Sentía que estaba en el mismísimo infierno, pero no porque me estuviera quemando entre sus llamas, sino porque la cabeza iba a estallarme y la claridad del día me destrozaba en medio de mi sueño. ¿Qué? Desperté abruptamente al comprender ese detalle en mi inconsciencia, y el pánico me cerró la garganta al ver que estaba en el apartamento de Charles y la luz del sol daba de lleno en la cama. Salí disparada de la cama, buscando mi teléfono, mientras algunas cosas de lo acontecido el día anterior se agolpaban en mi mente. Pero… ¿Dónde estaba mi teléfono? ¿Dónde estaba mi bolso? ¿Dónde estaba mi auto? ¿Dónde estaba Charles? Todas esas preguntas casi me provocan una crisis nerviosa, mientras atravesaba la habitación y llegaba al salón. Pasé la mirada por todo el espacio, que era semiabierto

