Capítulo 39

2265 Palabras

Había escuchado las cosas que había dicho la maldita mujer. Al menos la parte en que decía que ella decidió que yo era suyo. Me enojaba a partes iguales que dijera semejante cosa y que se lo dijera a Cecilia. Estaba seguro de que me había visto irme y calculadoramente se acercó a ella para intimidarla. ¡Qué despreciable! Se giró hacia mí sin demostrar ninguna vergüenza por lo que estaba haciendo. —Hola, Charles —me saludó, poniendo una sonrisa falsa. Claramente, estaba loca. —Vete —gruñí—. Y deja a Cecilia en paz. —Ya me iba —me dijo—. He dicho todo lo que quería decir. ¡Ah! —exclamó, intentó poner una de sus manos en mi pecho, pero yo se la aparté—. Recuerda que me debes un favor… La descarada se dio la vuelta y se fue como si hubiésemos tenido una amena conversación. Acribillé su e

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