29.

540 Palabras
–Allons y prendre un café (Vayamos por un café allí)–señake con mi dedo índice una pequeña cafetería frente a un pequeño puente sobre el río que lucía muy pintoresco y romántico–là, où sont ces gens avec leurs chevalets et leurs peintures (allí, donde estan esas personas con sus caballetes y pinturas). –Mmm, c'est que j'ai oublié mon portefeuille (Mmm, es que me he olvidado la billetera)–dijo agachando la cabeza con vergüenza y una mueca desconsolada–Je ne voulais rien te dire, mais je dois revenir plus tard pour payer les vêtements (No he querido decirte nada, pero debo volver después a pagar por la ropa). –Quel imbécile tu es... maintenant je suis ta femme, si tu aurais dû me le dire, ce qui est à moi est aussi à toi (Que tonto eres... ahora soy tú esposa, sólo debiste decirme, lo mío es tuyo también)–y esas fueron las palabras mágicas que nunca debí decir–Accompagnez-moi dans une banque que je ferai les démarches pour retirer l'argent de mon compte d'épargne (Acompañarme a algún banco que haré los trámites para retirar el dinero de mi cuenta de ahorro). Sus ojos brillaron y su rostro se iluminó con una leve mueca que no alcanzo a ser sonrisa. De inmediato me llevo a él banco más cercano, sólo debimos esperar al rededor de veinte minutos para ser atendidos por un ejecutivo. Había logrado ahorrar veinticinco mil dólares y algunas chirolas más en estos últimos años, en realidad casi tres años, recién había empezado a trabajar como guía turístico pero obviamente ya había tenido varios trabajos desde mis 17, en Colonia nunca faltan los turistas y ni el trabajo en torno a ellos, hoteles, restaurantes, tiendas de ropa o pubs; cómo yo vivía aún con mis padres no dejaban que pagará lo s gastos y me alentaban a ahorrar, así que aquí me encontraba ante el fruto de ello. Sus ojos al ver la cantidad de dinero de mi cuenta se abrieron queriendo salir de su rostro, trago saliva y me miró asombrado. Yo me reí ligeramente suave al ver su actitud. Retiré sólo cinco mil dólares, era mejor así, pues el dinero en el banco va ganando intereses, note algo así como una mueca de decepción en él pero la oculto de inmediato, no le dí importancia y procedí a firmar los respectivos documentos necesarios para el retiro. Al salir del banco le dije que primero que nada fuéramos a pagar a la tienda de sus amigos y luego por un café a ese lugar tan bonito frente al puente. –Je promets de vous rembourser dès que nous rentrerons à la maison (Prometo devolverte el dinero en cuánto lleguemos a casa)–me dijo pero yo me negué a que lo hiciera aunque el insistió. Claro que cuando llegamos a la casa su insistencia ya había desaparecido, tan sólo hizo la pantomima de agarrar la billetera y yo muy tonta lo detuve con tono enojado. –Je t'ai dit que ce qui est à moi est à toi, alors...(Ta he dicho que lo mío es tuyo, así que...)–y aún hoy no puedo creer lo idiota que fuí...
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