- ¿Kemin? ¿Así te llamas? – El hombre se acerca a mí, y puedo notar que su olor de hombre lobo es extraño. Todos aquí huelen como él. – Si, Julia, soy Kemin. Esta es mi tribu. Ven acércate a nuestras hogueras. – Camino por las dunas para acercarme a él. Hace que me sienta rara. No es mi pareja, me siento tan bien como cuando toco a Titus. Toda la tribu se aparta de su camino y agacha la cabeza a nuestro paso. No vuelve al lugar en el que estaba, junto al niño que le llamó. Se dirige a la hoguera más grande, a una silla vacía. La gente se comporta como si fuera su Alfa, pero no le muestran el cuello en señal de sumisión. Es raro todo esto. Kemin está sentado en la silla y mira comer al resto de la tribu. Me siento tan bien que no noto pasar el tiempo, pero del desierto surgen la figura

