Las calles son como un lugar nuevo para mí, es como ver todo por primera vez, incluso cuando ya lo estaba admirando a la distancia, los edificios diminutos ahora son cada vez más grande, y puedo ver incluso algunas cosas y puestos que antes no estaban.
Tampoco tengo un gran recuerdo de todo a mí alrededor, pero aún tengo en mente mi universidad, la institución, el restaurante donde desayune con Alex, y la tienda en donde trabajaba el amigo de mi padre.
Esos lugares que tienen un fuerte recuerdo en mi cabeza, y que han marcado mucho en mi vida, incluso recuerdo, la ubicación de mi antiguo departamento.
El auto de mi hermano es diferente, aunque antes no tenía, pero pensé que su modelo era algo distinto, ahora que lo veo me sorprende sus gustos por auto.
Él está en silencio, no ha puesto música en el reproductor porque creo no sabe muy bien que quiero escuchar, estamos en un ambiente cómodo y tranquilo, es de mañana y aun se puede ver algunas personas agitarse por cruzar la calle, por bajarse de un taxi o correr por las calles.
Alex tiene su brazo apoyado en la ventana, sus dedos pasan por su mejilla acariciándolas, una sonrisa en su rostro cuando se ha dado cuenta que lo he estado mirando, el gira su rostro hacia mí.
-¿Curiosa?- pregunta con cautela y asiento mientras observo el auto.
-Es muy bonito- toco un poco el panel y en sonríe.
-Lo compre hace dos años, se supone que era un gasto que no estaba dispuesto a correr, pero no pensé que los taxis me dejaran constantemente con los bolsillos vacíos de ir y venir, así que invertí en el- asiento a sus palabras y vuelvo mi cabeza hacia la ventana.
-¿Cómo es que lograste enfocar tu mente luego de todo lo que estaba pasando?- lo veo pensar y luego sigo observando todo a mi alrededor, estamos detenidos en un semáforo cuando el toca el estéreo.
-No fue sencillo, sentía algo en el pecho que me estaba haciendo llorar, cuando llegue nada es como pensé ver, creo que luego de eso todo fue en picada- se encoje de hombros y evita tomar una curva conocida.
-¿Picada?- asiente.
-Mi jefe pensó que todo estaba sobresaturándome, del departamento a la casa de mis padres, al trabajo y al hospital- niega con una sonrisa –No me daba abasto pero siempre conseguía dormir contigo la mayor parte de la semana- sonrió ante su confesión –Poco a poco pude tomarle el ritmo, otras veces solo estaban nuestros padres contigo por lo que era más sencillo dormir en casa- niega con algo de confusión –Sentía ese algo incómodo en mi pecho cada vez que estabas lejos-
-No puedo comprender todo lo que ha pasado- muerdo la parte interna de mi mejilla –Tengo 29 años y ni siquiera se en que se me fue la vida- el estaciona el auto pero no parece un edificio lo que está a nuestra derecha.
-No perdiste tu vida en vano, estabas luchando por vivir, nosotros no somos más que las personas que tomamos las decisiones por ti, justamente cuando no podías-
-¿Por qué simplemente no desconectarme?- pregunto con algo de incertidumbre y él se baja del auto. Imito su acción y bajo de él, me veo algo desacorde cuando me toma de la mano y me guía dentro de un lugar.
Dolce and Cake es lo que dice en el gran letrero.
-Se cuánto te gustan los dulces, y durante esas dos semanas solo has estado limitada a comer las galletas de la cafetería, así que hoy comeremos algo que te guste pero no en exceso, no quiero sacar a Michelle de su guardia- sonrió porque ya sabemos cuándo son las guardias de ella, y lo agotada que siempre queda por el tiempo ejercido.
-Pero podemos invitarla a comer- aprieto su mano y el asiente.
-Buenos días ¿Qué les puede ofrecer el día de hoy Dolce and Cake?- la voz de la mujer es dulce, una sonrisa está en sus labios pero no deja de ver a mi hermano, estoy un poco celosa pero debo mantener mi compostura sobre eso, es mi hermano y él debe hacer su vida.
-¿Qué se te antoja?- miro hacia el menú encima de la chica, casi no hay nadie por lo que podemos tomar nuestro tiempo.
El brazo de mi hermano se enrolla en mi cintura y me aprieta hacia el cuándo el toque de la campana suena, dejándonos saber que alguien ha entrado, pero solo se dirige hacia una de las mesas saludando a una chica. Aun si, su mano es como un roble en mi cintura.
-¿Qué te apetece cielo?- vuelve a preguntar y señala el menú –Podemos pedir el pastel que se te antoje, pero creo que mejor debemos irnos por algo salado, no queremos dulce antes de tener algo en el estómago- asiento a lo que él dice. Yo me inclino un poco más hacia él y la chica no nos deja de mirar.
-¿Un croissant?- digo mirando la variedad.
-¿Pan de nuevo?- el sonríe ante su pregunta -¿No te has cansado de comer los sándwich?- ladeo mi boca pero el besa mi mejilla –Tres Croissant, dos jugos de manzana, también un trozo de pastel de chocolate con toques de maní- hace el pedido sin soltarme.
Miro todo de nuevo y el recuesta un poco su mandíbula en mi sien –Todo se ve delicioso- el asiente con una sonrisa.
-Me gusta venir a pedir aquí, pero siempre me estaban prohibiendo llevarte algo- hace un puchero.
-Tampoco es como si antes pudiera comer algo- giro mi rostro y veo como él está pagando.
-No hagas ese tipo de bromas- alza su ceja y asiento dejando salir un suspiro.
La chica no deja de observar todos nuestros movimientos, ella pasa el papel con el pedido a la otra chica que también entrecierra sus ojos entre nosotros, mi mano está tomando la de Alex, él no quiere soltarme y yo solo me siento segura con su mano entre las mías.
-¿Son novios?- la chica nos pregunta y Alex solo se limita a observarla.
-¿Cuánto tiempo pasas por acá?- no puedo evitar preguntar cuando le giro un poco para ver hacia las mesas.
-¿Pueden llevar nuestro pedido?- hace la pregunta hacia las mesas y la chica asiente un poco contrariada –Cada día, es más fácil tomar un bocadillo aquí, me gusta y me evito hacer el desayuno- niego con una sonrisa.
-Creo que le gustas a una de las chicas, ellas no dejan de verte a ti como un delicioso croissant y a mí como una simple servilleta- digo con gracia pero él niega.
-No me gusta ninguna de ellas Lili- rueda sus ojos con una sonrisa –No me gusta nadie y estoy bien como estoy, cuando ha de pasar pasara, pero debe ser porque siempre entraba solo-
-¿Y tus amigos?- le pregunto y el niega apretando su mandíbula.
-He dejado a muchos de lado Lili, algunos ni siquiera merecían ser mis amigos- dice con algo de molestia, tomo sus manos entre las mías y las chicas dejan nuestros pedidos. –Gracias- dice Alex con una sonrisa, yo asiento hacia la chica y se retira con el ceño fruncido.
-¿Puedo saber a qué te refieres con eso?- pregunto tomando un bocado del pan –No estoy entendiendo mucho lo que me quieres decir- el niega como evitando la charla –Alex- le llamo y el me mira de nuevo dejando salir un suspiro.
-Algunos hablaron mucha mierda que aun quiero olvidar- miro hacia afuera, las personas siguen su caminar, unos niños están vestido con la típica ropa escolar y no puedo evitar sonreír mientras los admiro en silencio.
Alex está comiendo perdido en sus pensamientos, pero lo que menos quiero ahora es que alguien se moleste, se enoje o algo contra mí, quedarme en silencio es algo que se hacer, algo que Trevor me enseño, aun no sé si eso es bueno, pero ser silenciosa siempre me llevo a evitar algunas palizas.
-Alex- digo su nombre con suavidad, sonrió antes de girar a mirarlo –Miles de personas seguirán pasando por nuestras vidas, algunas menos o más insistentes que otras, pasar la página no está mal, y quizás algunas cosas no podemos olvidarlas, pero cuando se trata de curar el corazón y el alma, empieza a convertirse en nuestra prioridad- me giro a verlo y el solo está mirando hacia su plato –Quiero olvidar Alex, más de lo que me gustaría, quiero devolver el tiempo, quiero muchas cosas, más de las que te imaginas- paso mi dedo por el borde del vaso –Pero eso ya no es posible-
-No es posible, lo sé, lo sé muy bien-
-Cinco años Alex, cinco años en los que no supe que sería de mí, cinco años en donde no sé de donde ustedes sacaron fuerza de voluntad para tenerme de nuevo en sus vidas, cinco años en coma han dejado sus secuelas- ladeo mi cabeza manteniendo dentro de mí los sentimientos.
-Cinco años viéndote postrada en una cama- niega mientras cubre su rostro con sus manos.
-Cinco años que nunca creo olvidar, pero tampoco lo que viví antes de estar allí, solo está en mí pasar la página o enfrentar la realidad de mis problemas- sigo comiendo esperando que me imite, y aunque lo más idóneo es que él lo haga, termina no haciéndolo.
Sus ojos se llenan de lágrimas e inevitablemente el deja que sus lágrimas corran por sus mejillas, no puedo evitar sonreír porque Alex es un chico bastante cerrado en sus sentimientos, ladeo mi cabeza mientras apoyo mi mentón en la palma de mi mano.
-No es malo que llores, tampoco mal visto, pero seguro unas chicas querrán consolar al niño bonito llorando en mi mesa- alzo la ceja y él no puede evitar reír mientras baja su rostro para limpiar sus lágrimas.
-Te extrañe tanto, es como si una parte de mi vida se hubiera apagado, durante cinco años estuve como un sonámbulo tratando de hacer encajar todo en mi vida mientras te veía solo suspirar- sonríe dejando que sus lágrimas bajen -¿Sabes lo que es eso?- niego sin dejar de mirarlo -Tampoco quiero que lo vivas-
-Cada vez que hablaba con Michelle sobre mi pasado estaba segura de que algo faltaba, algo que no puedo describir con seguridad- muerdo la mitad de mi croissant –Llore tantas veces en estas dos semanas después de despertar por tantos recuerdos que no podía saber con claridad a que le lloraba- miro fijamente a Alex antes de escuchar la ruido voz de la chica del mostrador a nuestro lado.
-¿Desean algo más?- negamos sin mirarla, la chica no se va tan rápido como esperamos así que Alex la mira, le da una sonrisa bajo mi mirada atenta a sus acciones y la chica da media vuelta para alejarse de nuestra mesa.
-Cuanto lloraba sentía que lo hacía por Trevor, por sus acciones y por la manera tan déspota de tratarme, por sus golpes y sus malos tratos, pero no era así Alex- sus ojos se abren como esperando la revelación que no le daré.
Tomo el tenedor de plástico y lo hundo en la delicada porción de pastel, es tierna y suave cuando la tomo, alzo el cubierto y lo llevo a mi boca para degustarlo, Alex no aparta su mirada de mí, ni cuando saco el tenedor de mis labios, miro hacia la ventana y el sigue comiendo en silencio.
-¿Por qué llorabas?- ladeo una sonrisa porque sabía que él no se quedaría solamente con lo que estaba diciéndole.
-¿Te gusta el pastel?- hago la pregunta y el solo asiente, no abre su boca hasta que yo tomo un poco y la acerco a sus labios, y deja que le dé a probar un poco de pastel. No aparta sus ojos azules de los míos y las chicas que se han sentado en la mesa contigua a la nuestra no apartan la mirada de ambos.
-Es mi favorita- dice el degustando el dulce junto al chocolate del bizcocho, tomo la fresa y se la acerco y el la muerde.
-Las fresas son el leve toque acido para tanto dulce- sonrió hacia él. Lo veo morder su labio y luego toma su silla y se sienta a mi lado.
Siento la calidez de su cuerpo junto al mío, la sensación de calma y tranquilidad junto a su olor, entonces es cuando siento el toque de sus labios en mi mejilla, toma el otro tenedor y hace lo mismo conmigo, lleva un trozo de pastel a mis labios.
Miro hacia el frente, el cristal de a la calle y degusto el suave dulce, cierro mis ojos recordando la última vez que probé algo delicioso.
-Fuiste el ultimo que me llevo pastel al departamento ¿Lo recuerdas?- le pregunto y él se recuesta en su silla, asiente y me da otro poco.
-Siempre decías cuanto te gustaban, estaba volviéndome loco cuando pasaba por este lugar y veo tanta variedad- sonríe sin gracia pero limpia mis labios tomando una de las servilletas.
-Cuando lleguemos a casa hare pastel- digo con determinación, el asiente y pasa su brazo por encima de mi asiento y deja caer su mano por mi hombro –Trevor siempre decía que seguramente me acostaba contigo- confieso y él se ríe dejando caer su cabeza hacia atrás.
Su cabello es algo largo y un poco desordenado, le da un leve aire de chico malo, pero es todo un chico tierno, por lo menos conmigo.
-Eso sí que es absurdo- dice por lo bajo dejando un beso en mi frente –Pero aun no respondes nada de lo que te he preguntado- sonrió por su pregunta tan fuera de lugar a mis palabras fuera de lugar.
-Navidad se acerca- deja un beso en su mejilla.
-Está más cerca que nunca ¿Quieres ir a casa?- asiento pero el alza su mano –A casa- vuelvo a pensar en su pregunta y tengo el recuerdo de mis padres aun en la mente.
-Sí, me apetece verlos antes de poder dedicarme a dormir- el asiente y se levanta.
Lo veo ordenar de nuevo la silla en el lugar, el extiende su mano para que yo la tome y lo hago, arregla su cabello dejándolo caer hacia atrás y lo abrazo por la cintura, salimos del lugar observando todo a nuestro alrededor.
Las chicas del pequeño café no estaban muy felices por nuestra muestra de afecto, seguro no saben que mi hermano es mío, y básicamente está soltero, la envidia siempre viene en un envase pequeño, pero en este caso soy yo quien no quiere dejar que alguien más lo toque.
-Te amo- le digo a Alex cuando estamos subiendo al auto. Él no dice nada pero extiende su mano y me toma entre las suyas, la acerca a sus labios y sonríe.
-Y yo te amo a ti, Lili- sonrió acariciando el dorso de su gran mano mientras él toma otro recorrido, uno más lejos del que estábamos por dirigirnos.
-¿Puedo preguntar algo?- el asiente mientras suelta mi mano un breve momento para llenar nuestro silencio el auto por una dulce música instrumental.
-Claro que puedes preguntar todo lo que desees- sonríe mirándome y luego vuelve a ver hacia el exterior.
-¿Qué tan capaz eres de hacer algo por mí?- mi pregunta es algo que él no se esperaba, la sonrisa en su rostro no se aparta, incluso creo que la puedo ver más intensa, mas sádica.
-Lo que me pidas- alza su ceja deteniendo el auto en uno de los tantos semáforos de la ciudad.
-¿Estás seguro Alex?- vuelva a preguntar para asegurar sus propias palabras y él se carcajea.
-Pide por esa boquita lo que quieres y estoy a tus pies, Lili- sonrió mirando hacia la ventana, sigo acariciando su mano mientras el imita mi acción.
-No voy a pedir nada, solo quiero saber que tan dispuesto estas- me encojo de hombros y el asiente.
-Piénsalo bien, ordena tus ideas y luego hablas conmigo, siempre estaré para escuchar tu proposición-
-No tengo nada que proponer- muerdo la parte interna de mi mejilla y el asiente.
-Por ahora no la tienes, pero es solo cuestión de tiempo para que me hagas una rica cena con una proposición sobre la mesa- mira en mi dirección cuando vemos la línea de casas a unos cuantos kilómetros.
-¿Por qué estas tan seguro?- me atrevo a preguntar.
-Porque tenemos la misma sangre Lili, y casi los mismos pensamientos- sonríe ladeado cuando estacionamos al lado del buzón “Los McFavior”