Adara. — No. Lo interrumpo de repente, lo cierto es que no entiendo el por qué él cree que debe mantenerme, porque eso es lo que estaba a punto de decirme, que él va a trabajar para pagar todo y no creo que eso sea necesario, también tengo mis manos y pies, puedo trabajar, así que, si quiere que vivamos juntos, tendrá que aceptar esa condición. Sí, sí, eso mismo es lo que tengo decidido mientras lo miro de nuevo, pero, me quedo muda cuando al mirarlo lo veo con la mirada baja, con la leve expresión de tristeza, ¿qué acaso…? ¡No le respondí!, ¡solo le dije que no y me callé! Ay, mi Dios, estás cosas solo me suceden a mí, acabo de lastimar a mi gamma sin querer, tonta Adara. — Sander… mírame. Pido con suavidad en mi voz, él lo hace mostrándome sus ojos de color miel, llevo mi mano a s

