Sander. Doce días, catorce horas, treinta y cinco minutos y segundos entrantes después… Me escabullo por la cocina de la casa Alves, veo mi objetivo a unos metros de mí, parada de espaldas, muy concentrada lavando unos platos, camino lentamente hasta pararme detrás de ella, rodear su cintura, meter mi rostro en su cuello y besarla con mimo. — Gamma… — Mi bonita, tu padre ha salido con la señora Mirian hace exactamente tres minutos y debo aprovechar cada segundo que mi amada suegra logre distraerlo. Respondo interrumpiéndola, ella se ríe, pero, me da mejor acceso a su cuello, deslizo mis manos por sus brazos hasta posarlos en su mano, me encargo de enjuagarlas del exceso de jabón y la volteo hacia mí para besarla como deseo. Humanito, podríamos… No Sean, déjame besarla. — Amor…

