Palacio imperial de Bagdad. Los meses fueron pasando con mucha rapidez. La investigación de la muerte de la concubina Rim se había detenido, y por más que la consorte Ghaaliya indagara en lo que había ocurrido, no podía llegar a ninguna conclusión acertada. No había ningún testigo, ninguna evidencia, solo el cuerpo muerto de la concubina. Por consejo de la propia doncella de ella le había advertido: —No ha encontrado el culpable de la muerte de la concubina, pero si tarda más tiempo en decidir sobre el caso, la reina viuda empezará a molestarla… Dirá que es incompetente. Ghaaliya siempre había seguido los consejos de su doncella, pues las mayorías de las veces sus juicios habían sido correctos. Por dicha razón, le tenía ciega confianza. Decidió que debía cerrar el caso y declarar

