Nicholas, bebía un escoces, mientras miraba al vacío, ese que solo encontraba en su interior cuando estaba solo, un montón de hojas sobre sus piernas, un tabaco que apenas humeaba en un cenicero, con una vestimenta impecable. Tomó el teléfono, mientras la señora que limpiaba su pent-house salía por la puerta principal. —Dina, hoy es el cumpleaños de Alondra, pásala al teléfono —dijo Nicholas. —Lo siento, mierda cómo pude olvidarme de eso —resopló Dina con una angustia que a los oídos de Nicholas parecía falsa. —Ella no está aquí, es decir no estamos en casa, salimos de viaje y… —Nicholas no pudo evitar bufar, le parecía increíble lo que estaba escuchando, él amaba a su sobrina, siempre se decía a sí mismo, que era lo único que su hermano había hecho bien. Colgó el teléfono, se det

