CARTA CXXXIV LA MARQUESA DE MERTEUIL AL VIZCONDE DE VALMONT ¡En verdad, vizconde, usted es lo mismo que los niños, delante de los cuales no se puede decir nada! ¡A quienes no es posible enseñarles nada de que no se apoderen al punto! Una simple idea, no obstante advertiros la poca importancia que a ella daba, aprovecha usted para hacer de ella el fondo de mi carta; y trata de comprometerme cuando yo eludo todo compromiso, tratando de que comparta con usted sus deseos ilógicos. ¿Es generoso por parte de usted hacerme soportar todo el fardo de la prudencia? Le repito que el arreglo que me propone es completamente imposible. Aunque usted empleara toda la generosidad que muestra en este momento, ¿cree acaso que yo no tengo también mi delicadeza, y que pueda aceptar sacrificios que le perjudi

