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993 Palabras
Andreas —Helen, ¿has visto mi teléfono? —pregunto caminando hasta el comedor. —Lo dejaste al lado de la cama. —responde esta mientras lleva un sorbo de jugo a su boca. Asiento y me dirijo de nuevo a la habitación. Helen Calhoun, es la hija mayor de unos de los socios prioritarios de empresas, Zerax; y también es mi novia desde que éramos unos críos. Nuestra alianza se dio a través de nuestras familias. Tanto su padre, Titan Calhoun como el mío, se empeñaron en juntarnos con el objetivo de una futura boda. Nos conocemos desde que éramos niños y cuando entramos a la adolescencia comenzó a gustarme como mujer. Ciertamente, los sentimientos fueron creciendo a través del tiempo, pero hace más de un año todo cambió. Lastimosamente, nuestras familias están implicadas y me considero bastante responsable en este aspecto como para romper la confianza de mi padre echándome para atrás. Una vez tengo el móvil en la mano, lo desbloqueo y veo que tengo varios correos electrónicos, uno de ellos es la bienvenida a la nueva jefa del departamento de producción. Una mujer, qué extraño… De seguro papá tiene algo que ver con esto, pienso. El día de la reunión con Brant y mamá, nos indicó que habrá nuevos cambios a nivel estructural y organizativo, así que esto debe de ser el inicio. Cuando estoy por guardar el teléfono en mi bolsillo suena. Sonrío al mirar la pantalla. Desbloqueo la pantalla y escucho: —¿Viste el correo? —Por supuesto. —¿Estará papá detrás de todo esto? —Es lo más probable, de él podemos esperar cualquier cosa. Esto apenas es el comienzo. —respondo. —De todos modos, no estará ligada completamente con nuestras empresas. —dice. —Brant, tú y yo sabemos que a pesar de manejar ramas diferentes dentro de la empresa, siempre nos conectará algo. Papá quiso que las cosas se manejaran así y es lo que hacemos. —Lo sé, pero me genera cierta incertidumbre de cómo será la nueva encargada. —No te preocupes por eso, la conoceremos a su tiempo. Solo espero que al menos sea una persona con bastantes años de experiencia. —Cierto… Bueno, te dejo. Hablamos en la oficina, ¿vas de camino? —No, sigo en casa. Salgo dentro de unos minutos. —Perfecto, nos vemos luego. —se despide. —De acuerdo, adiós. Cuelgo la llamada y bajo a desayunar. Salimos de casa y nos dirigimos a la empresa. Al llegar Irene, mi secretaria, nos recibe. —Buenos días, señor, señora — hace un gesto con su cabeza a modo de saludo. —Buenos días, Irene. ¿Tengo algo importante para hoy? —pregunto tomando asiento. —Su padre lo espera a usted y al joven Brant en su oficina. Después de eso tiene una reunión con Bicux y TammyOn. —De acuerdo. Iré a ver qué quiere mi padre, cualquier cosa me llamas, por favor. —Sí, señor. Se retira y de pronto Helen comenta: —Andreas, debo irme. Tengo cosas por hacer. —Muy bien, ¿irás a la casa luego? —Lo dudo mucho, estaré muy ocupada, será mejor que vaya a mi casa. —Perfecto. Me estás avisando cualquier cosa. Ambos salimos de la oficina y tomamos caminos diferentes. Nuestro edificio se conecta con las demás empresas a través de un puente interno. Yo me encuentro en el ala este y Brant en la parte oeste, mientras que papá está en el centro. Cuando estoy por llegar a la oficina de papá me encuentro a Brant en el camino. —¿Sabes algo de esto? —inquiere al verme. —Estoy igual que tú, no tengo idea. —Parece que mientras más edad tiene nuestro padre, la creatividad le aumenta. —Sonríe. Kerem la secretaria de mi padre, nos da la bienvenida y nos hace pasar a la oficina. Para mi sorpresa papá no se encuentra solo, está con una figura femenina sentada justo frente a él. —Brant, Andreas, qué bueno verlos —se levanta de su asiento sonriendo—. Los mandé a llamar para que conozcan a la nueva empleada de empresas Zerax, Aitana Quiroga. Detengo el paso justamente cuando la fémina se levanta y gira avernos. ¡Carajo! Es una joven sumamente hermosa, de tés morena, cabellos castaños, ojos color café intenso, cabello ondulado, pechos pequeños, caderas anchas, un culo redondo y perfecto, sin mencionar su hermosa sonrisa que ha hecho acelerar mi corazón apresuradamente. Pero, ¿de dónde carajos salió esta mujer? Mueve las piernas, Andreas. Actúa, has algo que no te haga quedar en ridículo, regaña mi subconsciente. Acto seguido veo como Brant se acerca a ella y la saluda con su sonrisa cálida y esta le responde el gesto. ¡Mierda! ¡Aléjate de ella Brant!, grito en mi interior. No logro escuchar muy bien lo que le dice para que esta sonría, pero en este instante mis piernas reaccionan y camino a paso rápido hasta ellos. —Buenos días, bienvenida, soy Andreas Zlemberger —extiendo mi mano. —Un placer, Andreas soy Aitana Quiroga, la nueva jefa del departamento de producción. —Estrecha mi mano e inmediatamente siento una especie de corriente recorrer por todo mi cuerpo. Me sonríe de un modo que solo yo puedo deducir como especial, aunque quizás no sea así. Pero es que me tiene impregnado su belleza y el aura natural que emana de ella. Jamás me había topado con alguien parecido, es como si todo lo que me rodea se congelara por unos minutos… Mi padre comienza a explicarle cómo se manejan los procedimientos dentro de empresa y realmente ni siquiera soy capaz de prestar atención a lo que dice. Ella le responde, plantea y argumenta sus ideas, a lo cual llego a una simple conclusión, esta mujer sabe lo que hace y lo peor del caso, es que su presencia será mi pequeña maldición.
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