Empecé a despertar con el sonido de la voz de Charles al fondo. Aún me sentía cansada y con una sensación de arena dentro de los ojos, pero al recordar el giro drástico que había dado mi vida en un instante, los abrí y me encontré con la visión de la habitación de hotel en la que estábamos. Me senté en la cama con el corazón acelerado, porque todavía no terminaba de procesar lo que habíamos hecho. Después de que mi padre nos encontró en la cama en pleno acto y que todo se desencadenara en una pelea entre él y Charles, nos habíamos ido. En palabras más específicas, había huido de mi casa con Charles. Ni siquiera fuimos a su apartamento, ni supe exactamente cómo había pasado, porque yo no paraba de llorar, pero terminamos en un avión privado y tiempo después aterrizamos en Las Vegas. Me

