bc

Moriría Por Tí ©

book_age18+
555
SEGUIR
4.3K
LEER
multimillonario
acosador
CEO
príncipe
jefe
princesa
realeza/noble
multimillonaria
office lady
friends
like
intro-logo
Descripción

¿Qué pensarías cuando una mañana te enteras de imprevisto (Porque la noche anterior andabas de parranda) De que un príncipe Árabe se hospedará en tu hotel de 4 estrellas en vez de uno de 5 estrellas?

Para cualquier dueño, administrador o gerente de hotel seria un halago y más que halago, una fortuna que alguien tan prestigiado y respetado como un príncipe del medio oriente, escoja su hotel.

Pero he aquí el detalle...

Para Emily Rose, dueña de la pequeña cadena hotelera «WoodHouse» No es ningún halago, ni mucho menos una fortuna. Todo lo contrario, al enterarse de que un príncipe árabe viene a hospedarse a su hotel de imprevisto y justamente el día que tiene resaca por la noche desenfrenada que vivió, es un fastidio total.

Y para rematar, se entera de que su nuevo huésped, es la persona más hostil, prepotente, odiosa y engreída que pueda existir.

No esperaba menos, claro está, pero tampoco tal cosa...

Armando una gran revolución en su hotel, Amir Saud, príncipe de los Reinos de Arabia Saudí+Catar, le hará la vida imposible a la pobre Emily, a quien le saldrán canas por el estrés que este le causará. No solo por su prepotencia, si no también, por su persistencia y "acoso".

¿Cómo se pueden juntar el agua y el aceite? ¿Acaso es eso posible?

Bienvenidos, esta es la historia de dos jóvenes de diferentes culturas, diferentes continentes, diferentes religiones, ambos fuertes, de carácter, poderosos y exitosos en sus respectivas labores.

Pero fracasados en el amor.

Dos mundos... Pero solo un destino.

¿Podrán ser uno? ¿Vencerá el amor? ¿O prevalecerá el fracaso del mismo?

Hermosa portada creada por la dulce @AnaSemola. ¡Gracias!

Historia original y de mi total autoría.

© Registration number: pT4meSlTBzJRqdQ4

chap-preview
Vista previa gratis
Capítulo 1
Apoyando ambas manos sobre las barandas del balcón Amir Ali Saud Al Thani, observa la belleza de la ciudad que lo vio nacer, su natal «Arabia Saudita» mientras el atardecer invadía su visión. Desde la altura del rascacielos más grande y alto de la ciudad, el paisaje y la belleza de esta hermosa nación podía disfrutarse a más plenitud. — Señor… —El llamado de su mano derecha y jefe de seguridad lo hizo abandonar su momento de placer y soledad absoluta para traerlo a la realidad— Su alteza Real Mohamed acaba de llegar y está subiendo por el elevador privado. — ¡Ya Allah! —Amir susurra exasperado— Hasta cuándo Mohamed y su persecución… Ve salir del elevador al susodicho ya mencionado con todo su séquito y, a mitad de la sala Mohamed y Amir se saludan asintiendo ambos la cabeza al mismo tiempo. — As-salamu Alaykum. —Habla Mohamed mientras toma asiento en el sofá. — Wa’alaykum as-salam. —El tono de voz en Amir deja en claro que no está contento con su aparición tan repentina. — Me enteré hace pocas horas que tienes días aquí Raid, ¿Por qué no me avisaste? — ¿Debo pedirte permiso para ingresar? —Susurra con ironía. — No. —Dice con seriedad— Vine a ver como estabas, no a guerrear entre ambos. — Jah… —Amir se atraganta una carcajada. — Deja lo gracioso a un lado Amir. —Mohamed murmura hostil— ¿Supongo que saldrás al extranjero no? Amir arquea una de sus pobladas cejas y lo mira con absoluta seriedad. — Lo digo por tu vestimenta. —Le señala la ropa— Solo vistes de traje cuando emprendes tus viajes de negocios a Norte América y países vecinos del mismo. — ¿Por qué mejor no admites que me espías? —Sonríe— Primo, no tienes que actuar de forma dictatorial conmigo. No soy una cosa, soy adulto e independiente. Hago lo que quiera. Mohamed niega con la cabeza. — En eso me temo que debo contradecirte mi estimado. Sabes que ninguno de los miembros de ésta familia anda por el mundo haciendo lo que quiera. Mucho menos, si es un futuro heredero al reino. Amir se pone de pie. — A diferencia de ti Mohamed. A mí nunca me ha interesado el trono, ni el reinado. Me gusta mi libertad e independencia. — Eres hijo del hermano de mi padre, por lo tanto es tú derecho y deber. — ¿Por qué mejor no dejamos ese temita por la paz? Se feliz… Eres el nuevo príncipe encargado, enfócate en eso y no en lo que yo haga. Mohamed también se pone de pie y camina con lento desdén hacia él. — No se te ocurra traicionar a nuestra Familia Amir Saud. —Le susurra con un tono de voz amenazante— Mi padre acepto que te marcharas a Catar por tu madre. Pero no te perdonara que te unas a la línea de sucesión… Amir se gira y lo enfrenta de cara. De frente. — ¿Si no qué? —Alza la voz— ¿Se atreverá a condenarme a la pena de muerte por traición a qué? ¿A la familia? ¿Al país? ¿O a lo que por derecho me corresponde? —Sus ojos están más negros de lo habitual por la ira que trae consigo— ¡A mí! ¿Al hijo único del hermano que tanto lo protegió cuando sus padres murieron? Mohamed ladea la cabeza y sentencia: — ¡Serás desterrado! —Suspira— Perderás tu hogar Amir. ¿Acaso no te importa? ¿Nuestra familia, nuestro honor? La dinastía… Amir alza la mano izquierda haciendo gestos de indiferencia. — Ustedes y la dinastía… ¿Acaso olvidas que también soy un Al Thani? ¿Qué en algún momento de nuestras vidas nuestras familias fueron unidas? Déjense de tonterías. — ¡¡Rompieron un tratado!! —Grita. — ¡No te consta! —También grita— A nadie le consta. No pierdes la costumbre de juzgar sin las pruebas. Tú y todos ustedes. — ¡Tú, ante todo, eres un Saud Amir! — Pues sí y con orgullo. Pero debo admitir que en mis venas, corre más el pensamiento racionalista de los Al Thani y no el sentencista de los Saud. Mohamed abre los ojos y lo mira con absoluto desprecio. — Definitivamente. Que mi padre haya permitido que te fueras a vivir a Catar, es la peor decisión que pudo tomar. ¡Te han lavado el cerebro! Amir suelta una carcajada para luego borrar la sonrisa de su rostro como por arte de Magia. — Dime Mohamed. ¿Qué es lo que más les molesta? ¿Qué Catar a pesar de ser un pequeño país en el mundo Árabe sea más poderoso que Arabia? ¿La mejor potencia? ¿Qué seamos más ricos? ¡¡Oh… ya se!! ¿Qué tengamos el PIB per cápita más alto del mundo? —Vuelve a sonreír al ver la mirada bestial en Mohamed. En vista de que su primo no le responde en palabras sino en pensamientos asesinos, Amir concluye: — ¿Hal ana muhiq am mukhte? —Susurra— Dime… ¿Tengo razón o no? Ese «Tengo razón o no» Taladro en lo más profundo de Mohamed. — Definitivamente. No te va para nada mal el nombre de «Príncipe Rebelde» que la gente de nuestra nación te ha dado. Avergüenza a nuestra casa. Familia y dinastía. — Por favor… Nuestro pueblo me ama. Solo me llaman así por cariño, actualízate un poco primo. —Dice burlón. — Lo que falta, es que te busques de mujer a una cualquiera, sin título nobiliario ni de buena clase social. — Y venga con lo de la esposa… — Sí, de hecho. Ese es el motivo real de mi visita. —Suspira y vuelve a tomar asiento en el sofá— El mejor amigo de mi padre insiste en unir a nuestras familias. Al parecer, le agradas para una de sus hijas «Lo cual no entiendo» Todas son mucho para ti. Tal vez el cree que puede pulirte… — Soy tan guapo. —Suspira mientras sonríe— Pues si te importa tanto, cásate con ellas. A mí no me interesan. Ninguna. —Se sienta en el respaldo del sillón— A fin de cuentas también estas soltero… Y velo por el lado bueno, tienes tu propio club personalizado. Siete hermosas mujeres para ti sólito y para cada día de la semana y el año. Amir suelta una carcajada estruendosa que hace arder en furia a Mohamed. — ¡BASTA YA! —Grita— ¡¡Por Alá!! ¿Cuándo vas a entender que esto es por tu bien? ¿Cuándo vas a tomarte algo en serio Amir? — ¿Por mi bien o el de ustedes? —Se pone de pie nuevamente— ¿Cuándo tú vas a entender que no harán de mi vida lo que ha ustedes les da la gana? ¡Me casaré cuando yo quiera y con quien quiera! — No… — Sí, Mohamed. No me retes, porque lo haré. ¡De todas las formas posibles lo haré! — Si lo haces… me obligas a quitarte tu título nobiliario y todas tus pertenencias. — No puedes hacer eso. Mi título es intocable, lo mismo mis empresas en este territorio. Ninguna de ellas me fue heredada, todas las funde con mi propio esfuerzo y sudor. — Lo que no terminas de entender Amir. Es que este país no es Catar, y que este es mí territorio. Por lo tanto, todo lo que aquí poseas está bajo mí supervisión, aquí mando yo y si me faltas, tanto a mí como a nuestra familia y cultura. Te lo haré pagar. ¿Olvidas que metí a la cárcel a nuestro tío Abdul Muhammed por dos meses? — Tu padre no lo permitirá. —Murmura con seriedad. — Mi padre hará lo correcto. Y si nos traicionas lo correcto será lo ya mencionado. Así que no me tientes primo. Considera lo que te he dicho, aun tienes tiempo para pensarlo y seguir con tu vida libertina y rebelde. Sino, regresa a Catar y aquí no vuelvas más. —Se pone de pie y antes de irse susurra— Y no intentes desaparecer las empresas… Porque lo sabré. — Tú solo quieres robarte mi dinero. ¡Que cínico! Mohamed ladea la cabeza y una sonrisa total se apodera de su rostro. — Tómalo como recompensa por todo el daño de imagen que le darás a nuestra familia, si nos llegas a traicionar. Ya sea con la monarquía de Catar o al casarte con una cualquiera sin título nobiliario o dinero que la represente. No quiero a una lambiscona de familia. Amir resopla para luego decir: — No me das ni una pizca de temor Mohamed… Nada. —Afirma con total seguridad— Sabes que puedo contra ti y todo tu séquito barato. Entrando en el ascensor privado, su primo levanta la mano izquierda y susurra: — Sa’eed betahaduth elayk. —Sonríe— ¡Buen viaje! Las puertas del ascensor se cierran y Mohamed desaparece junto a todo su séquito de hombres. Dejando a Amir con el ceño fruncido y la mirada fija en las puertas del elevador. Segundos después… Su fiel servidor Mihair, aparece con el teléfono de casa en manos y con la distancia que le pertenece y separa por respeto a su príncipe, susurra en voz suave: — Mi señor, han llamado del aeropuerto. El avión está listo y esperan por usted. Cuando guste, nos vamos. Estamos listos. Solo diga y actuaremos. Amir deja de mirar las puertas del ascensor por donde su primo se ha marchado y bajando la mirada responde: — Al llegar a Chicago no quiero interrupción alguna. Solo quiero descansar. ¿Le quedo claro? — Si su alteza. — ¿Consiguió el hotel como se lo pedí? Mihair asiente. — Más le vale que sea reservado. No quiero que los medios se enteren de mi llegada hasta que haya descansado primero. — Sí señor, es discreto y está ubicado en una muy buena zona residencial. No es céntrico. — Perfecto. Amir comienza andar y tomando de su maletín ejecutivo, se adentra en el ascensor. Mientras ve por última vez el atardecer de su amado país desde el Penthouse, las puertas de este se cierran junto a sus ojos que permanecen a oscuras hasta que segundos después, se encuentra subiendo en su auto deportivo y conduciendo a toda velocidad hasta el aeropuerto, seguido por tres camionetas blindadas de su equipo de seguridad. Ese «Me ha gustado hablar contigo» Que su primo Mohamed le dijo con ironía, se clava profundamente en los pensamientos de Amir. Definitivamente, al llegar a Norte América se pondrá manos a la obra. Porque a él, nadie lo amenaza. Ni mucho menos le dice que hacer, nunca. Jamás…

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Nirella

read
1.1M
bc

Amando tus curvas

read
255.6K
bc

“Ese Rebelde” me pertenece.

read
53.7K
bc

Olvida que te amo

read
501.1K
bc

Mi vida como la esposa del duque

read
610.1K
bc

AMOR VERDADERO

read
325.1K
bc

[+21] BLACKGOLD ©

read
68.9K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook