¿Qué se supone que tengo que hacer para empezar de nuevo? ¿Quizás dejar atrás el pasado? No es tan sencillo como cualquier persona puede pensar, no todos poseen la misma fuerza de voluntad que puedo tener yo ahora mismo para soportar cada una de las adversidades que atraviesa la cabeza.
Aun así estamos aquí, de pie tratando de que nada nos haga tener las defensas bajas, y no, no hablo de la salud. Aunque también debo velar por ellos.
En los últimos días he aprendido un poco de cada cosa, como que cerrar mis ojos me da el placer de poder ver, imaginar y recordar todo lo que me ha llevado a estar en este momento, sucesos que me han marcado y me han dejado tanto a lo largo de la vida que me hacen reconocer cada uno de los acontecimientos.
Seamos sinceros con nosotros mismos ¿Queremos un pasado recorriendo nuestra espalda? ¿Queremos una vida acuestas? Eventualmente vivimos de recuerdos, tratando de volver a lo que éramos, lo que queríamos y lo que anhelábamos, pero los cuentos de hadas no son reales y la vida es dura y compleja.
Los millonarios tienen sus decaídas y en ciertos momentos, funerales solitarios, queremos cambiar el mundo y ni siquiera nos tomamos el tiempo de cambiar nosotros, aunque yo por mi parte, no quiero cambiar a nadie más que a mí.
Todos tenemos nuestro límite de tiempo, nuestro momento de reflexionar y admitir que quizás los diferentes pasados nos hacen crecer y ser egoístas.
Mi yo del pasado estaría un poco en desacuerdo, porque claramente es mi yo del pasado, ella no se ha enfrentado aun a la vida como lo he hecho, como lo hemos hecho, porque gradualmente lo hará, pero no es su culpa, nuestra burbuja en poco tiempo se explotara y los ojos se abrirán tan centellantes como los de bambi.
No puedo dejar que mi sonrisa se apague porque lo que menos quiero en este momento es poder servirle en bandeja de plata mi sufrimiento a otro, si es que lo puedo llamarlo de ese modo, aunque si es mi vida puedo denominarla como se me venga en gana ¿Verdad?
Mi opinión en cierto momento fue…
-Hola Lili- la voz sutil de mi compañera me hace salir de mis pensamientos.
-Hola- le muestro una de mis sonrisas ladeadas.
-¿Lista para el desayuno?- hago una mueca arrugando mi rostro –Sé que la cafetería es uno de los lugares más aburridos para desayunar, pero podemos intentarlo ¿No crees?- su entusiasmo me agrada así que asiento.
-No es que tenga mucha hambre pero puedo aceptar comer algunas tostadas- me encojo de hombro arreglando mi pantalón y zapatillas deportivas.
-Podemos ingeniar un delicioso desayuno- asiento viendo el entusiasmo en Michelle y enlazando su brazo con el mío nos dirigimos al lugar en donde nuestros estómagos estarían muy llenos.
Los minutos pasaban mientras bajamos, estamos en un silencio cómodo, aunque no es del todo un silencio cuando Michelle tararea una canción que al parecer me hace mover. En un par de minutos nos vemos riéndonos de nuestra propia ensoñación.
-Agradable verlas por aquí, señoritas.- la voz de encargado de servir en la cafetería nos hace reír -¿Qué va a desayunar la profesora?- alzo mi ceja pero no me inmuto en llevar mi mano a mi barbilla para pensar que es lo que se me apetece.
-No pediré nada más que un par de sándwich- aplano mis labios y hago un puchero, el ríe al lado de Michelle que no puede dejar de sonreír.
-Que sean cuatro y dos bebidas refrescantes- ella ordena también.
-Y un par de galletas- culmino causando que él se ría de nuestra ocurrencia.
-Es agradable verte reír- asiento a las palabras del chico mientras nos entrega nuestro pedido –No es lo mejor, pero hacemos lo que podemos- agradecemos y nos retiramos a una mesa cercana.
-Lili- escuchó la voz de Michelle cuando está terminando de dar el primer bocado y tragarlo. Yo estoy sorbiendo un poco de mi bebida antes de alzar la mirada y verle a sus inconfundibles ojos color avellana.
-¿Qué pasa?- ella muerde su labio y baja de nuevo para jugar un poco con las migas del sándwich en su pequeño plato.
-Me puedes contar un poco más- ella piensa que aquello me ha de molestar, y más por el tono de voz y la mirada de perrito que tiene. Algunas personas pueden pensar que es algo delicado hablar de un hecho anterior, pero no todos podemos ver el pasado como algo malo ¿O sí?
-¿Por qué?- tengo la osadía de preguntar sobre algo que he iniciado yo una tarde.
-Solo, me he quedado con la intriga, pero solo si quieres- me quedo un momento mirándola directamente a sus ojos y no hay una pizca de malicia en ellos, puedo ver algo de pena y quizás una chispa de dolor, pero en su mayoría intriga.
¿Puedo ver todo eso? Quizás es algo que nunca sabrás.
8 años antes…
«La lluvia estaba cayendo como si no hubiera un mañana, el frio estaba comenzando a colarse por mis pies, fue una mala idea decirle a mi padre que no me mandara el chofer, que podía ir sola a casa, mi hermano había salido temprano de clases y tenía que estudiar rápidamente para una exposición.
Tenía mis manos atadas en este momento, y no puedo pensar con claridad cuando tengo hasta las medias empapadas de agua.
Alzo mi rostro y me quedo pegada mirando la próxima dirección a la que debería correr con todas mis fuerzas, pero sinceramente no es que tuviera tanta determinación, el baile había causado que mi equilibrio mejorara, pero la torpeza es parte completa de mí propio ser.
Tomo una bocanada de aire, aprieto mi mochila en mi pecho debajo de mi sudadera que lo está cubriendo. Lo que menos quiero en este momento además de mojarme, es perder todos los apuntes de mis clases, trato de ser severa conmigo misma porque todo lo que me han de enseñar me debe valer mucho para mi futuro como profesora.
Cierro mis ojos y dejo salir un suspiro de resignación, el humo blanquecino sale de mis labios dejando en evidencia que el frio nos está embargando la ciudad.
Amo navidad, pero quizás la amo cuando estoy frente a la chimenea de mi casa con la leña dejando que el calor nos inunde, mientras tomamos chocolate y comemos galletas de vainilla con glaseado.
Si, quizás allí puede que me guste más.»
Fin del flashback
-¿No se supone que una persona que ama la navidad, ama todo lo que engloba?- la voz suave de Michelle con algo de gracia me hace reír mientras muerdo mi sándwich.
-Asumo que la navidad es mi época favorita, pero no puedes negar que la lluvia es un poco mucho para el resto del mundo- me encojo de hombros y ella alza su ceja.
-O eras caprichosa- ladea su cabeza dejando muy obvia sus palabras.
-O lo era, ciertamente mis padres sabían como tenernos en un lugar seguro- doy un sorbo a mi bebida.
Flashback
«-¡j***r!- doy el primer empujón a mi cuerpo y salgo corriendo del escondite, la suelas de mis zapatos chapotean causando que de nuevo el agua se alce a nuestro costados. El zapato de tela comienza de nuevo a inundarse cuando de repente un auto que viene a toda velocidad nos hace detenernos.
Cierro mis ojos con rapidez esperando que lo peor pase, y si, ocurre.
Suelto un bufido mientras limpio el agua de mi rostro y veo como estoy parada en un charco inundando mis zapatos, o mejor dicho, mis pies con todo lo que los recubre.
Cuando veo que otro carro quiere venir, tomo la bocanada de aire y cruzo con rapidez hasta el otro lado. Una pequeña tienda con un pequeño sobresaliente que me ayuda a no recibir tanta lluvia en mi cuerpo, aunque con lo mojada que ya estoy, no creo que pueda estarlo más.
Llevo mi cabeza hacia atrás y suelto un suspiro apartando las hebras de mi cabello que está cayendo por mi rostro.
-¿No se supone que no haces días malos para las buenas personas?- digo al aire reprochándole a no sé quién a ¿Dios? Pataleo mientras me estoy congelando y veo mi próximo objetivo.
-No creo que pelear con Dios te haga mejorar el día- una voz resuena detrás de mí.
-¡AHHH!- grito saltando hacia la parte exterior del pequeño puesto quedando debajo de la lluvia, mis ojos bien abiertos y una mano encima de mi mochila como si pudiera conseguir sentir mi corazón.
Quizás no mi corazón, pero mi cabeza esta latiendo como loca por la migraña que se me está formando.
-¡ESTAS LOCO!- le giro con molestia mientras siento como el tira de mi sudadera para meterme debajo del puesto de nuevo.
-Lo siento chica linda, no pensé asustarte- el muestra sus dientes en una sonrisa cuadrada pidiendo disculpas discretas. Niego apartando más de mi cabello de mi rostro.
-No hagas eso, asusta ¿Lo sabes?- le pregunto mirando hacia el lugar a donde debo ir.
-He pedido disculpas ¿Es suficiente?- muerdo mi labios.
-Nos vemos- alzo mi mano y salgo corriendo protegiendo mis cosas hacia otro puesto.
Estoy corriendo mientras bajo la cabeza para ver el suelo y no tropezar, alzo mi rostro para ver que no me golpee la cabeza con algún poste de luz o puesto antes de sentir otro chapoteo a mi costado.
-¡¿ESTAS LOCO?!- grito porque el sonido de la lluvia a nuestro alrededor es abrasador.
La sonrisa que él tiene en su rostro me hace sonreír, el asiente mientras me toma de la solapa de mi chaqueta y seguimos corriendo un poco más lejos de donde tenía previsto.
Su sonrisa era resplandeciente y estar envuelto en su sudadera negra la hacía resaltar más. Su piel se veía suave y su tacto también debería serlo.
Muerdo mi labio hasta que él se detiene en medio de la lluvia y hace que me detenga.
-¡DEJAME! Necesito llegar- suelto lo más alto que puedo pero él niega y comienza a saltar en un charco.
-¡SOMOS JOVENES UNA SOLA VEZ EN LA VIDA!- lo veo estática, solo puedo ver un pequeño pedazo de su sonrisa porque el mira hacia el cielo y las gotas caen en su rostro –Esto es navidad Lili, una mezcla de lluvia de amor ¿No es así?- me mira con las gotas corriendo por su rostro perdiéndose en su cuello debajo de su sudadera.
-Lo es, pero también es parte de la gripe- alzo mi ceja mientras mi capucha se empapa aún más de la lluvia.
-Pero somos esto señorita McFavior- alza sus manos al aire y da varias vueltas.
Me quedo aquí mirándole sus acciones y no puedo evitar mirar hacia el cielo por ese instante y dejar que lo que fuera que vio allí me haga abrir mis ojos también.
Una sonrisa aparece en mis labios mientras siento las gotas caer directo en mi rostro, lo empapan poco a poco dejando que parte del agua se resbale hacia mi cuello, otras se unen con las que ya estaban antes de alzar al rostro.
-¿Lo sientes Lili?- su voz me saca de pensamiento placentero y bajo mi rostro poco a poco para verle frente a frente.
-La lluvia también nos limpia- alza su mano y pone su palma hacia el cielo dejando que las gotas reposaran en ella llenándola de agua –Y nos hace sentir libres- dice lo último mientras me toma de la muñeca y me hala para comenzar a correr nuevamente.
Las gotas de lluvia ahora golpean mi rostro mientras no dejo de sonreír como tonta hasta que llegamos a una parada de autobuses.
-¡Estás loco!- digo sentándome en las bancas libres. Realmente toda la parada estaba vacía, puede que ya pasara y ahora solo estamos los dos, uno al lado del otro sentado esperando que aparezca uno de nuevo.
-Puede que sí, pero ser un loco me ha llevado a estar aquí y ahora- se encoje de hombros como si eso responde su pregunta.»
Fin del flashback
-¿Siempre fue así?- Michelle me pregunta empujando su plato vacío hacia el centro de la mesa.
-¿Así? ¿Así como?- imito su acción y ahora apoyo mi barbilla en mi mano.
-Soñador y dulce- una sonrisa aparece en mis labios.
-Imagino que si- me encojo de hombros.
-¿Qué es eso de imagino que si?- una sonrisa mientras se muerde su labio aparece.
-No lo conocía antes de esos días, así que asumo que si- ella asiente mientras mueve sus manos para que continúe.
-¿Te enfermaste?- ruedo mis ojos y dejo salir un suspiro.
Flashback
-Fue un placer disfrutar la lluvia con usted. Señorita McFavior- hace una reverencia y causa que le golpee el hombro.
-Deja de llamarme así, parece muy cortes de tu parte- comento con una sonrisa mientras vemos como el autobús está dando la vuelta en la esquina.
-¿No es lo que eres? Para mi eres como una dama de la realeza- deja de sonreír para reírse cuando hago una mueca en mi rostro por lo que él ha dicho.
-Eres estúpido- golpeo de nuevo su hombro mientras él se ríe.
-Lilith, no estoy diciendo eso de mentira. Pareces una chica de la realeza, una realeza actual- ladea su sonrisa mientras asiente.
-Fue un gusto dar ese pequeño paseo junto a ti Trevor, pero ya es momento de irme antes de que todo empeore- veo al cielo y el asiente -¿Tu?- miro alrededor cuando el autobús se detiene.
-Tomo la otra parada, aquí no pasa mi autobús- mi rostro se contrae y antes de que pueda detener mis pasos para acompañarlo el me empuja dentro del autobús y me hizo subir pagando mi pasaje.
-¡Oye!- alzo mis brazos pero él se ríe de mí mientras agita su mano cuando las puertas se han cerrado.
Camino hacia el pasillo mientras agito mi mano en despedida, dejo salir un suspiro cuando lo calientito del transporte me inunda, pero al mismo tiempo me causa malestar por sentirme pegajosa la ropa en mi cuerpo húmedo.
Dejo caer la capucha de mi sudadera y veo a un par de chicas que están hablando de música y baile. Miro al frente y dejo que mi mente divague hasta que pueda llegar a casa.
-¿Qué te ha pasado?- mi madre me ve de arriba hacia abajo, pero sobre todo el cómo estoy goteando agua.
-No pensé que llovería- hago un puchero y ella niega.
-Sube a ducharte, te subiré un té- sus palabras son suaves mientras se mueve por la cocina. Estoy por subir las escaleras cuando me vuelvo asomar en el lugar.
-¿Puedes agregar dos pastillas para el dolor?- pregunto.
Mi madre es de 1,70 de altura, cabello castaño rubio y de ojos verdes, piel pálida y una personalidad explosiva.
-¿Migraña?- me pregunta y ladeo la cabeza.
-Está empezando- murmuro antes de salir de la cocina con la aprobación de mi madre.
Subo las escaleras de dos en dos y lanzo la mochila al suelo cuando cierro la puerta, quito mi ropa con rapidez dejándola en un rincón del baño antes de entrar a la ducha y cerrar la puerta corrediza, el agua caliente ayuda a mi cuerpo, pero pasar el jabón me hace sentir limpia del malestar de la lluvia y la ropa.
-Trevor- murmuro mientras me saco con la toalla. No puedo evitar que una sonrisa aparezca en mis labios.
-Hija- la voz de mi madre me saca de mis pensamientos –Para el malestar- se asoma en la puerta del baño cuando la toalla recubre mi cuerpo –Aun recuerdo cuando eras una bebé- besa mi mejilla y acaricia mi cabello húmedo –Si puedes bajas a cenar, tu padre acaba de llegar y pregunto por ti- sus ojos se abren y yo sonrió con vergüenza –Está un poco enojado porque no le avisaste, pero no te preocupes, es tu padre- asiento y la veo salir de la habitación.
-Trevor- vuelvo a decir mientras doy un sorbo al te –Chico raro-»
Fin del flashback
Me levanto de la mesa con Michelle mirándome, hago una seña con mi cabeza para llevar las bandejas al área y me sigue de cerca. No hemos hablado desde que deje que los recuerdos tuvieran un momento de pausa.
-Lili- ella pone una mano en mi hombro y yo me giro a mirarla.
-¿Qué ocurre?- abro mis ojos en busca de algo pero terminamos riéndonos.
-Tenemos algunas cosas que hacer pero ¿Te molesta hablar de ello?- su pregunta me cae como algo nuevo, pero niego mientras subimos hacia nuestra área.
-No, realmente ya no duele- me encojo de hombros mientras ella entra a su área y yo a la mía.
Veo todo alrededor y luego tocan a la puerta, una persona entra y me tiende algo, lo tomo y lo veo en mis manos antes de asentir y dejar que se retire. Me quedo mirando un rato por la ventana antes de comer mis dulces preferidos y sentir que las cosas pueden marchar mejor ¿Verdad?