La mañana para Índigo, ya no era como cualquier otra, ya no se sentía su rutina como algo que hubiera hecho en el pasado, sentía que de pronto todo era distinto, las hojas del escrito de Ryker estaban todas regadas sobre el suelo, con la piel expuesta al igual que la vergüenza, Índigo se levantó de la cama, había dormido como hacía tiempo no lo hacía, sin embargo, el recuerdo de su último minutos antes de cerrar los ojos, no dejaban de taladrar su cabeza, como pequeños carpinteros preparando un refugio para el invierno. Se había masturbado, con las letras de Ryker, si, así de simple sonaba, pero iba más allá de lo ordinario. Cualquiera puede masturbarse con un libro, leyendo algo, después de todo es literatura erótica Se dijo una y mil veces, lo hizo en la ducha, cuando tomaba su primer

