-Estoy feliz de saber que volverás a casa- giro mi rostro para ver a Michelle apoyada en la puerta, el típico traje azul fue sustituido por uno verde, la sonrisa en sus labios y lo brillantes de sus ojos me dejan saber que esta melancólica.
-Sí, también lo estoy, sonara duro pero sinceramente no sé si podría aguantar un poco más aquí, y tampoco sé cuánto podre aguantar afuera- confieso con algo de dolor volvieron a mirar hacia el suelo atreves de la ventana.
-No ha sido un trayecto sencillo, no es nada fácil en lo particular, pero sé que puedes volver a ser la misma chica- su voz es más cerca, está del lado contrario para no interrumpir mi vista.
-No quiero ser la misma chica de antes Michelle- me giro a verla y siento mis ojos un poco húmedos –Ser yo, ser sensible y entregada me hizo terminar aquí, ser miedosa y cobarde también puedes agregarlo a la lista- ella se queda en silencio y luego va en busca de la silla.
-No eres nada de eso, estas aquí y ahora, Alex tiene razón en que no tienes que ser nadie que no quieras, debes ser paciente en relacionarte con el mundo, pero poco a poco ganaras tanta fuerza que no entenderás de donde ha aparecido- sonrió ante sus palabras.
-Tengo miedo de lo que puedo enfrentar fuera de este lugar- cierro mis ojos y me enfoco en el sonido de las maquinas.
-No es lo que puedas enfrentar, no tienes que enfrentarte a nadie, y dudo que Alex permita eso- sonrió ante el recuerdo de mi hermano.
-¿No tienes que atender?- miro como el cielo se está aclarando.
-Tengo, pero también quiero despedirme de ti luego de tanto tiempo cuidándote- me trato de sentar con la ayuda de ella y ocupa mi lado izquierdo –Aun recuerdo tu balbuceo, fue sorprenderte saber que estabas respondiendo incluso a los videos que colocaba para ti-
-Si tengo que agradecer a una persona seria a ti, por la constancia de estar a mi lado incluso en mis peores días, por escucharme y hacerme ver el mundo diferente, incluso por mis malas palabras e insinuaciones dolorosas- ella ríe palmeando con suavidad mi pierna izquierda.
-Muchos lo adjudican al trabajo, pero tú no eras solo mi trabajo, eres mi amiga y a la personas que tuve que hacer pasar como que no para atenderte, nunca he estado más agradecida con la vida por poder cuidar de ti, por ayudarte a tener una segunda oportunidad-
-Incluso si el mundo no sabe que estoy aquí- miro hacia ella y sonríe dejando salir un leve suspiro.
-Una mano tiene la cantidad de números exactos de las personas que saben, y entre esas no me incluyo porque de solo saber que estabas bajo mi tutela, era más que suficiente para yo saber que estaríamos de nuevo acá-
-Por lo menos ahora lo que menos me importa es quien lo sepa o no- murmuro acariciando un poco la cama –Creo que es la certeza de que debo volver al mundo real, ese puede ser mi mayor preocupación.
-¿Qué es lo que más te aterra?- ella me pregunta pasando sus manos por sus pantalones.
-No encajar- niego con una sonrisa.
-Nunca encajaste Lili- muerdo el interior de mi mejilla porque tiene razón.
-No encajar en el ahora que es más complejo que el momento en donde lo deje- miro al suelo, de repente las baldosas blancas eran más entretenidas –El 2016 o 2017 se veía un poco más sencillo-
-Si lo era, por lo menos no lograste ver como los Jonas Brothers se separaron- ella murmura y mis ojos se abren –Pero ya volvieron- dejo salir un suspiro –Los IPhone siguen siendo iguales pero más grandes- ella ríe por sus acotaciones.
-No creo que eso sea lo más impórtate que ha pasado- ella niega con una sonrisa.
-Todos los días mueren personas Lili, una separación o un nuevo teléfono es algo que siempre pasara de moda-
-El mundo sigue avanzando- asiente - El dolor es básicamente individual, cada quien sufre el tiempo que permite-
-No es solo sufrir o no, es tener la capacidad de enfrentar todo lo que venga por delante- escucho sus palabras son atención –Tú lo has hecho, estas ahora, luchaste contra lo que nadie sabía que podrías, nadie debe saber que eres la misma Lili, solo debes ser tú, una mujer más fuerte y determinada-
-Eres la mejor psicóloga que he conocido- sus ojos se abren en grande -¿Realmente pensaste que nunca me daría cuenta?- me rio por sus expresión y deja salir un suspiro –Eres una gran doctora, pero tienes que ser psicóloga también, la forma en que sacabas las conversaciones eran curiosas, siempre estabas buscando un poco más de mí, de saber, de indagar-
-¿Y si es por curiosidad?- alzo mi ceja.
-¿Qué tal cruel puedes ser para hacer a una persona recordar todo lo malo que ha pasado en su vida?- le hago la pregunta y ella se avergüenza.
-Complicada pregunta, no tendría que haberte preguntado todo eso si tal vez…- ella mira hacia el frente -…una chica como tú, me hubiera contado todo en su debido momento- bajo la mirada avergonzada de todo lo que había estado diciendo y al mismo tiempo omitiendo.
-Lo siento- sigo evitando la mirada –No era sencillo para mi hablar de algo de lo que no estaba segura como abordar, aun me avergüenza saber hasta dónde llego todo esto-
-¿Llego todo eso?- su pregunta me deja un poco en el aire –Si lo sabias, solo que nunca buscaste la ayuda necesaria, así que no puedes justificar eso, quizás el miedo de ser atacada por hablar- niego –Alex podía ayudarte, lo sabias pero aun así, evitaste su ayuda-
-No sabía de lo qué podía ser capaz, era una caja que no tenía con certeza que tenía dentro- niego con dolor en el pecho.
-Esas son las razones, pero no son todas, tu miedo a la soledad también puede ser parte de ella, no es nuevo que los hombres manipulen a las mujeres, que se metan en su cabeza y hagan lo mejor posible para que se aferren a ellos-
-Lo sé, lo peor es que lo pude descubrir de la peor forma posible, no buscar ayuda, alejarme todos, los golpes, quizás ahora no se puedan ver, pero en mi mente cada una de las manos alzadas, y las estrujadas de brazos, e incluso sus palabras, cada una de ellas siguen en mi cabeza, ya lo pudiste ver, ya lograste saber cómo es que puedo mantener el recuerdo de todo-
-He escuchado cada una de tus palabras, cada uno de tus acometimientos, por lo menos los más relevantes de los cuales has querido decirme, y no es sencillo, pero tienes la oportunidad de salir adelante, nadie tiene que saber tu pasado, pero eso debe ayudarte a enfrentarte ahora- el color naranja del cielo comienza aparecer.
-El amanecer es precioso ¿No te parece?- le hago la pregunta.
-Es precioso cuando podemos observarlo Lili, ahora estamos aquí observando la preciosidad de la majestuosidad que se nos permite- asiento a sus palabras.
-Has pasado toda la noche aquí- ella asiente con una sonrisa.
-Estaré aquí las noches necesarias para estar a tu lado, pero especialmente esta noche sabía que sería mi última oportunidad para convivir contigo dentro del este lugar, la próxima vez estaremos tomando café en un lindo restaurante- sonrió ante ese futuro.
-Me gustaría saber que seguirás formando parte de mi vida- digo con total calma y suavidad –Trevor siempre me prometió amor, cuando él me había pedido matrimonio me dijo tantas cosas que en ese momento me lo creí, incluso cuando él ya me había golpeado la primera vez-
-¿Por qué aceptaste casarte con él?- inflo mis mejillas.
-Pensé que nunca encontraría a nadie más- sonrió ante ese recuerdo.
-Que errónea fuiste, que malas decisiones tomaste y es doloroso saber que ahora te diste cuenta- me encojo de hombros.
-Mejor tarde que nunca ¿Verdad?- digo con algo de gracia pero ella cierra sus ojos.
-Lilith, es hora de tu análisis, en una hora viene Alex a llevarte a casa, estoy segura de que todo estará en orden y empezaras de nuevo- ella baja de la cama y empieza a quitar todo de mi cuerpo y vuelvo a quedar solo con la bata blanca.
-Te voy a extrañar- digo con suavidad sintiendo mi ojos llenarse de lágrimas.
-Y yo a ti, pero es momento de avanzar- ella deja un beso en mi mejilla y sale de la habitación dejándome sola con mis pensamientos, pero no tarda cuando entra con una bandeja y una enfermera.
Es delicada y el protocolo ya lo conozco, dejo que me tomen sangre, signos vitales, ven los monitores y todo lo hacen mientras sigo mirando hacia afuera, Michelle me deja ser, me deja estar ausente y no me pregunta nada, mi pecho sube y baja, toman mi temperatura, presión arterial y hasta mi nivel de azúcar rápidamente antes de llevar la sangre.
-Nos vemos en 10 minutos- dice la enfermera y sale de la habitación con todo. Michelle agita su mano y sale detrás de ella.
Yo me bajo de la camilla, veo el maletín que me había dejado Alex y decido entrar al baño, tomo una ducha y me visto como siempre lo hago. Mis jeans sueltos, una sudadera y mis zapatillas deportivas.
El tiempo pasa más rápido de lo que pienso, y cuando salgo del baño Alex está hablando con Michelle mientras le muestra unos exámenes, mis exámenes, él sonríe cuando me ve salir y me toma en brazos.
-Lilith, luego de tanto tiempo con nosotros, déjame decirte que hoy es el momento de ser libre, tus análisis están perfectos, tu estas perfecta y es momento de dejarte salir del hospital- la voz de Michelle es suave, tranquila y esperanzada.
-Volveremos a casa, tengo muchas películas que quiero mostrarte y varios restaurantes que debes probar hasta encontrar tu favorito- Alex dice pero está un poco ahogado, la emoción está en su garganta y no puedo evitar devolverle el abrazo.
-Ven- la voz de Michelle nos hace separarnos y me indica que salga de la habitación.
Y lo hago, pero me encuentro con cada una de las personas que me han demostrado ser parte de ellos en este corto lapso de tiempo, no tengo tanta energía para abrazarlos a todos, pero lo hago.
-Te voy a extrañar Señorita McFavior, espero asista a mi boda- veo como Raquel está detrás de él y se despide de mí.
Los veo a todos antes de tomar la mano de mi hermano, él toma mi bolso y nos dirigimos a la salida, y luego de tanto tiempo vuelvo a respirar el aire de la ciudad, ese mismo del cual siento un gran temor.
-Bienvenida de nuevo al mundo, Lili- dice Alex besando mi mejilla y subiéndome a su auto –Todos estará bien, mientras este contigo-