ella se sirve el café n***o y amargo, al parecer ama ese tipo de café, yo por mi parte me gusta más con leche descremada y dos cucharadas de azúcar, el dulce es mi favorito, aunque muchas veces me dijeron que cuando creciera terminaría gustándome amargo, aun así, me sigue gustando dulce.
-¿Vas a postularte para el próximo año?- asiento con una sonrisa, he obtenido una referencia breve de la maestra y mis tiempo extracurriculares en su aula.
-La maestra me ha obsequiado esto- abro la carpeta y muestro lo que hay en el interior, Mirtha sonríe en grande y me deja pasar cuando el intercomunicador suena.
-Adelante- aprieto mi carpeta en mis brazos y dejo que todo marche con total calma.
La puerta se abre y mi sonrisa es grande, mis ojos se ensanchan cuando Mirtha me abre sus brazos para felicitarme, mi sonrisa no cabe en mi rostro cuando ella me da un fuerte abrazo.
-Lo has logrado, serás la mejor maestra de preescolar, confió en ti, cielo- asiento con efusividad.
Siento el dolor en mi espalda cuando ella me vuelve abrazar, pero en este momento es más hermoso saber que mi sueño está cumpliéndose.
-Sé que quieres celebrar tomando un poco de té, pero alguien está afuera esperándote- mi sonrisa crece porque le había dicho a Alex que estaba a punto de presentar esta carta para el cargo y él me había comentado que vendría a verme porque ganaría.
-Es mi hermano- digo con emoción pero ella ladea su cabeza y niega.
-No cariño, es Trevor- la sonrisa en mi rostro desaparece y Mirtha puede verlo porque me toma del rostro. Me alejo un poco y le dejo las carpetas en sus manos antes de salir de la oficina.
-Disculpa hacerte esperar- digo cuando salgo y lo veo recostado en la pared al lado de la puerta. Sus ojos no tienen expresión y están casi sombríos, su ceja se alza y me mira de arriba hacia abajo.
-¿Qué tanto hacías allí?- apunta con su cabeza hacia la oficina, siento como mi respiración se detiene un momento pero trato de sonreír.
-He logrado el puesto de profesora de preescolar, la maestra me ha dado la recomendación- digo como puedo porque se cómo es Trevor y se hacia dónde llevara la conversación.
-Y terminaste convenciendo al director alzándote el vestido- mira hacia mis piernas y luego yo hago lo mismo, lo miro y niego.
-Se ganarme mi puesto, Trevor- mi voz sube un poco y el alza su ceja, luego de sonreír con brevedad me toma del brazo con fuerza, ve el baño caballero, se dirige a él y me lanza dentro.
El seguro de la puerta se escucha y empieza mi martirio.
-Desgraciada- es lo primer qué me dice.
Me alza y tomándome de cabello, me golpea contra la pared. Sus ojos están casi oscuros y me causa más miedo, me da una bofetada y luego otra, el siguiente es con el puño cerrado hacia mi estómago, me encorvo y me hace levantarme aun con el dolor en mi abdomen.
-Así no podrás ofrecer más tu asqueroso cuerpo- murmura en mi oído y da otra bofetada dejándome caer en el suelo, patea hacia mis piernas y luego se aparta pegándose a las puertas de uno de los cubículos.
Veo como se limpia el sudor y se da la vuelta.
-Llega a la casa, no me interesa como, pero en una hora te quiero allí- cierro mis ojos y dejo que el sonido de la puerta cerrándose se escuche dejando que un suspiro de alivio salga de mis labios seguido de mis lágrimas.
Como puedo limpio mi rostro y la sangre que había goteado, cierro el abrigo que llevaba encima del vestido para que no se note las gotas de sangre sobre el amarillo de la tela. Arreglo mi cabello y sin poder solucionar mucho más en mi rostro decido que es momento de buscar la carpeta e irme, si Alex me ve así será peor.
-Lili- la voz ahogada de Mirtha me hace mantener la mirada en el suelo –Debes denunciarlo- niego y tomo la carpeta.
-Solo llame a mi hermano y avísele que no venga, que estoy ocupada, por favor Mirtha- ella me quiere tomar del brazo pero no la dejo, creo que incluso tiemblo de solo pensar que alguien me tome por ese lugar y ella lo nota.
-Lili, puedes obtener ayuda- asiento y salgo de aquella oficina.»
Fin del flashback
Miro el techo del lugar antes de cerrar mis ojos y dejar que mi cabeza caiga hacia atrás, cuando la bajo la mirada de Alex no es de furia, es tristeza, la de Johan es casi mortal y la de Michelle esta húmeda.
-Ese día había preparado una cena en mi departamento, había comprado helado de chocolate con fresa mezclado, aunque no lo toleraba, había pedido películas de navidad aunque no eran la fecha y había comprado unos libros para ti, pero la llamada me hizo caer sentado en mi sofá solitario- bajo mi mirada arrepentida y luego me tiro hacia el para abrazarlo.
-Lo siento tanto- mis lágrimas no se pueden evitar, mi hermano llora en silencio.
-Mentiste en tanto- asiento sin poder guardarlo más –Pero mi dolor se remontó cuando me evitaste los meses siguientes- niego y bajo la mirada.
-Lo siento, yo solo…- no pude decir nada más porque encima de mis labios estaban sus dedos cubriéndolos.
-No quiero explicaciones ahora Lili, no las necesito, solo te necesito a ti para poder vivir y tú lo sabes ¿Verdad?-
-Lo sé, también te necesito a ti- no puedo evitar que mis lágrimas se detengan, tampoco evitar las de él.
-¿Quién puede atreverse a tanto?- la pregunta de Johan nos hace girar levemente hacia él.
-Trevor- dice Michelle alzando su ceja –Lo has escuchado, no es un nombre ficticio, no es una persona irreal, el existe Johan- la voz de Michelle es casi acusadora, es molesta y llena de rabia –Son las personas que un no podemos detener, son las personas que aparentan algo cuando no lo son, esas personas que se esconden debajo de mil mascaras-
Alex me mira como no creyendo las palabras de Michelle, pero cuando ella deja salir todo el aire contenido me doy cuenta cómo es que todo esto la ha afectado también a ella.
-No tienes que escuchar todo lo que digo, Michelle- me giro hacia ella.
-No es eso Lili, es saber que miles de personas como el existen me hace…- su puño se cierra encima de la mesa como reteniendo su ira.
-Existen Michelle, pero debes ser paciente, cada uno de ellos poco a poco saldrá a la luz- digo con suavidad acariciando su rostro –Solo debes analizarlo- alzo mi ceja y ella sonríe ante el uso de la palabra.
-Analizar- murmura ella.
-Un hombre así no merece vivir- la voz de Johan nos hace reír, aunque no es con maldad que lo hacemos, el mira hacia la mesa mientras traza círculos con sus dedos evitando mirarnos –Nadie merece ese sufrimiento-
-Lo sé, pero ya no confió en lobos vestidos de ovejas, Johan- ladeo una sonrisa restándole importancia –Iré a dar un paseo con Alex antes de que se tenga que ir, permiso- me levanto con mi hermano imitando mis actos.
-Un placer Johan, Michelle- nombra a la última asintiendo mientras pasa su mano por el hombro de ella.
-Buenas tardes- me despido.