Bárbara se encontraba en su habitación, mirándose al espejo. Una costumbre que solía evitar lo más que podía. Nunca tuvo una relación satisfactoria con su propio cuerpo, siempre lo creyó el culpable de muchos de sus rechazos, pero esa noche era diferente. Debía reconocer que lucía regia con el vestido n***o que llevaba puesto, con las mangas y la parte superior de encaje cubriendo un poco el pronunciado escote. Su cintura la resaltaba un cinturón grueso, y bajo este, una falda volada de tela vaporosa la cubría hasta los tobillos. Sus curvas lo que hacían era destacar aún más sus atributos, como su pecho abultado. Con el maquillaje y el cabello suelto y peinado de lado, cayendo sobre sus hombros y espalda en suaves rizos, parecía una modelo de talla grande. No necesitaba estar esbelt

