Capítulo 7

3429 Palabras
09:00 PM Amir es citado para una cena de negocios en el restaurante más exclusivo de Chicago y es sorprendido cuando a mitad de la cena, una hermosa mujer aparece en el restaurante acompañada de dos amigas y dos hombres. Una de las amigas se le hace familiar, pero aún... No puede detallar con exactitud el rostro de la mujer que lo deja sin habla. Amir se queda viendo a la hermosa mujer de tés blanca, la cual viste un hermoso vestido carmesí ceñido al cuerpo. Su hermoso cabello de un color rubio oscuro, se mueve al compás de su caminar, es tan largo y brillante que esas preciosas hondas rebotan de un lado a otro mientras ella se abre camino entre las personas que van y vienen. Pero cuando la hermosa mujer por fin alza el rostro, el corazón de Amir casi se le sale del pecho. Es la cualquiera. La entrometida. Emily Rose. Mujer a la cual no ha dejado de pensar. Amir deja de mirarla inmediatamente y aprieta los dientes con fuerza. Estúpida mujer bonita. ¿Por qué tiene que ser una cualquiera? ¿Por qué me tiene que excitar de esta manera con su sola presencia? Por favor perdona mis pensamientos pecaminosos señor... Junto a sus amigos, Emily toma asiento en la gran mesa que Ernesto, un pretendiente cegado de amor por Katherine reservo para todos ellos y mientras esperan sus pedidos, todos conversan de manera animada y genuina a la par que sonríen al recodar sus anécdotas del verano pasado cuando fueron todos de vacaciones a la bahía de San Francisco. Amir intenta escuchar de manera atenta lo que uno de sus nuevos inversionistas en el proyecto de comercio está diciendo pero su mente divaga hacia otra persona una y otra vez, haciéndolo desconcentrarse por completo. En un intento de huir de la situación, susurra en voz baja: — Necesito ir... —Amir observa hacia el pasillo donde se encuentra su jefe de seguridad y lo ve en la misma posición. De guardia. — Ya regreso. Disculpen. —Dice al fin y se va hacia donde está Mihair. Cuando llega su hombre se vuelve hacia rápidamente. — Señor... ¿Qué sucede? ¿Ya acabó su reunión? Pensé que duraría más, no tenemos ni media hora en el lugar. — Ella. —Se calla al ver que Mihair frunce el ceño— Voy al baño. Por favor... Dobla la seguridad. Mihair asiente y Amir se va de inmediato. Cinco minutos después... Emily se pone de pie y se disculpa ante sus amigos excusándose de que ira al tocador. — Cuidado y te pierdes. —Ernesto bocifera mientras ríe al igual que todos al escucharlo. — Ja ja, payaso. A paso firme Emily camina hasta el baño de mujeres y antes de ingresar se tropieza sin querer con una persona y en ese momento, su pequeño bolso de mano cae al suelo, Emily se agacha para tomarlo de vuelta rápidamente cuando unas fuertes manos se le adelantan y toman de su bolso primero. Cuando alza el rostro para agradecer a la persona frente a ella, se queda sin aliento al ver de quién se trata. Otra vez... — Buenas noches señorita Rose. Con los ojos en blanco ella susurra: — ¿Pero acaso usted me está siguiendo? Amir sonríe. — No se crea tan importante señorita. De hecho, quien podría decir tal cosa en dado caso, sería yo. Ya que llegue mucho antes que usted al restaurante. Emily abre mucho los ojos y por consecuente, los labios también. Su gran O lo hace sonreír de nuevo. — ¿Así que me está diciendo que me vio llegar? —Ella arquea una de las cejas. — Para mi desgracia y sorpresa, sí. — ¿Para su desgracia? —Ella musita en un hilo de voz. — Sí. Frunciendo los labios, Emily responde en voz baja: — ¿Me da mi bolso por favor? Amir se queda viendo el pequeño bolso de mano, de un plateado brillante lo mira como si fuese algo valioso como si fuese un diamante, pero no por el material en sí, sino por saber a quién le pertenece cosa que lo hace sonreír a medias y ladeando la cabeza el desliza su pulgar sobre el pequeño bolso y se lo piensa. ¿Debería? Cuando vuelve la vista al frente, detrás de Emily ve caminar hacia ellos a Katherine esa es la amiga que al principio el no sabía de dónde la recordaba conocer, pero esta se detiene y luego se da media vuelta al encontrarse con la mirada tan seria de Amir. Cuando regresa la vista en Emily, y se encuentran sus ojos negros con esas dos gotas de agua, se queda viéndola fijamente. Apiadate de mi Allah... La seriedad absoluta en su rostro es abrumante para cualquiera que estuviese en la misma posición que Emily en estos momentos pues esos ojazos negros que Amir se gasta, son... Atrapantes. Emily traga saliva con una fuerza sobre habitual y deja de mirarlo. Y el sin pensar al ver que ella a dejado de mirarlo, de sus labios se le escapa un alago hacia ella en su idioma. — Anti jameela. Emily alza la mirada al escucharlo decir tal cosa pero no le entiende, aunque puede presentir que nada malo le ha dicho porque ante la intensa mirada de Amir solo encuentra un extraño sentimiento de alago, así que a todo riesgo ella se atreve a decir: — Gracias... —Tanto en voz como en su rostro se nota dudosa de su respuesta y eso hace sonreír a Amir de nuevo. Su voz tan nerviosa ha sido como energía eléctrica para su cerebro. — ¿Tan siquiera entendió lo que le dije? Ella niega con la cabeza. — Se ve usted preciosa. —Le habla en inglés. — ¡Oh! —Ella abre la boca levemente y sonrojada responde— Gracias señor. — Aunque el vestido es muy ceñido... ¿No le da pena mostrarse así? —El pregunta con suavidad y se acerca a ella más de lo que realmente hubiese querido. — ¿Mostrar? Pero si estoy cubierta señor, no hay escote... —Emily se calla al darse cuenta de lo cerca que el está y suspira cuando la mirada de Amir se oscurece con el pasar de cada segundo mucho más. — ¿Trajo algún abrigo consigo para cubrirse? Ella negó. — Venga conmigo. —El musita— Le daré el mío. — Pero... — ¡¡Shh!! —La hace callar de inmediato y empieza a caminar junto a ella tomando de su mano. Emily quiere protestar de nuevo pero cuando va a hacerlo llegan a la recepción y levantando su mano izquierda, Amir llama a su fiel servidor y este llega de inmediato. — Señor... — Dale mi abrigo a la señorita, por favor. — Sí su alteza. Mihair camina rápidamente hasta el pequeño armario vip designado solo para Amir y sus colegas empresarios y saca de el con mucho cuidado, el costoso y hermoso abrigo de Balenciga. Al entregárselo, Amir no pierde tiempo y se lo coloca sobre los hombros, la mira de pies a cabeza y con una suave sonrisa le dice: — Mucho mejor. —La ve fruncir los labios como si fuese a protestar y él se apresura a decir— Por favor no se lo quite. O me temo que... Amir guarda silencio por breve tiempo al ver su mirada confusa y enojada, así que decide en ese momento regresarle su bolso de mano y de inmediato retrocede dos pasos. Tomando por fin distancia de toda ella. — Usted quiera que cancele mi reservación. —Finaliza con suma seriedad y dejándola de nuevo sin aliento, se va de regreso a su mesa. Emily se queda viendo el corto pasillo por donde Amir desaparece y luego cuando vuelve la vista al frente, Mihair se encuentra mirándola. — Le aconsejo y obedezca ha lo que mi señor le a pedido, no quisiera estar en sus zapatos sino lo hace... Dicho esto, Mihair retrocede dos pasos y vuelve aguardar en el lugar que le corresponde, donde tiene mejor vista de su señor. Emily se da media vuelta y regresa por dónde vino y esta vez, sin perder más tiempo se adentra al baño de mujeres. Afincando ambas manos en el lavamanos, se mira fijamente en el espejo y con la mirada perdida, susurra: — ¿Pero qué está pasando? ¿Por qué me lo encuentro en todas partes? Justo hoy cuando no fuí al hotel para no verlo. ¿Acaso la vida se empeña en joderme con su presencia? Ella suspira al ver su reflejo en el espejo y frunce los labios al ser invadida por los pensamientos. ¡Él es tan mandón! No lo puedo soportar. Ladeando la cabeza Emily deja de pensar y revisa su pequeño bolso de mano, tomando su teléfono, observa tres llamadas perdidas de Jason y dos de Jake, al ver las de este último, las ganas de orinar se le fueron al instante. ¿Y este qué? ¿Acaso no entiende que ya no quiero nada? Guardando el teléfono Emily se retoca el maquillaje y regresa a la mesa junto a sus amigos, quienes al verla gritan un fuerte: — ¡¡Aleluya!! Dos horas después... Al terminar la cena, Emily sale del restaurante junto a sus amigos y se van directamente al club favorito de todo el grupo. Cuando Amir la ve salir del restaurante, llama de inmediato por teléfono a Mihair: — Señor. —Este contesta a la brevedad. — Dile a Zahir que siga de inmediato a la señorita Rose. — Pero señor y usted... Amir no lo deja hablar cuando lo interrumpe. — ¿Acaso no me escuchó? —Espeta con severidad— ¡Quiero que la siga ahora y punto! No me cuestione más. — Disculpe mi señor. ¡Entendido! ****** Cuando la reunión acaba, Amir se encuentra con Mihair en recepción y más serio de lo habitual, le pregunta: — ¿Y bien? ¿A dónde fue la señorita Rose? — Está con sus amigos en el club más exclusivo de la ciudad señor. — ¿Y ese lugar está muy lejos? — No. Ha solo quince minutos, veinte si contamos el tráfico. — Perfecto... —Amir suspira mientras saca el teléfono del bolsillo interior de su traje el cual no para de sonar, al mismo tiempo que alza el brazo izquierdo para observar la hora en su gran Rolex— Iremos a ese club ahora mismo. Mihair abre los ojos y protesta: — Pero señor... Eso está prohibido en el Islam. ¡Por Alá! — No le estoy pidiendo permiso Mihair, ni tampoco que entre al dichoso club. ¡Usted cállese y obedezca! —Espeta eso ultimo furioso antes de atender una llamada. Al salir del restaurante, tres camionetas blindadas esperan por Amir y este ingresa en la del medio junto a Mihair quien toma asiento de copiloto. Las tres SUV arrancan al mismo tiempo y justo veinte minutos después, están frente al club. «Chicago Night» Dentro del club la fiesta está encendida, las luces cegaban a Emily cada cierto tiempo y la música la ensordece, no hay otra que quiera hacer más que regresar a casa. Pero no puede, la tristeza en su mejor amiga Katherine es muy evidente ante ella. Aunque por supuesto su amiga trata de disimularlo ante los demás, tal cosa hace olvidar el cansancio de Emily y la ansiedad que este lugar y su gente le genera. Estar aquí le recuerda de cierta forma a su ex novio, a quien le encanta andar de fiesta los fines de semana y a quien ella tuvo que acompañar a varias de esas noches de party porque sino, el decía que Emily era una aburrida y adicta a su trabajo. Sus reproches a veces eran constantes, pero ella jamás cambiaría quien es y todo lo que a hecho por un hombre. No por uno que fuese como él. A la media noche, Jason aparece en el club junto a Jake y este al ver a Emily salta sobre ella. — ¡Hola cariño! —Ella da un respingo al escucharlo y otro al girarse y verlo tras ella, de inmediato rueda los ojos y frunce los labios. — ¿Qué haces aquí Jake? —Pregunta con notable fastidio. — Vine con Jason. —La mira como un loco enamorado— Cuando supe que vendrías, no lo pensé ni un segundo más, tenía que venir a verte. ¡¡Oh dios, Jason está aquí!! ¿Cómo supo? Emily deja de mirarlo y centra su mirada y atención en Katherine, quien al ver a Jason acercarse a ella, no pierde más tiempo y se abalanza sobre Ernesto. Jason al ver tal cosa frunce el ceño y luego busca con la mirada a Emily quien ahora también lo mira pálida y cuando el por fin la encuentra, camina hacia ella. — ¿Emi qué está pasando? —Pregunta enojado y ella se hace la desentendida. — ¿Que está pasando de qué? —Apenas y responde, pues por dentro de encuentra en una batalla interna, entre el deber y querer. Jason señala a Katherine y vuelve a mirar a Emily. — ¡¡Ah!! Eso... —Ella sonríe disimulando gusto— Es que si supieras... Ernesto reservó en el restaurante más exclusivo de la ciudad e invito a Katherine y a varios del grupo a cenar y con nosotros de apoyo, se le declaró. —Miente en eso último. — ¿Pero qué dices? —Espeta impactado— ¿Cómo que se le declaró? Y Katherine... —Se le fue la voz— Ella... ¿Ella aceptó? Emily lo observa detenidamente y puede notar tristeza en su voz y mirada. Mierda... ¿Que estoy haciendo? No puedo verlo así, me está rompiendo el alma. Pero por otra parte, el lastimó a mi mejor amiga. Por lo tanto, a mi también. — Pues míralos... —Ella dice al fin— Se ven tan lindos ¿Cierto? Al ver el rostro de Jason ella se arrepiente de lo dicho. Su mejor amigo y hermano luce derrotado y mil veces abatido, como si un camión le hubiese pasado por encima. Emily se aleja por completo de Jake quien no ha parado de seguirla y camina la poca distancia que la separa de Jason, al llegar lo abraza y susurra: — ¿Acaso te sorprende? —Ella deja de abrazarlo y lo mira a los ojos— ¿Cariño qué pasa? —Espera que el se atreva a decirle algo, que le confiese la relación que sostuvo a escondidas con su mejor amiga, pero el no lo hace. Jason ladea la cabeza y esquiva su mirada, en parte está apenado, pero también dolido. Tomando distancia de Emily el camina hacia Katherine y furioso espeta: — ¿Por qué Katherine? ¿Por qué lastimarme así? Ella abre los ojos seguido por todo el grupo de amigos, el cual esta al rededor. Emily corre hasta él y trata de alejarlo pero este la empuja con suavidad. — ¡No Emily déjame! —Susurra en voz entrecortada— Le diré sus verdades en la cara. —Se vuelve hacia Katherine— Sabes muy bien que yo... Katherine no lo deja terminar al interrumpirlo con un chillido y se aleja de Ernesto, este trata de impedirlo pero ella lo evade y con furia camina hasta Jason y lo abofetea. — ¡Te callas! —Le grita— ¿Qué verdades? ¿Que me tuviste en tú cama cuantas veces te dio la gana sin importarte lo que yo sintiese? ¿Que me hiciste sentir nada y una cero a la izquierda todo este tiempo para luego destrozarme al dejarme? ¿Quién te crees tú? ¿Qué crees tú que soy yo? ¿Un juguete? ¿Tú juguete? ¡Pues no! —Ella llora mientras bajando la voz sentencia— Me cansé, este juego se acabó para mi Jason, se acabó el día que decidiste hacerme a un lado. Porque no soy importante para ti, porque no soy nadie en tu vida. Di lo que quieras de mí, no me importa, pero no seguiré perdiendo mi dignidad por ti. ¡Vete al diablo! Emily se cubre los labios y viendo a su mejor amiga alejarse, susurra hacia su hermano: — ¿Jason pero qué has hecho? Este la mira con los ojos hinchados y ladeando la cabeza, deja de mirarla segundos después para susurrar: — Amarla a mi manera. A mi mala manera... Dicho esto, Jason se aleja y se va del restaurante, dejando a Emily a solas con Jake, ya que los otros tres amigos algo tomados se perdieron de nuevo en la fiesta y Ernesto detrás de Katherine. ****** Amir aguarda con aparente calma dentro de la camioneta junto a su séquito, mientras observa en silencio hacia la puerta del club. Esperando ver a Emily salir de dicho lugar. Pero muy al contrario de ver salir a quien espera, es Katherine quien sale corriendo seguida por un hombre quien la detiene a mitad de la acera y la abraza mientras ella llora desconsoladamente. Segundos después, aparece el parquero y estos se van en un Mazda rojo. Al ver tal escena Amir se preocupa, aunque no lo demuestra en lo absoluto. ¿Qué está pasando? Habibi... Espero estés bien, no quisiera entrar a ese club a la fuerza. Díez minutos después... Emily sale del club furiosa y es seguida por un hombre que no le quita las manos de encima de los hombros. Amir observa como ella trata de poner distancia pero este insiste y una acalorada discusión se inicia. — ¿Que no entiendes que no quiero verte? ¡Déjame en paz! Dame espacio, déjame respirar. — Eres mi mujer y tú y yo debemos hablar... —Dice ofuscado— ¡Arreglar las cosas! — Si fui tuya fue porque me emborrachaste y fuera de mi voluntad. —Chilla— Jamás quise que eso pasara Jake. ¡Me forzaste! — ¡Tú lo deseabas! —Susurra sorprendido. — ¡No! —Ella niega y su vista se nubla— Te dije que no tres veces. ¿Cómo voy a desear algo por lo cual me negué? Emily se acerca al parquero y le pide de favor un taxi. Este asiente y se da vuelta, pero Jake camina tras ella y le dice con desespero: — ¡Déjame llevarte! — Ni muerta. Este la toma del antebrazo y a la fuerza pretende montarla en su auto el cual se encuentra al cruzar la calle. — ¡Que no! —Emily gime furiosa. Amir desde el auto observa la escena con una aparente calma, pero internamente esta lleno de loco desespero y se niega hacer una escena en plena avenida y mucho menos acercarse al dichoso club. Además, debe ser cuidadoso con los paparazzis. Nunca se sabe si hay alguno merodiando al rededor. Así que apretando los dientes, el sentencia: — ¡Búsquenla! — Sí señor. ¿A cuántos de nuestros hombres quiere que lleve? — ¡No me importa! —Grita perdiendo la calma después de tanto controlarse— A todos si quieres... ¡Pero tráiganla a mí! —Gruñe furioso— ¡Tráiganla a mí ahora! De prisa, Mihair baja de la camioneta y al hacer una señal al aire, de las otras dos SUV salen cinco hombres en total. Dos de una y tres de otra. Todos cruzan la calle rápidamente y de un momento a otro, Jake termina en el suelo al ser emboscado por dos hombres. Cuando Emily se da cuenta de lo que está pasando, ya es muy tarde pues ella está siendo guiada por tres de los hombres del equipo de seguridad de Amir quienes junto a ella pasan la avenida a toda prisa, al llegar ella se sorprende al ver tres camionetas negras de último modelo luego gime cuando uno de los hombres le abre la puerta de atrás de la segunda camioneta y luego los otros dos la ayudan a subir. — ¿Pero quiénes son? —Susurra con notable temor y pánico en su voz— ¿A dónde me llevan? Por favor... —Nadie responde a sus preguntas, al contrario le cierran la puerta en la cara. Asustada y a pesar de la oscuridad, ella mira hacia todas partes hasta que ve a Mihair en el asiento del copiloto. Era imposible no reconocerlo. — Señorita Rose. —La voz de Amir la hace dar un respingo. Lo tiene frente a ella, pero no lo puede distinguir con suficiencia y ni siquiera lo había notado por la oscuridad que lo esconde en dicho asiento. — ¿Pero qué hace aquí? —Le dice en un hilo de voz por el asombro— Pensé que... — Vine por usted. —Suspira con desbordante alivio al verla sentada y a salvo frente a el— Voy a llevarla a casa. Y eso, es lo último que dice antes de hacerle una señal al chófer y este pone la camioneta en marcha. Emily lo mira incrédula pues pensó que todo esto se trataba de un secuestro, mientras que Amir solo sonríe al verle el abrigo puesto. Le hizo caso, no se lo quito. — Le queda muy bien el abrigo señorita Rose, me alegra mucho que no se lo haya quitado...
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