El anciano hace que mi mente se llene de niebla, mi cuerpo se nota pesado y vuelo hasta los almohadones. Puedo oír y sentir todo a mi alrededor, pero también puedo ver, como en una película que pasa a cámara rápida, el bebe de la cuna jugando, creciendo, transformándose, luchando, portando una corona, enamorándose de una mujer y encerrándola en una cueva. A mi lado siempre la figura mitad hombre, mitad lobo, que me coge de la mano. El tiempo continúa pasando y el niño no envejece más allá de los treinta años. La zona se vuelve más desértica, los hombres construyen pirámides y tratan al joven como un dios. Siguen pasando los años y poco a poco el joven cae en el olvido, cuando llegan personajes nuevos, van vestidos de legiones romanas, el joven sale del letargo en el que vive y algo ocurre,

