Nuestro vuelo aparece en la pantalla de embarque. No hay más tiempo. Creí de verdad que vendría. Aun creo que es el único que puede ayudar a ganar esta guerra, al fin y al cabo, es el primer licántropo, el padre de todos nosotros. Pero en breve será el último aviso para embarcar en nuestro vuelo y él aún no ha aparecido. El Secreto de la Luna está en el bolsillo de mi chaqueta, tan rojo como cuando llegamos. Este viaje ha sido un fiasco total. Cojo mi bolsa con enfado y estoy a punto de lanzarla sobre mi hombre cuando el peso de la misma desaparece. Me doy la vuelta para comprobar que el sobreprotector Abay me la ha quitado de las manos, pero me encuentro con el hermoso rostro de Kemin. Mi corazón da un vuelco, pero enseguida recuerdo que lo que siento no es real, que es parte de su magi

