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572 Palabras
–Bonjour, je m'appelle Sandra Sosa et je serai votre guide aujourd'hui, bienvenue à tous à Colonia del Sacramento(Buen día mi nombre es Sandra Sosa y seré su guía el día de hoy, bienvenidos todos a Colonia del Sacramento)–me presenté ante un nuevo grupo de turistas recién llegados en un crucero francés. –Sandra... Sandra je suis de retour, je suis enfin de retour pour toi !(¡Sandra... Sandra he vuelto, regresé al fin por tí!)–esas palabras, esa voz me dejaron sin respiración. Levanté mi mirada lentamente entre las demás personas buscando esa voz, buscando aquel hombre que ya había olvidado. ¿Que hacía aquí? ¿Porqué había regresado? ¿Porqué ahora sí ya había pasado un año y medio? El corazón se me detuvo, no esperaba verlo de nuevo y menos que cumpliera su promesa. Me compuse cómo pude y seguí con el recorrido tratando de nuevo fijarme en él. Miré nuevamente la lista con los nombres de quienes estaban en el grupo y él no aparecía. Suspiré agradecida de que así fuera. Seguí caminando y hablando todo el tiempo pero algo me me hacía sentir perturbada, era él, el iba detrás a lo lejos, tan sólo unos metros de distancia seguía detrás de mí buscando el momento justo para acercarse. Al llegar a la calle de los suspiros me sentí aliviada al no verlo más, «Por fin se fué » pensé hasta que sentí su mano tomar la mía en el mismo sitio que la primera vez, me jaló hacia él y me beso tan dulcemente que sentí mi cuerpo desfallecer en sus brazos. No sé realmente porqué o cómo pero accedí a escapar con él. Dejé un sobre para Claudio en la recepción del centro turístico, sólo me llevé mis documentos y una gran culpa sobre mi espalda. A las siete de la tarde el crucero zarpó dejando atrás mi vida, mi familia y a Claudio. Cuando comenzó a oscurecer él fué por mí, ya el centro turístico estaba cerrado, pero el guardia de seguridad le entregó el sobre con su nombre. Desconcertado lo tomó y salió hasta la calle con el en la mano. Al abrir el sobre encontró una pequeña nota dentro, "Lo siento" decía sin más explicación y mi anillo junto a ella. Más desconcertado aún y con el corazón hecho un nudo se sentó al borde de la acera con las manos sobre su cabeza, la rabia lo invadió por un momento y maldijo lamentando su desgracia. Volvio al lugar y preguntó dónde estaba yo pero el guardia solo sabía que debía entregar el sobre. Fué a mi casa , entro como una ráfaga y se dirigió a mi habitación encontrando todo igual que siempre pero sin mí. Habló con mis padres y ninguno encontraba explicación lógica, yo debía regresar en algún momento y aclararía todo. A la mañana siguiente llamé por teléfono a una de mis amigas antes que a mis padres y le conté todo, le expliqué que había sido un impulso y qué lamentaba la angustia que les causaba a todos, en especial a Claudio por dejarlo así. Ella se enfurecido conmigo y no aceptaba mis disculpas, me pedía que recapacite y vuelva pero ya la euforia había decidido por mí, viviría en Francia con Jean Pierre seríamos felices y comeríamos perdices y todo eso que se dice. Qué tonta fuí ese refrán no era para mí.
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