Tres días después...
Viernes 3 de abril de 2015
Todas las mañanas a la misma hora, «08:00 AM» de estos días transcurridos desde su último encuentro, Emily tropieza con Amir en recepción.
Es como si todo empeorase con el pasar de los días.
Pues cada vez que lo ve a la misma hora, ella siente como si él la estuviese acosando, vigilando u observando.
Y eso hace, que la tensión sea palpable.
Porque para ella, es muy difícil ocultar su frustración. No le gusta para nada sentirse vigilada.
Pero para Amir... Todo es diferente, pues simplemente es diversión, el solo hace lo que quiere hacer, lo que siente debe hacer, su jugada.
Molestarla.
Y eso es lo mejor que sabe hacer ante Emily.
Así como ella lo hace con él, con su sola presencia.
Amir no puede soportar que tal belleza de mujer, tenga dos caras. Dos hombres a la vez... Y definitivamente, ella le es una descarada. De alto nivel, de alto calibre.
Y aunque por supuesto, lo que ella haga con su vida y cuerpo no sea de su incumbencia. El no puede controlar el malestar que su indiferencia le produce.
Tal cosa lo carcome vivo.
Es una ridícula engreída.
¡Cualquiera!
Sí, bueno... Se nota lo volátil que es este hombre.
Porque si eso es lo que realmente piensa de ella, no debería estar acosándola todas las mañanas. Ni pensando que ella es una engreída cuando el rey de los engreídos, es él.
Pero he aquí el problema. Es que ella le es tan hermosa... Que aún le cuesta creer que ande con dos hombres a la vez, tal pensamiento lo atormenta y lo agobia, pues ante Amir es normal que un hombre tenga las mujeres que quiera independientemente de la cultura que sea u religión, pero. ¿Una mujer? Eso es algo de lo cual no está absolutamente para nada acostumbrado y nadie lo puede culpar por eso. Así fue criado, no por algo su país es uno de los más machistas del mundo.
El hombre siempre predominó y la mujer no, a pesar de que el reconoce que sin ellas, no serían nada porque así se lo culcaron sus padres.
Su crianza fue amorosa pero estricta al mismo tiempo, su padre era un hombre de carácter el cual Amir heredó por supuesto, pero desde pequeño, siempre noto el amor y el respeto que su padre le tenía a su madre y la inmensa libertad que le dió para tomar decisiones junto a el. Pues su padre siempre le dijo que ambos hacían un equipo y que ninguno de los dos era más que el otro.
Todo eso terminó cuando cumplió sus doce años y su padre fallece de forma misteriosa, haciendo así, que su vida cambiase para siempre al igual que su crianza al ser su tio, el actual Rey Abdali quien tomara las riendas de su crianza y casi lo separase de su madre. Cosa que al final no hizo por compasión a la mujer y al recuerdo de su hermano fallecido.
Todo lo que su padre le enseñó y le inculcó tuvo que pasar a segundo plano, pues al morir todo había cambiado y Amir debía ganarse el respeto de su tío, también su admiración aparentando así, que todo lo que este le enseñase era lo correcto. Y aunque su tío no fue para nada malo, había ciertas cosas en las cuales Amir no estaba de acuerdo y por las cuales jamás cambiaría sus pensamientos y es allí donde entra Emily, la mujer que ante su juicio anda con dos hombres a la vez, lo cual lo tiene tan enojado, porque ella de alguna forma le atrae y por supuesto... Él no quiere ser el tercero.
Todo con ella va contra sus principios.
Todo.
Lo que ella está haciendo, ante el es inaceptable.
Porque aunque sea común ante sus ojos que un hombre ande con varias mujeres a la vez, no significa que el acepte, o que el lo haga. Una cosa es una noche loca de placer y lujuria, pero otra muy distinta es tener una relación con ambos a la vez.
Por supuesto, el jamás haría tales cosas en la actualidad. Ninguna de las mencionadas. Pues Amir, es un hombre profundamente devoto a su religión y cultura.
Aunque nada de eso evita, que ella le siga atrayendo.
Y todo empeora cuando el sale del ascensor, camina por la recepción y Emily le pasa por un lado ignorando su presencia, Amir aprieta ambas manos en puños y alzando la mirada también trata de ignorarla pero la verdad es que no puede, así que dándose media vuelta se le cruza en el camino y la saluda en árabe, haciendo que ella detenga su andar al escucharlo, pues esa voz ronca y ese acento en particular, son inconfundibles.
— Sabah alkhyr... —El le desea buenos días.
Emily frunce el ceño y luego de arquear las cejas, ella se da la vuelta para encararlo y susurrar:
— ¿Podría parar de hablarme en Árabe?
Lo dice con ironía, pues estos últimos tres días el no ha parado de saludarla de esa manera.
Cosa que la frustra porque no lo entiende.
— ¿Por qué? —Le sostiene la mirada con profunda intensidad.
— ¿Acaso olvida que no le entiendo? Me siento una idiota... —Suspira con evidente cansancio— Cuando me habla así y no sé lo que me dice.
— ¿Y por qué se expresa así de usted misma? —Frunce el ceño mientras se acerca lentamente he invade un poco su espacio personal.
— S-eñor, es solo un decir. —Tartamudea pues su mirada es invasiva— Una expresión muy americana para usted y su cultura o idioma.
Amir arquea una de sus hermosas cejas y luego de fruncir el ceño, pregunta:
— ¿Está segura, señorita Rose?
Emily se aclara la garganta y le esquiva la mirada para luego susurrar por lo bajo:
— Señor... ¿Solo puede ser más amable conmigo y no hablarme en su idioma? De verdad, me apena esto, no entenderlo.
— Pues aprenda. —Espeta.
— ¿Por qué debería? No me interesa aprenderlo.
Que no le interese aprender su idioma lo ofende un poco, pero disimula pues Amir es el rey de la apariencia.
Lo ha sido desde siempre.
— Entonces no se queje. —Murmura seco e indiferente.
— ¡No sea grosero! —Lo mira con los ojos en blanco.
— De hecho, no lo soy. Estoy siendo sincero, señorita Rose.
— ¡Pero está en Chicago! —Su voz evidencia el gran desespero interno que la invade— Esto es América del norte. Usted sabe hablar inglés. ¿Por qué ahora no lo habla frente a mí?
— Porque no quiero. —El susurra con seriedad y ella resopla.
— Usted es... —Se calla al ver como él la mira con tanta seguridad. Esperando escuchar lo que ella se atreva a decirle.
Pero solo hay silencio de ambas partes, ella solo se queda viéndolo con cierto enojo.
Amir suspira segundos después y ocultando una sonrisa al sentir como ella se encuentra internamente, le habla con leve ironía:
— Al menos, sea educada con sus huéspedes extranjeros y aunque sea, el saludo apréndaselo. —Su mirada es intensa— Tan solo eso, es símbolo de buena educación señorita Rose.
Y humillada, queriendo que la tierra se la trague, Emily replica:
— A usted le gusta confundirme y estresarme señor príncipe...
Él sonríe ampliamente al Emily darse vuelta y también mientras la ve alejarse.
Ella tiene un caminar impactante.
Poderoso.
Que lo hace sudar con solo verla.
Sus curvas son impresionantes y sus piernas... Delirantes.
Y esa coleta en lo alto de su cabeza que se mueve al compas de su caminar, lo hace babear.
Ella parece diseñada por los mismo dioses.
Cuando Emily desaparece por el largo pasillo esa sonrisa que predominaba en su rostro mientras la veía, muere cuando ella se ha ido y su seriedad regresa.
Sale a flote... Nuevamente.
Probando así, que cuando está junto a ella su verdadera personalidad sale a flote, ese Amir que hace tanto no sentía, ese Amir que tuvo que ocultar para ahora aparentar poder y liderazgo, tal cual como su padre lo hacía. Que todo sea para aparentar y demostrar la fachada de poder.
El cual, en su mundo es necesario.
Porque la debilidad en un hombre, no es aceptable.
Pero como duele ver y sentir que cuando ella ya no está junto a el, todo rastro de ironía y sarcasmo, desaparece de su sistema. Toda lujuria e intensidad. Toda pasión.
Se va.
Así como su verdadero ser.
Como todo el.
— Señor, debemos irnos. Su reunión. —El llamado de Mihair lo hace dejar de mirar hacia ese pasillo por el cual Emily desapareció.
Quien diría... Que una desconocida me haría sentir así...
*****
Esa misma mañana al salir de una reunión, Amir tiene una fuerte discusión telefónica con su primo Mohamed, al este darse cuenta de los grandes movimientos bancarios que hizo.
— ¡Es mí dinero! —Grita— Y yo hago con el todo lo que se me de la gana.
— Tu no...
— Tú no vas a robarme lo que tanto trabajo le costó a mi padre y lo que ahora tanto trabajo me ha costado a mi. —Espeta— Son mis empresas, es mí dinero y tú no vas a controlarme. ¡Punto!
— Te estás condenando... —Amir finaliza la llamada dejando a su primo con la palabra en la boca.
Después de que Mohamed se fuera esa tarde de la casa de Amir, hace más de una semana, este llamo a todo su equipo legal y administrativo y los puso al tanto de la amenaza de su primo.
Por lo cual, sus abogados junto a todo su equipo administrativo, llegaron a la misma conclusión y le aconsejaron resguardar todo el dinero de las dos empresas exportadoras de acero inmediatamente fuera del país y que por supuesto, tomara medidas drásticas, las cuales en efecto sí hizo al nada más salir de Arabia y pisar suelo americano.
Todo el día estuvo más que lleno de trabajo, salió de una reunión para entrar a otra y así estuvo hasta las cinco de la tarde cuando ganado por el estrés y obstinado espeta:
— ¡Ya basta!
— Señor... —Mihair se sienta a su lado en el asiento trasero y lo mira.
— Llévame al hotel, ya estoy cansado de todo esto.
— Pero mi señor, esta última reunión es de suma importancia, el gobernador ya confirmo su presencia.
— Pues cancela mi asistencia. —Gruñe— ¿Dónde está Adarey?
— Se quedó ultimando los detalles en la oficina.
— Pues llámala y cancela todo. Haz que la posponga, invéntate algo. —Deja de mirarlo y sentencia— Llévame al hotel. Ahora. —Le alza la voz a su chófer quien de inmediato asiente la cabeza.
Treinta minutos después...
Emily se encuentra en una reunión en la sala de juntas del hotel, debatiendo junto a todo su equipo administrativo sobre una nueva sucursal hotelera. La cual le fue propuesta por un nuevo accionista.
— Opino que debemos hablar más al respecto, pues el monto que propone el inversor no es correcto. —Suspira— Es insuficiente y nosotros perderíamos ganancia porque al final del día, terminaremos pagando demás y por un porcentaje demasiado miserable en las acciones.
— Estoy de acuerdo contigo, Emily. —Declara Jason a lo cual Katherine también asiente.
— No tengo nada que agregar a eso. —Dice la morena y se pone de pie siguiendo los pasos se su amiga, quien sale de la sala de juntas a toda prisa y dejando a todos sus socios a manos de Jason, quien continúa la reunión para darle un cierre más concluso.
Emily camina hasta su oficina y a toda prisa toma su cartera y demás pertenencias, ya no quiere estar aquí, necesita un respiro y quiere irse antes de que el árabe odioso se le cruce en el camino como últimamente lo esta haciendo, así que cuando esta por salir de su oficina, tropieza con Katherine en la puerta de esta.
— ¿Pero qué pasa? —Pregunta mientras la sigue de cerca por el pasillo— ¿Por qué la prisa? ¿De quién huyes o a dónde vas?
— No me quiero tropezar con el árabe. —Responde mientras guarda su blog de notas en la cartera— Es insoportable con eso del idioma.
— ¿Y no puedes simplemente ignorarlo?
— ¡Jah! —Rie con evidente sarcasmo— No tienes idea de cómo es el.
— ¿Y tú sí? —Katherine sonríe con perspicacia.
— Lo necesario como para no querer toparme con su presencia por segunda ocasión, hoy.
— Vaya... A ti sí que te cae de una patada el árabe amiga.
La rubia sonríe levemente y después de despedirse de su amiga, hace lo mismo con Jason.
Y al nada más llegar, Amir se tropieza con Emily en recepción nuevamente al regresar al hotel una hora antes de lo previsto.
De lo habitual.
Mientras la observa en silencio, nota que ella se ve muy cansada y con ojeras pronunciadas, cosa que con el pasar de los días sabe que no es común en ella.
Debió tener un día agetriado... Como el mío.
El deja de pensar cuando la escucha despedirse de su secretaria y luego de la recepcionista y la ve caminar hacia donde el está aunque claramente ella no se a percatado de su presencia.
Pero muy pronto lo hará.
Porque a solo unos cuantos centímetros de distancia, Amir se le pone al frente como por arte de magia y Emily da un respingo al verlo.
— ¡Madre mía! —Espeta del susto.
— Marhaba... Masaa alkhyr. —Le saluda y le desea buenas tardes.
Emily suelta un gran suspiro porque lo que estaba tratando de evitar, es evidente que no le fue posible pues aquí lo tiene frente a sus ojos y con una gran sonrisa tan reluciente, que apostaría todo lo que tiene para demostrar que tal sonrisa puede iluminar una habitación a oscuras.
Ella deja de mirarlo pues no soporta esa actitud burlona que el desborda y cruzandose de brazos, susurra:
— ¿Masa qué? —Amir se ríe al escucharla y eso la hace enojar— ¡Mire señor príncipe! No estoy de humor para sus ironías. Le prometo que esta noche aprenderé algo de su idioma y mañana lo saludaré como usted más desea. Ahora, si me disculpa, tengo cosas que hacer. Feliz noche.
Amir ladea la comisura de sus labios en una sonrisa y respondiendo musita:
— Eso me encantará escucharlo. —Deja de sonreír al decir tal cosa— Que tenga feliz noche señorita Rose.
Emily va a irse pero su postura se lo impide, la situación se lo impide.
El momento se hace eterno pues ambos se miran fijamente y la guerra entre ojos azules contra esos n***o azabache inicia.
Siendo Emily quien segundos después pierda la batalla, al ser la primera en tomar distancia y por consecuente, alejarse de su lado.
Dejando así, a Amir solo en medio de la recepción viéndola partir.
Después de la requisa habitual del equipo de seguridad en la habitación de Amir, al estar completamente a solas, este suelta un gran suspiro contenido y recostandose en la inmensa cama, admite en un susurro:
— ¡Oh Allah! Ella me gusta... Y excita. Mucho.
Se pone de pie al instante cuando se escucha a sí mismo decir tal barbaridad y frunciendo el ceño, niega con brusquedad la cabeza.
— No Amir... ¡Ella no! —Espeta enojado— Va contra las reglas del Islam. —Camina de un lado a otro mientras se tortura la frente con ambas manos— ¡Y es toda una cualquiera! —Gruñe furioso.
Pero una cualquiera que le sube la temperatura...
Una hora después...
Al llegar a su penthouse Emily corre a toda prisa hasta su habitación, se toma una ducha de treinta minutos y ya luego después de ponerse la pijama con calma, se dirige a la cocina y se prepara un emparedado de jamón y queso amarillo de cena.
Con su plato y vaso de jugo en manos, camina de regreso a su habitación y encendiendo la televisión se distrae viendo el noticiero del clima.
Al parecer, saber del clima es su nueva afición.
A las nueve de la noche, termina de enviar unos e-mails y se acuesta en la inmensa cama matrimonial.
Pero durante una hora da vueltas sin sentido por toda la cama... Haciendo así, que esta sea otra noche más donde no puede conciliar el sueño sin tener al árabe rondando su cabeza de un lado a otro, al nada más cerrar los ojos.
Cosa que la enfurese pues se supone que lo detesta.
— ¡¡Dios!! ¿Pero qué pasa? Necesito dormir y no puede ser que ese hombre hasta se entrometa en mis sueños. ¡LO ODIO! —Chilla eso último.
Y haciendo un puchero se pierde en pensamientos.
¡Seguramente me hizo algún amarre de esos árabes por pura maldad!
Es que el es tan...
Su voz tan sensual, esa barba tan bien cuidada, ese porte tan sexy y varonil, un porte que demuestra cuan seguro de sí mismo es. Ese caminar tan perfecto, tan correcto.. Su mirada tan intensa, oscura he invasiva y abrumadora, añadiendo ese acento tan peculiar y su forma tan elegante de vestir con esos trajes tan caros y finos, luego también esas túnicas tan raras pero elegantes y por último, pero no menos importante, ese nicab cubriéndole la cabeza todo el tiempo...
En conclusión, es un gran y muy amplio paquete, difícil de ignorar.
Todo lo nuevo que el emana, la seduce y la seduce por completo.
Todo ese conjunto de detalles y cosas tan misteriosas y nuevas para ella, están haciéndole pensar en él más de la cuenta.
Y eso es algo que cualquier mujer por más independiente y fuerte que sea, le es difícil dejar pasar, difícil de omitir, difícil de ignorar.
— Estúpido árabe... —Chilla frustrada— No caeré. ¡No señor! Prepotente, voluntarioso y engreído. ¡Ni muerta! —Grita eso último.
Emily bosteza al dejar de torturarse mentalmente y por fin... Se duerme.
Muy al contrario de Amir, quien no puede hacerlo hasta la media noche.
Porque él, también se tortura por su causa.
Sábado 4 de abril 2015
06:00 AM
Emily despierta abruptamente, ha soñado con el árabe.
Una pesadilla terrible, como un mal presagio.
Una pesadilla en la cual, el muere por ella. Por su causa, por salvarla.
Emily, empapada de sudor camina ha paso lento hasta su baño pues el sueño a sido agotador física y emocionalmente, tal cosa la comprueba al mirarse en el espejo del lavamanos.
Se espanta al ver lo palida que está y siente como una hora de sudor divaga por su rostro hasta su cuello.
— Oh por Dios... ¡Pero clase de brujería me hizo este hombre!
Suspirando se adentra en la regadera y se da una larga ducha.
Media hora después...
Torturada por la pesadilla, decide no ir al hotel. Le corresponde trabajar medio turno siendo fin de semana, pero prefiere no hacerlo, ya esta cansada de ver al árabe en todas partes.
La tiene al borde de la locura.
¿Cómo es posible que ahora también torture sus sueños?
Necesita un descanso de el, un descanso de todo esto.
No... No señor. ¡Púdrase! Hoy tendré un día de paz, solo para mí. No necesito la presencia de ese hombre rondando mi cabeza. No más... ¡Ya basta!
Así que de momento, ella no aprenderá palabras en su idioma para complacer sus saludos y caprichos. Sino que al contrario, se hará algo para desayunar. Cosa realmente productiva para ella.
Además, como dueña del hotel. Si no quiere ir a trabajar, no ira y punto.
Aunque, como toda una mujer profesional que es, llamara a Rachel, su secretaria y le hará saber de su ausencia por el día de hoy.
Quizás mañana se anime para ir a trabajar, aunque sea domingo, nunca le ha importado trabajar demás.
Emily camina hasta la sala y busca el teléfono de casa y mientras comienza repicar, ella toma asiento en el sofá y sorbe un trago de café.
Al segundo tono, Rachel contesta:
— Buen día, oficina de la licenciada Emily Rose presidenta de la cadena hotelera WoodHouse. ¿En qué puedo ayudarle?
— Hola Rachel... —Su secretaria la interrumpe.
— Señorita Emily. ¡¡Buenos días!!
— Llamo para informar que hoy no asistiré. No me siento bien... —Suspira porque a fin de cuentas mentira del todo no es— Nos vemos mañana, oh. —Se calla y aclarandadose la garganta se corrige— Quise decir el lunes a primera hora. Por favor, cancela todo lo que tengo previsto hacer hoy.
— Si señorita, que se mejore y tenga buen día.
— Gracias Rachel, igualmente.
Al finalizar la llamada, Emily regresa a la habitación enciende su laptop y decide trabajar desde casa.
Mientras tanto, Amir escucha ha la perfección la conversación que la secretaria de Emily sostenía con ella a través del teléfono, mientras este pasaba por la recepción en ese preciso momento.
Y antes de Mihair abrirle la puerta del auto, Amir susurra:
— Investígame a la señorita Rose. Quiero su dirección y número telefónico ¡Para ya! —Susurra en un hilo de voz pero con severidad.
Mihair asiente con rapidez y al subirse al auto en el asiento de copiloto, se pone manos a la obra, pero descubre que ya lo había hecho cuando mandó investigar sobre el hotel y cada uno de los empleados.
Investigar cada lugar a donde Amir va a dirigirse, es algo habitual para el.
Forma parte del protocolo de seguridad real.
— Ya está hecho, señor.
12:00 PM
Emily se encuentra dormida profundamente, está soñando con las montañas de Alaska y la casa del lago a la cual su familia iba de vacaciones antes del invierno en dicho estado.
Todo por fin es una belleza entre sus sueños, hasta que despierta de un respingo al escuchar el timbre sonar con suma persistencia, se pasa las manos por el rostro y al quitarse su laptop de las piernas, se encamina hasta la sala con rapidez.
— ¡¡Deme un segundo!! —Murmura mientras se termina de poner el albornoz.
Al escuchar que el timbre vuelve a sonar con la misma persistencia de hace tan solo veinte segundos, Emily grita:
— ¡QUE YA VOY!
Cuando abre la puerta, Katherine la sorprende tras de esta...
— ¿Pero qué es todo eso? —Emily habla mientras ríe al ver a su amiga ingresar a la casa con más de diez bolsas de ropa— ¿Compraste toda la tienda? —Dice mientras cierra la puerta.
— Algo así... —Katherine susurra con notable agotamiento mientras tira las bolsas en el sofá y luego se quieta los zapatos para por último, tomar asiento— ¡Esta noche saldremos de fiesta!
— ¿Qué? ¿Quiénes? —Emily pone los ojos en blanco al preguntar.
— ¡¡Nosotras!! —Dice exasperada— Vamos a conquistar, saldremos a casar hombres.
— ¿Ah? —Balbucea.
¿Y Jason?
¿Acaso no era con el con quién estaba en su habitación el otro día?
¿Me habré confundido?
No, imposible porque la recepcionista me dijo que estaban juntos.
Katherine hace un puchero y rodando los ojos para evitar llorar, susurra:
— Bueno... Mejor dicho. Me iré de casería y tú me acompañarás. ¡Por favor! —Suplica— Sé que no eres muy de fiestas y esas cosas en los clubes. Pero te necesito, quiero que alguien entienda que no puede tenerme cuando desea, cuando solo él quiera. ¿Y mis sentimientos qué? ¿Cree que lo esperaré toda la vida? ¡No! Debo tener algo de dignidad, debo buscarme otro clavo que me saque de la mente y corazón este clavo tan grande que lleva torturándome por tanto tiempo.
¿Se refiere a Jason? ¡Oh por dios! ¿Y cómo no me di cuenta de todo esto antes?
— ¿De qué clavo estás hablando? ¿Katherine, que está pasando? ¿Por qué no me has dicho nada? —Ella le habla con asombro mientras toma asiento frente a su amiga.
— Es que... Rompí el tratado —Emily frunce el ceño confundida— Ese... De no meterse con los amigos. —Suspira— Metí la pata amiga.
Emily entrelaza sus manos con las de ella y se las aprieta con fuerza.
— Entonces... ¿Hablas de Jason verdad? —Le pregunta en un tono de voz comprensivo.
Katherine abre mucho los ojos y Emily susurra:
— Esa tarde que me quede encerrada en el ascensor junto al árabe. —Suspira al recordarlo— Fue porque subí hasta tu habitación... Iba a preguntarte por la declaración de impuestos, te escribí varias veces pero no respondías. Entonces decidí subir, pero cuando estuve a punto de tocar la puerta escuche...
— ¡NO. ME. DIGAS! —Katherine alza la voz mientras abre la boca asombrada y llena de pena al mismo tiempo— ¡¡Emily!! Por dios, que vergüenza.
La rubia suelta unas leves risas y vuelve hablar:
— Supe que estabas con él cuando en recepción pregunté por ti y me dijeron... Bueno. —Se muerde el labio— Que estabas con Jason, aunque nunca pensé que estuvieran en ese sentido.
Katherine pierde todo rastro de color en sus mejillas.
— Por favor, no le digas que te dije... Sé que él también es tu mejor amigo, además del gran lazo que ambos tienen antes de que yo llegara a sus vidas. Sabes que a Jason le importa mucho lo que opinas sobre el. —Se aclara la garganta— Y de verdad sé que no te pongo en una muy buena posición, pero por favor no le digas. Seguro se molestará...
— ¡¡Nada que ver!! —Emily declara con seriedad— ¿Por quién me tomas? Los amo a ambos. Pero este es su problema no mío, no me voy involucrar. —Suspira— Aunque acepto ayudarte, te apoyaré y te ayudaré en tu casería si eso es lo que sientes que lo hará despertar.
Ahora entiendo porqué me pregunto cuando ella se iría...
Ay mi Jason, ¿Por qué estás jugando con fuego? No quiero lastimarte y ser cómplice en todo ello pero, no me dejas otra opción al saber lo que has hecho. Por mucho que te quiera y ame como lo hago, no me dejas otra elección. No estas actuando como nuestros padres te educaron, así que mereces una lección.