El anciano está en pie, delante de la mesa redonda. Todos estamos sentados alrededor de ella. Sube su bastón sobre la piedra que está apoyada en la mesa y dice un par de palabras. No pasa nada. Estoy recostada en mi silla, muy cansada, viendo como el anciano lo intenta una y otra vez con el mismo resultado. Titus está a mi lado, con su mano sobre mi rodilla. No se ha apartado de mi desde que logramos salir de la cueva. Al otro lado está Abayomi, que de vez en cuando se vuelve a sonreírme. Hecho mi cuerpo hacía delante y miro a Makaila, parece tranquila y no dice nada. Me parece un comportamiento extraño para ella, pero tampoco la conozco tanto, ¿no? El resto va perdiendo interés en el anciano según van pasando las horas y nada ocurre con la piedra. Yo estoy casi dormida sobre la mesa. -

