Capítulo XIV «Un día complicado»

2867 Palabras
No me gusta estar en este lugar, se supone que los días estaban contados, y no, no hablo de la estancia, al parecer eran los días de mi vida. Me gusta dar clases, me gusta la naturaleza, la navidad y el frio, me gusta escuchar y hablar sobre lo que me gusta, me gusta recordar aunque sea doloroso, porque me recuerda por qué estoy acá,  porque estoy viva y porque este es mi presente. Me gusta el tiempo con mi hermano y hablar con Michelle, incluso la pequeña interacción con Johan, pero hasta allí, la mayoría del tiempo estoy tratando de mantener mis recuerdos lineales, cuerdos o algo por el estilo, por lo menos hasta que este consiente de en donde estoy en este momento. Miro al techo mientras mantengo mi cuerpo arropado, el color de la colcha que me cubre es verde, azul y morado, me trae paz y tranquilidad, mucho más que el rojo y verde que llevan la connotación de navidad. Ahora estoy conectada, estaba mejorando en gran mayoría y creo que algún desliz puede hacer que decaiga, no pensé que lo haría, pero asumo que tener el recuerdo de la traición de mi hermano, el llanto luego de la historia y nuestro momento a solas, me ha dejado claro que puedo tener recaídas algo peligrosas. -Buenos días- la voz de Michelle es suave, tranquila y muy dulce -¿Cómo estás?- su pregunta es casi de sobra, ella puede ver el control en los monitores pero aun así se toma el momento de poder descifrar por mis propios labios como me siento. -Adolorida- respiro con un poco de dificultad. -Llorar tanto no te hace bien- la sonrisa es triste, sé que tiene algo más que decime pero no lo hace, se mantiene en silencio chequeando los monitores cardiacos y revisa el pequeño tanque de oxígeno. -Sé que no me hace bien, pero tengo muchas cosas que contar, tanto que tengo guardado y nadie sabe sobre mí- niego mirando al techo. -Tienes mucho de ti para dar, por contar y expresar, pero tienes que tomarlo con calma, aun estas delicada, solo han pasado días- asiento a lo que ella dice y le dedico una sonrisa. -Gracias por estar conmigo en este momento- alzo mi mano y ella la toma entre las suyas. -No eres solo mi paciente Lili, eres mi amiga, he estado contigo todo este tiempo y lamento tanto tiempo que no pudimos ser nosotras como antes- muerdo mi labio y siento la humedad de mis ojos comenzar a correr por mi sien –No llores cariño- ella toma la silla y la acerca, se sienta tomando mi mano y deja un beso. -Es que me he perdido tanto, me hice daño yo, le hice daño a mi hermano, a mis padres e incluso a ti, todo fue tan inconsciente que…- mis hipidos se vuelven incluso peores. -Lili, escúchame- siento sus manos en mis mejillas y girando mi rostro hacia ella –Estoy aquí, estas aquí, Alex va a venir y tus padres siempre preguntan por ti- asiento a lo que ella dice –Sé que les dijiste que no querías verlos por tu estado, pero ellos llaman constantemente para saber de ti- -Lo siento tanto Michelle- ella niega y besa mi frente. -Necesito que te calmes, tu corazón se está alterando y estas muy débil como para que te lastimes ahora de esa forma ¿Bien?- asiento tratando de calmarme –Lili, necesito que te dejes colocar la mascarilla, tus pulmones necesitan un poco de ayuda para poder expandirse y obtener más oxígeno, así que te ayudaremos con eso, no será por mucho tiempo porque desde que has reaccionado, tu cuerpo ha estado respondiendo a la perfección al tratamiento- asiento a sus palabras y ella toma la mascarilla de donde estaba enganchada, me ayuda alzando mi cabeza y pasándola para luego ubicarla tapando mi nariz, boca y parte del mentón para que se sostenga, el elástico esta sobre mis orejas y recuesto de nuevo mi cabeza. Ella se mueve con total calma, se desenvuelve a mi lado como s estuviera acostumbrada, y en su totalidad lo creo, es del todo cierto que ella ya sabe cómo tratarme, el tiempo hace al maestro y ella es una gran doctora, aunque la mayoría del tiempo la veo solo como Michelle, la mujer que escucha atentamente mis problemas y trata de ayudarme. Camina hacia el otro extremo y veo como mueve la válvula de goteo del suero para que pase un poco más lento, ella busca en uno de los armarios unos guantes azules y se los coloca, toma de la bandeja que había dejado en la entrada unos frascos de cristal y saca líquido que va agregando poco a poco en el suero. -Son vitaminas, estas decayendo en las defensas, tenemos que tratar de nivelarlas, aunque has estado tomando tus medicamentos, tu cuerpo esta carente de ciertas vitaminas que ayudan al fortalecimiento-  escucho atentamente mientras vuelve y agrega otras sustancias que lo hacen casi verde fluorescente –Tu cuerpo reacciono bien al despertar Lili, y aunque eso es magnífico, tienes algunos niveles deficientes en lo general- su sonrisa ladeada me hace saber que quizás no es tan sencillo como ella está tratando de dejármelo ver. No puedo hablar mucho porque no pudo quitarme la mascada de oxígeno. Señalo la máscara y ella ríe negando –Por lo menos tendrás que usarla un par de horas, los chequeos lo hare cada hora para saber si es necesario una hora extra o no, no es sencillo Lili- la veo quitarse los guantes y anotar otras cosas en la tabla de metal que tienen enganchada unas hojas. -Han subido en gran mayoría desde anoche cuando te complicaste, estabas muy mal así que lo más idóneo es reponer todo lo que has perdido- -¿Qué ha pasado?- la voz de Alex sonaba ahogada –La mujer de la recepción no me quería dejar pasar porque habías tenido una complicación- Michelle sonríe abriendo grande sus ojos. -La tiene Señor McFavior- Alex la miro un poco confundido por el tono de voz empleado. El mira hacia el pasillo y van pasando unos médicos que asienten hacia ella, de detienen y miran dentro de la habitación –La señorita McFavior ha tenido una complicación, por lo menos accedió esta vez a usar el botón y no a caminar hasta encontrar un médico- ella dice evitando mirar hacia la puerta. Mi hermano toma mi mano y deja un beso. -¿Ha mejorado?- ella asiente y mira hacia la tabla, alzo la mano avisándole que las personas se están retirando y ella deja salir una sonrisa. -Lo ha hecho, desde anoche esta en observación, estuvo delicada- su mirada hacia Alex es un poco más seria, el baja su rostro y aprieta mi mano. -Lili ¿Has cooperado?- su voz es suave y asiento. -Lo ha hecho bien Alex, pero no esta tan estable como para que ella salga del hospital mañana como se tenía previsto, por lo menos por ahora no lo está- el suelta un bufido –Debes avisarle a tus padres ya que no han dejado de llamar desde las 3 de la madrugada cuando se enteraron de la fuerte recaída- -Aun me sorprende que les prohibieras venir a verte-  suelto un leve suspiro que nadie termina escuchando, Alex aprieta mi mano. -Todos los pacientes tienen derecho a tener su privacidad, el que ella permitiera que estés aquí debe ser un acto hermoso, dando a entender que dejo a su familia apartada- el muerde un poco su labio y asiente –Alex, debes tener en cuenta que algunas personas no se sienten cómodas en todos los estados- asiento a lo que ella dice pero él sonríe. -Gracias por atenderla- Michelle niega con una sonrisa. -No es la primera vez que la atiendo, tampoco creo que sea la última, siempre estaré para ella- sonríe dándose la vuelta y saliendo de la habitación cerrando la puerta detrás de ella. -Lili, me has dado un susto- lleva su mano a su pecho, camina dando la vuelta a toda a la cama para sentarse en donde estaba Michelle –Papá esta vuelto loco, quiere venir a verte pero aun no alzas el alto contra ellos- niego con una sonrisa. -Saldré pronto, ya verás que si- digo como puedo, el asiente escuchando mis murmuros. -Si no es mañana, esperemos sea pasado, yo vendré a buscarte- sonrió hacia el asintiendo –He hecho lo que me has pedido, he conseguido la llave pero no he entrado al departamento, he decidido comprar uno con mi dinero, quiero que vivas conmigo, he estado arreglándolo lo mejor que puedo para que estés cómoda, no quiero que vivas sola Lili- ladeo una sonrisa. -Sé que no quieres, pero tengo que ir allí, tengo que ver algunas cosas- lo veo tragar hondo ante mis palabras y su bufido es casi un gruñido de molestia pero asiente. -Haremos lo que quieras, pero vivirás conmigo- alzo mis cejas dejando claro que no creo tener que pelear mucho. -No puedo vivir siempre contigo, querrás formar una familia y no puedo estar siempre allí- digo tratando de que el recapacite. -Eso no ha pasado y cuando pase estarás conmigo, tomaremos la decisión más idónea para los dos, Lili. Ahora lo único que quiero es que estés bien, segura y protegida- él dice con firmeza sus palabras son fuertes y me hacen sentir tranquila. -¿Cómo están mis padres?- él sonríe. -Felices de que salgas de este lugar, tristes porque desde que volviste no has querido hablar con ellos, pero han entendido, Papá está un poco resentido por tu acción, pero creo que con solo darle un beso y una noche para tenerte abrazada, estará feliz de nuevo- -No es fácil Alex- murmuro como puedo pero me guardo mis pensamientos. -Lo sé, no tienes que decirlo, volver a casa y sentirse derrotado es lo que peor que existe Lili, pero esto no es perder un empleo, estamos hablando de que es tu vida- -Lo sé, lo sé- digo tratando de cambiar el tema pero él se resiste a dejarlo pasar. -El departamento que compre está cerca de un parque, muchos niños van con sus mascotas, si quieres una mascota podemos comprar una- sonrió ante sus ocurrencias, él toma mi mano estirando la suya, se recuesta en el sillón pero no deja de ver el techo descansando su cabeza. -¿Por qué querría una mascota?- le hago la pregunta pero él se encoge de hombros. -He leído algunas cosas, Michelle me ha dicho otras y creo que es bueno para la salud estar acompañado de un pequeño ser, es solo si estas segura- asiento a lo que él dice y aprieto su mano. -También he estado postulando para unos trabajos-me giro a mirarlo con mis ojos abiertos –Quiero uno online, pasar tiempo contigo es gratificante- niego. -Puedes buscar uno presencial, es mucho mejor- alza su ceja muy parecido a mí y chasquea su lengua. -Lo pensare- niego de nuevo. -Postúlate, porque luego te aceptan en una online y te conozco- él sonríe dejando caer su cabeza. -Claro que no soy así, no mientas- Michelle abre la puerta y Alex se endereza.- ¿Ocurre algo?- su ceño se frunce pero ella niega mientras trae otras cosas en sus manos que ni Alex o yo, logramos saber que es. -¿Por qué me miran así?- ella ríe de nuestras expresiones –Es solo que debo cambiar los electrodos, al parecer está arrojando unos resultados erróneos, así que cambiare los que ella tiene puestos por otros- dice mientras hace que mi hermano se aparte –No tomara mucho tiempo-   Habían pasado ya tres horas desde que Alex había llegado, tres revisiones de Michelle en donde a la segunda me quito el oxígeno pero siguió regulando mi corazón, mi hermano me ayudo a sentarme un momento para que pudiera ver un rato para el exterior. -Creo que el departamento es más alto que esto ¿Eso afectara tu corazón?- su pregunta es curiosa, pero no tiene nada que ver con la situación, es solo regularlo, no es que tenga grandes problemas con él. -¿Qué tiene que ver eso con el departamento?- le hago la pregunta que he pensado. El mira alrededor y señala la máquina que no deja de sonar a nuestro costado, había hecho un esfuerzo en levantarme y ella lo refleja de una u otra forma. -Estoy bien del corazón, por lo menos en ese sentido- señalo la máquina. Su mirada se ensombrece un poco por el cruel juego de palabras que he usado –Debemos alegrarnos que posiblemente si me den la alta ¿No?- niega con algo de molestia. -No juegues con eso, por favor- dolor es lo que puedo sentir –No sé qué haría si algo te pasa- -Ya, ya. Lo siento ¿Si?- no me mira -¿Qué tan grande es el departamento?- vuelvo a la pregunta que lo ha estado motivando últimamente. -Es grande, tiene cuatro habitaciones, tres baños, un living espacioso, la cocina está unida con el comedor, sé que te gusta que puedas comer mientras ves la cocina, también ventanales grandes- sus manos están alzados como imaginando todo –Te va a encantar- -Estoy segura que sí, gracias por hacer todo esto- siento su abrazo rodearme con cariño. -No es nada, eres mi principal objetivo, así que haremos todo bien- sus palabras me reconfortan –También podemos buscar un lugar para que trabajes, Mirtha a preguntado por ti- sonrió ante el recuerdo –Ha estado esperando volver a verte, Dannia y Flor han reventado mi teléfono, cuando he respondido me han mentado a nuestra madre- ríe mientras niega –No pueden creer que no les dijeras que has despertado, así que hable con ellas- -No estoy lista para ver a nadie- digo en confesión –Solo a mi padre y a mi madre- dejo salir un suspiro cansada –No sé si quiera enfrentar el mundo real- me decaigo poco a poco. -No tienes que ver a nadie que no quieras, pero estoy seguro que recobraras el ánimo de volver al ruedo, nadie puede obligarte a nada y menos si estamos bajo nuestro techo- asiento a sus palabras –Ni siquiera si nuestros padres se atreven a decirte algo como eso ¿Entiendes?- asiento a sus palabras. -Espero estés mejor, vengo a quitar los aparatos, tus análisis volvieron a estar estables y es por ello que puedes descansar un poco de las dosis- sonrió en agradecimiento –Por dos horas no puedes ingerir comida, así que es mejor que aguantes un poco, luego volverás a comer porciones medianas para que tu estomago no se exceda ¿bien?- mira a Alex y este asiente. -Comidas livianas por las próximas horas- Michelle asiente. -Esta noche estarás con nosotros en revisión, dependiendo de los análisis al inicio del día podemos dar el alta o un día más con nosotros ¿Les parece?- mi hermano hace una mueca de disgusto pero gruñe una leve afirmación. -Si Michelle, podemos hacer eso, no te preocupes- digo como puedo –Lamento todo el gasto que he generado- -Nadie ha hablado de eso, soy yo quien paga esto y si tienes que quedarte otra noche lo haces, pero no quiero verte decir eso de nuevo. Tu salud es primero que el dinero Lili, siempre debes saberlo- asiento a sus palabras y Michelle sonríe. -Me alegra que este aquí, pero dentro de unas horas tendrás que retirarte, así que disfruta estas horas con ella antes de posiblemente mañana, tenerla bajo tu cuidado- él sonríe con suficiencia e hincha su pecho. -También tienes nuestro número- dice Alex a Michelle y ella se ríe mientras sale. -Te extrañare mucho- lanza un beso y lo atajo antes de que salga de la habitación. -Esta tarde debes tomar todo con calma, comerás lo que te dé, Michelle podrá darte el siguiente y mañana temprano estaré aquí para la primera revisión ¿Te parece?- asiento a sus indicaciones –Yo iré y veré el departamento ya que mañana nos mudamos ambos, tenemos lo necesario para empezar de cero en otro lugar, sin personas que critiquen, sin miradas acusadoras, solo tú y yo en nuestro mundo- -Sí, mañana puedo volver a dormir en casa- sonríe y me abraza. -Volverás a casa, dejaras estas mismas paredes frías y sin color o sentimiento, y podrás volver a ser tú. La navidad está cerca, tenemos muchas cositas que planear- asiento con entusiasmo –No importa tu pasado, este es nuestro presente ¿Bien?- asiento. -Debes comer algo-  trato de que lo haga. -Lo hare cuando te toque, mientras podemos hablar un poco de cómo quieres tener decorado el departamento-  imagino el lugar y los colores suaves que podemos agregar y en ese instante, con los aparatos aun pegados a mi cuerpo, la aguja aun en mi mano, mi camisón ligeramente abierto por los cables y mi dedo anular prensado, mirando hacia una ciudad que casi no se ve, con el sonido de los pitidos y el olor a hospital, estábamos Alex y yo, planeando nuestro nuevo inicio como los hermanos McFavior.
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