Índigo, se sintió abrumado, aquella joven de cabellos dorados, lo observó por segundos, que para Índigo significaron horas. En silencio, comenzó a ponerse la camisa mientras el saco, lo apretaba con las rodillas, la joven de no más de veinte años, caminó hasta quedar frente a él, sobria y de una belleza abrumadora, hizo un gesto amable, pícaro hasta cierto punto agradable. Índigo terminó de vestirse, seguía sin decir nada y ella simplemente estaba frente a él. Persistía un silencio incómodo, pero esta sensación se desvaneció poco a poco. Índigo pensó en moverse, no quería saber nada que viniera de Ryker y eso implicaba a la bella joven, no sabía quién era pero tampoco era difícil de adivinar, o eso creía. Que chica mas bella. En aquel edificio que parecía cortar las nubes del cielo, el ap

