Corremos por el fondo del desfiladero cuando comenzamos a ver un corte y una caída en picado delante nuestra, luego otra montaña a unos veinte metros. El salto era enorme. Para Titus y Diego, con sus genes alfa no les costaría dar el salto y llegar al otro lado, pero el resto somos simples lobos, no llegaremos. El fin está más cerca, la momia y los lobos nos siguen y una tormenta de arena parece llegar desde el otro lado del desfiladero. Estamos tan cerca de la caída que aceleramos la carrera para poder tomar impulso y saltar cuando de la tormenta de arena surge una figura que se va definiendo según avanza hacia nosotros. El anciano aparece subiendo sus brazos y gritando “Debéis tener fe”. El camino se termina y Titus es el primero en lanzar sus patas delanteras para cruzar la cortada,

