Capítulo 44

1585 Palabras

Cuando el rey regresó a la habitación principal del palacio de Aanisa, la encontró sumida en la tristeza. Había vuelto para consolarla, pero ella parecía no prestarle atención, pues solo miraba a lo lejos sin interés alguno. Él lo sabía, no eran buenas noticias. Al principio, ella solo escuchó en silencio y con estoicismo, quedándose sentada y sin hacer menor movimiento, con las manos entrelazadas sobre su estómago y las piernas juntas. No dijo nada. Permaneció así por un bien rato, dejando que el dolor se extendiera por toda la extensión de su cuerpo, consiguiendo amargar su corazón, mientras que tras ella Rashid esperaba ver alguna reacción. Sin embargo, la reina no sabía ni cómo debía reaccionar. ¿Debía llorar por su desgracia  o debía quedarse tranquila y demostrar que no le

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR