Nos sentamos a comer nuestro helado en una zona arbolada con hierva. Había más parejas en los otros bancos y no quería romper el momento, pero tenía una necesidad imperiosa de saber algo que tenía bajo la piel y ni me había permitido preguntarme ni a mí misma. –Titus, necesito preguntarte algo que no llego a entender. – - Sabiendo cómo eres, lo raro es que no hayas hecho ya mil preguntas. - Me pasa el brazo por encima del hombre y saca la lengua para lamer su bola de helado mientras me guiña un ojo. –Idiota- Gruñe Rea, que sabe que esto es importante para mí y me hace sonreír. - ¿Cómo es que no te volviste loco al saber que era tu pareja y no reclamarme o rechazarme durante años? Que yo sepa si no reclamas o no la rechazas te va consumiendo la locura. – Pregunto sin mirarle porque m

