Esa noche, Richard regresó a su casa bastante cansado. Había trabajado hasta tarde en su empresa resolviendo los problemas que se habían presentado en los laboratorios, pero también, manteniéndose en constante contacto con Bárbara. La extrañaba. Su tío Brandon, que había estado reunido con Morgan discutiendo asuntos de trabajo, apareció en su despacho cuando él se servía un whiskey. —¿Queda para mí? —preguntó sonriente. —Por supuesto —aseguró Richard y le sirvió un poco. Se lo entregó mientras el hombre se sentaba en una silla frente al escritorio. —Morgan me dijo que Melissa no reaccionó muy bien ante el aviso del inicio de los trámites del divorcio —comentó Brandon antes de darle un trago a su bebida. Richard se sentó en su butaca con expresión cansada. —Reaccionó como esperé que l

