Los colores grises y los matices azules se vuelven cada día uno de los tormentos más furtivos de mi vida, no saber de donde aparecen con tanta constancias me hace pensar que he tenido que vagar por mi cerebro tantas veces que no puedo contar con palabras exactas mis acontecimientos.
Los recuerdos van y vienen, algunos más permanentes que otros, pero siempre tengo presente que las consecuencias de mis días me llevan hasta la actualidad. ¿No se supone que deberíamos de tener en mente todo lo bueno que nos pasa?
Se supone, exactamente es la palabra que nos determina en el hoy, pero ¿Qué es el hoy? No tengo ni la menos certeza.
Me levanto de mi cama y el frio recorre la planta de mis pies al hacer contacto con el suelo, llevando que un escalofrío suba por el hasta dar directamente con mi pecho. Una sonrisa se abarrota en mis labios, la sensación me hace saber que estoy aquí ahora, presente y nada ausente.
Mis ojos permanecen abiertos tratando de admirar todo a mi alrededor, busco mis pantuflas rosadas y me las coloco. El vaso de agua yace a un costado, decido que dar un sorbo me ayudaría un poco a mi garganta.
Enrollo mejor mi bata y decido abrir la puerta, el pasillo es oscuro pero ya no me da miedo, decido vagar un poco hasta encontrar una mejor vista, dejo que mis ojos recorran el lugar en busca de un mejor espacio, no me detengo a observar nada a mí alrededor, tengo un solo objetivo y prefiero que sea así.
Las luces comienzan de nuevo aparecer y decido que esta vista es mi favorita, busco la manija para abrir aquel ventanal y tomar un poco de aire fresco, la abro y me asomo. No puedo dejar de reír mientras admiro un poco las luces de la hermosa ciudad.
No es que pueda ver mucho desde aquí, pero aun así las luces siempre me hacen sentir feliz, es como navidad, mi época favorita. La nieve cayendo, los niños corriendo y los regalos volando a diestra y siniestra. Saber que eres importante para alguien hace que tu pecho se caliente en agradecimiento, incluso en medio de un inmenso frio.
Veo como algunas luces se apagan y otras se encienden, no debería ser tan tarde, soy yo quien se ha levantado a esta hora, un poco de sueño reparador no le hace mal a nadie ¿Verdad?
Buco alrededor una silla y la arrastro tratando de hacer el menos ruido posible y me siento en ella cuando la he ubicado en un buen lugar, el frio golpea mi cabello y parte de mi frente cuando mi flequillo se alza por el azote de viento.
No siento frio en mi cuerpo porque estoy cubierta, pero me hace sentir libre y viva, al igual que cuando me coloque de pie en mi habitación.
Me doy unos minutos para mí, para mi propio yo y decido cerrar mis ojos mientras el aire frio sigue en mi rostro y las luces son pequeños destellos que han quedado resplandeciendo en mi ojos cerrados.
8 años antes…
«Estamos por pisar la festividad de Halloween, los días se comienzan a contar y para mí esto no es nada de lo que me cause diversión, quizás el pedir dulces, pero puedo pedirle a mi padre que me regale un montón de bolsas de dulces y aun así me los daría.
Una gran cantidad de personas disfrazadas y sobre todo algunas humillando a otras, esto no es mi mejor opción noche, realmente no desde aquella vez.
Decido que evitare a toda costa celebrar este año Halloween y pensar en la navidad. He visto unas tiendas que están adelantándose a las festividades y quizás si consigo tener un poco de tiempo luego de la universidad pueda pasarme y ver las nueva decoración de los árboles de navidad.
Mi temática de este año es morada.
Me levanto de mi cama, es cómoda y suave. La gran colcha que he conseguido es más suave y calientita por las noches, el frio esta comenzando a colarse y no me suele gustar, me hace sentir débil y un poco enferma.
Algunas veces me causa migraña.
Entro a mi baño y tomo una ducha rápida, lavo mis dientes y salgo para buscar algo cómodo para usar en el día de hoy. Mañana es Halloween y mucho de mis amigos estarán usando hoy algunos disfraces, y por mi parte, paso de ello.
Unos jeans negros ajustados van bien con mis converse, mi camisa de seda morada y mi chaqueta negra encima me ayudaran a pasar un poco del frio de la mañana. Arreglo mejor mi cabello dejando que caiga en ondulaciones por mi espalda y parte de mi pecho, tomo mi mochila y salgo de casa.
-Lili ¿Llevas tu teléfono?- mi madre me esta preguntado eso. Anoche no recuerdo donde lo coloque.
-¿Yo? Buenos días- dejo un beso en su mejilla mientras tomo una tostada y le doy una mordida.
-No puedo creer que tu padre te compre los nuevos modelos de celulares para que los dejes en la encimera de la cocina- ella se cruza de brazos y luego los pone como jarra. Aprieto mis labios y sonrió.
-Princesa- la voz de mi padre se hace presente.
Alto, quizás con 1,90 de altura, cabello castaño claro y sus preciosos ojos grises. El me mira con un brillo sutil, me abraza por los hombros y deja un beso en mi frente.
-Papá- murmuro acariciando sus brazos descubiertos por la camiseta de dormir que lleva -¿No te toca trabajar?- hago la pregunta mientras me giro y le abrazo.
-No mi princesa, hoy no toca trabajo, hoy iré a dejarte a la universidad, sé que no te gusta conducir- deja otro beso en mi frente y mi madre bufa detrás de nosotros. Ambos reímos y comenzamos a dejarles muchos besos en sus mejillas.
-¡ALEXEY!- grita mi madre retorciéndose hasta que una voz grave se hace presente.
-¡¿QUÉ?!- aparece mi hermano en bóxer en la cocina con el cabello despeino. Mira a todos lados y las carcajadas de todos se hacen presente.
-Necesitaba tu ayuda- dice mi madre mientras él niega arreglándose un poco el cabello. Mi padre le hace una seña para que se arregle un poco su ropa de dormir.
Fin del Flashback
Nadie sabía la certeza de una buena vida hasta que la tiene.
Amo cada desayuno de mi madre, la dulzura de los waffles, los abrazos de mi padre cada vez que podía, o las ocurrencias de mi hermano.
La mayoría del tiempo puedo decir que vivir en familia es la mayor desgracia, solo para algunos. Mis amigos tenían historias completamente diferentes a las que yo tenía para contar en familia, y quizás en ciertos aspectos era un poco envidiada.
Un padre perfecto, una madre dedicada y un hermano cariñoso ¿En qué planeta? Exacto, nadie podía creer eso, nadie lo creía hasta que nos veían interactuar el uno con el otro, hasta que veían venir a mi padre buscarme o dejarme en su auto.
La vida perfecta si existe, aunque no puedo decir que habían tomado las mejores decisiones, aunque no se habían disculpado en su momento, pero lo habían hecho bien, o eso quiero creer para no romper ahora esos recuerdos dulces de nuestra pequeña familia a los ojos del mundo.
8 años antes…
«El auto estaba en movimiento, mi padre se movía de un lado a otro al ritmo de Queen, mi teléfono estaba en mi mano esperando la confirmación de mis amigas cuando llegara a la universidad, y como si todo estuviera a mi alcance, estábamos llegando.
-Ten un buen día corazón- la voz de mi padre me saca de mis pensamientos, deja un beso en mi mejilla y yo se lo devuelvo, me bajo y agito mi mano para verlo salir de la calle. A los pocos pasos puedo ver a mis amigas alzar la mano para que las alcance, ajusto mejor mi mochila y camino lo que resta hasta llegar a ellas.
-¿Dulce o truco?- Dannia me hace la pregunta y me muerdo el labio pensativa.
-Dulce- me encojo de hombros mientras ella golpea mi hombro con suavidad.
-Un poco de truco en tu vida no te haría mal- dice con obviedad Flor y giro mis ojos causando que Dannia se comience a reír por lo astuta que siempre quiere sonar Flor.
-No todos queremos una noche buena como la que piensas- golpeo su hombro con el mío. Muerde su labio y alza su mano al aire dejando la señal de rock and roll sobre salir.
No sé en qué momento estábamos ya entrando a nuestro salón de clases, pero la hora estaba pasando más aburrida de lo común. Se supone que amo esto, que me encanta lo que estudio, pero cuando veo a todos disfrazados, incluido al profesor me hace pensar si estoy en el lugar correcto.
Los niños son mi vida, amo dar clases, amo ver a los niños juguetear y tratar de levantarse, el entusiasmo al lograr sus propósitos y es por eso que amo estudiar para educadora de preescolar.
Mis pensamientos me absorben hasta que siento el golpe en mi brazo, Dannia y Flor me hacen seña para salir.
-¿Perdida niña fresa?- Dannia pasa su brazo por encima de mi hombro y le restó importancia mientras recuesto mi cabeza encima del suyo.
-De esto y aquello ¿Qué harán esta noche?- me aparto un poco mientras ellas sonríen entre ellas.
-Estaremos buscando nuestro truco- niego con una mueca mientras recuerdo que su dulce o truco es muy diferente a todo lo que yo puedo pensar. Arrugo mi rostro y ellas se ríen de mi expresión de niña pequeña cuando le dicen que de grande va a tener un novio.
-Un día de estos, te va a gustar el dulce o truco- Flor mueve sus manos exageradamente –Además ya tienes 21 años Lili- se gira para quedar viéndonos y caminando de espaldas -¡Hey!- se molesta cuando su espalda choca con alguien, alza sus manos buscando pelea causando que neguemos por su actitud –En lo que estaba- mueve sus manos para retomar su necesaria explicación sobre lo que debería y no hacer para que me guste el dulce o truco. –Llegara, dulce Lili-
-Como digas- sonrió ante sus palabras y la tomo de los hombros para girarla y vea por donde va su camino.»
Fin del flashback
Nadie nunca dijo que sería fácil, sencillo o tranquilo. El revoloteo en tu interior no tiene una verdadera esencia que se pueda describir, se supone que cuando lo vives, cuando tú misma lo sientes, es cuando puedes decir a ciencia cierta qué es lo que está pasando en ese momento.
Puedo decir que el amor no es algo que estaba esperando con tantas ansias, o creo que no es algo prioritario. Pero cuando él llega a tú vida arrasa de tal forma que no sabes si el dulce o truco es verdad.
Yo no sabía que podía ser bueno, porque no quería arriesgarme a una desilusión, podía tener lo que quisiera y ya tenía el amor de mis padres, entonces porque buscar en otro lado algo que puedo tener, algo que no me hará tanto daño.
Veía a tantas personas estar detrás de él, de la búsqueda interminable del amor, en la búsqueda del querer y aun así no tenían tanto amor propio para sobre ponerse por encima de ellos.
¿Acaso era una ingenua? Quizás sí lo era, pero me es difícil saber si podía superarme en más que un simple bochorno o salir ilesa de los asuntos que nunca espere tener, pero que aparecieron de la nada.
8 años antes…
«-Toma tu clase y si aparece tu truco, no lo dejes pasar- Flor me guiña mientras se despide junto a Dannia.
Las horas de clases que nos faltaban para volver a vernos eran unas tres, luego de eso nos volveríamos a ver en la salida y pasar un rato juntas, siempre y cuando ninguna tuviera y nada que hacer para ese entonces.
Así que ahora voy hacia mi asignatura, ladeo mi cabeza de un lado a otro buscando que la tonada de esa canción de Ava Max saliera de mi mente.
-Sweet but psycho…- cierro mis ojos dejándome llevar por la delicada melodía, mis pasos se hacen las al ritmo de la acción y me giro dando varias vueltas tratando de seguir el ritmo animado de la canción -¡Mierda!- grito cuando siento que mi pie se trabo y caigo en los brazos de alguien que me es desconocido.
-Cosita bonita- murmura el chico tomándome de la cintura pegándome cada vez más a él –Ten cuidado- su sonrisa ladeada me atrae como un insecto a la luz.
-Lo siento- murmuro llevando mis manos hacia su pecho para poder separarme de él, me deja cuando estoy ya estable y no deja de sonreír.
-¿Estas bien? ¿Te lastimaste?- me pregunta agachándose para alzar el borde de mi jeans y supervisar mi tobillo.
-Sí, estoy bien- digo con una sonrisa tocando su hombro para que se levante.
-Es todo lo que quería saber- me ordena la bota del jeans y ahora está en altura de nuevo conmigo –No debes bailar así cuando estas corriendo peligro a tu alrededor- ladea su cabeza con una sonrisa.
-Lo siento, me dejo llevar- le confieso aun con mis hoyuelos mostrándose. La punta de su dedo índice va hacia uno de ellos y sonríe.
-Eres adorable…- ladea su cabeza para verme.
-Lilith- mi lengua sale para pasar por mis resecos labios, y puedo ver como sus ojos se posan en ella.
-Trevor- extiende su mano y yo la tomo. Nos miramos antes de soltarnos –Espero volverte a ver, cosita bonita- asiente en mi dirección y ajusta su mochila antes de desaparecer.»
Fin del flashback.
Los recuerdos caen como un tornado que no puedes parar, la sensación sigue allí junto a la ilusión, imagino que existen situaciones y sentimientos que no puedes apartar tan rápido de la vida, o quizás no es lo que realmente he estado sintiendo, quizás se deba a una sensación diferente asociada a la misma persona.
Aun así, no puedo desestimar lo que siento en este momento, y lo agradable que mi corazón se siente de solo pensar en ese momento y lo dulce que fue. Nunca había sentido los brazos de otro hombre diferente a los de mi padre y mi hermano, su tierno cariño y protección siempre estaba a mí alrededor, pero en esta ocasión otros brazos me estaban rodeando.
No puedo quejarme, era mucho mejor que el frio suelo para un golpe.
8 años antes…
«No puedo creer que me abandonaran, aunque puedo estar siento extremadamente dramática, no puedo dejar de pensar en eso, aun así las comprendo, también tienen diferentes ocupaciones y Dianna no me abandonaría así por así, Flor tal vez, pero me avisaría y lo hizo.
Mantengo mi esperanza y mi sonrisa en alto, decidí decirle a mi padre que no me buscara, mi mente estaba navegando en otro recuerdo cercano a mi persona, pero prefiero dejarlo como un recuerdo que no pasara a más.
Aprieto en el pecho el libro de aprendizaje especial y salgo de la universidad, sigo moviendo mi cuerpo al buen ritmo de Jason Derulo, su ritmo me traslada a otro mundo, quizás cuando pueda llegar a casa me encierre en mi estudio de baile y les dedique unos suaves pasos que me ayuden a relajar mi cuerpo al buen estilo Lili.
Las calles siguen adornadas con algunas calaveras, unas calabazas y un montón de cosas más, me encojo de hombros y sigo mi camino mientras veo a unos niños correr a mi alrededor con unos trajecitos, un pirata y un fantasma hacen de las suyas sacándome una sonrisa.
Veo la tienda a lo lejos y me muerdo el labio de emoción antes de ver el mensaje de mi padre.
“Dulces para mi princesa”
-Papá.
El mensaje no me pudo sacar una sonrisa más grande que la imagen de varias bolsas de golosinas, sabía que las necesitaría si entraba al estudio de baile por la tarde, ayudaba a equilibrar mi azúcar.
-Señorita McFavior, es un gusto tenerla por aquí- me encojo de hombros un poco avergonzada de ser descubierta por el dueño de la tienda. El señor Johnson es uno de los amigos de mi padre, y siempre me invitaba a la tienda.
-No puedo esperar a la festividad- mi sonrisa aparece radiante antes de girarme e ir a los suaves adornos de navidad.
La calidad de esta tienda era mi favorita, no solo porque le señor Johnson era amigo de mi padre, sino porque tenía de todo, no importa que es lo que desearas, él podría tenerlo.
Sigo mi camino tocando todo a mi paso, la barba de este santa de madera es graciosa y no puedo evitar tocarla de nuevo.
-Así que tu apellido es McFavior- me quedo congelada mirando hacia el santa, mi mano esta estática sin tocar ya la barba del muñeco de madera y trago hondo reconociendo esa voz.
-Hola- murmuro cuando veo al mismo chico, Trevor ahora estar a mi lado.
-Hola cosita bonita- trago hondo mirando hacia abajo, siento mis mejillas a punto de ebullición -¿Te gusta la navidad?- su pregunta me cae de sorpresa , alzo mi rostro aun sonrojado y asiento.
-Es la mejor época del año- digo con orgullo tocando de nuevo la barba del santa.
Me giro hacia el cuándo veo que se ha quedado callado, sus ojos recorren mi rostro y sus labios están curvados en una mueca de sonrisa.
-Eres adorable ¿Serás dulce?- ladea su cabeza y arrugo mi rostro. Su risa es suave mientras toca el gorro de la señora Claus. –Creo que eres dulce, incluso si solo estoy viendo tus ojos brillar-
-Yo…- trato de hablar pero no tengo mucho que decir.
-La navidad también es mi época favorita, señorita McFavior- dice lo último con gracia mientras toca con su dedo índice mi propio dedo.
Y aunque su roce debería llevarme a pensar algunas cosas más como las de esta tarde, no lo hace, sin embargo quien me hace tener todo la atención sobre su ser, son sus palabras.
He encontrado a mi chico ideal.»
Fin del flashback.
Abro mis ojos saliéndome de mis recuerdos, me levanto para ordenar de nuevo la silla en su lugar y volver a mi habitación, paso mi lengua por mis labios resecos y decido que otro sobro de agua estaría bien.
-Ojala me hubieran dicho que las decisiones debían pensarse con un poco más de tiempo- murmuro ladeando una sonrisa.