Adara. Una semana después… Tardé una semana para por fin convencer a mi gamma de que debíamos regresar, es que… él encontraba cada excusa que hasta me daba risa, pero, como me parecía tan tierno, lo dejaba salirse con la suya, ahora, es cuando él estaciona el auto frente a la casa familiar de las Alves, suspira apagando el auto y voltea a tomar mi mano. — Mi bonita… — Sander, todo va a estar bien. Interrumpo con una sonrisa, él me regala otro, pero, al escuchar la puerta abrirse la suya desaparece y yo tomo una profunda respiración volteando a ver que mi padre no tiene de las mejores expresiones. — Amor… — No sueltes mi mano, amor, estaré a tu lado. Vuelvo a interrumpirlo, él suspira mirándome con amor, el que yo lo llame “amor” me ha dejado saber que puedo pedirle lo que quier

