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1002 Palabras
Eun Ji suelta un suspiro de incredulidad y le dijo. —Q-I-A-N-G —lo deletreo ella el solo se quedó mirándole. —No la verdad es que es Quiang, es que Qing lo uso en mi empresa como seudónimo —le respondió ya que sabe que se equivocó al revelar su seudónimo, pero no pudo evitarlo todo por estarla viendo al parecer el estaba perdiendo la cabeza por ella y no es culpa de el si no lo que siente actualmente solo que ella no lo sabe. Eun Ji se dio la vuelta cuando escucho un ruido y se detuvo. La puerta se abre de golpe un hombre corrió a toda velocidad y está agarrando del cuello a Eun Ji, sus manos son fuertes, está a punto de ahorcarla cuando Quiang, jala al hombre del cabello y el este cae al piso. —No te han enseñado como se trata a una mujer? —Pregunta preparando sus puños para darle duro por si el se le ocurre pegarle o ir donde Eun Ji. —Ese bebé es mío, porque no me lo dijiste ¿Acaso el bebé es de otro hombre?, respóndeme golfa. —Añade el hombre con una convicción que con su actuación se ganaría un trofeo al mejor actor del año. —¡Usted es un desubicado, yo ni le conozco a usted, y ya me esta diciendo que el bebé es suyo!, ¿Con que derecho entra a mi casa?, voy a acosarlo. —¿Dónde esta tu tatuaje?, espera te ves diferente —Pregunta el hombre. —No se de que me habla —añade Eun Ji mientras al hombre la cae una llamada, el responde y se queda viendo a Eun Ji. —Hola amor, eres real, es decir ¿dime estas embarazada? —Pregunta el hombre. —Estás loco, no estoy embarazada, te estoy esperando en tu casa, estoy en la entrada de tu casa ¿Dónde estás? —Pregunta la mujer por llamada, el rostro de aquel hombre se puso pálido. —Estoy viendo una chica igual que tú, y la vecina me dijo que estabas embarazada y en casa de tu amiga —añade el hombre con voz temblorosa, avergonzado de alguna forma, no haya donde poner la cara. —Sal de allí, te haz vuelto loco —añade la mujer por el teléfono, cortando la llamada. El hombre guarda el móvil en su bolsa del pantalón. —Largo de esta casa o llamare a la policía, pudiste matar a mi bebé —añade Eun Ji, cuando menos siente ella, Quiang estaba delante de ella protegiéndola. —Perdón, es que tú te pareces mucho a mi novia, casi diría que son gemelas, solo que tu eres más delgada que ella, en fin, disculpa me ofusqué porque pensé que eras ella, y cuando la vecina me dijo enloquecí, perdón por sujetarte del cuello, lo siento mucho —añade el hombre retirándose de la casa. Eun Ji camina hacia la puerta y la cierra con llave. Las manos de Eun Ji sudaban mucho, sentía una extraña sensación que viaja por todo su cuerpo, aunque ella no supiera que es exactamente, frunciendo el ceño, se da la vuelta, viendo a Quiang. —Señor Quiang gracias por todo, por salvar nuestras vidas, de un loco lunático, que no sé qué se cree, ahora se puede retirar de mi dulce hogar —añade de forma cortante viéndolo a él, esa mirada de Quiang no la comprende, y tampoco se dará la tarea de entenderle, la mirada de el es entre dulce y sensual, aunque para ella solo sea un juego de miradas entre la pobre y el millonario. —De nada señorita Eun Ji espero que todo este bien con su embarazo —añade Quiang amablemente. —Mi embarazo no le incumbe señor Quiang, pero gracias por desearme lo mejor —añade con voz nerviosa. —Como usted guste —añade Quiang con su voz ronca, pero a la vez con picor sensual, que hombre para lanzar miradas que a cualquier mujer quisiera estar un poco más cerca de él. Eun Ji se da vuelta viendo a la puerta, quita llave, y cuando intento abrir la puerta no pudo, se quedó trabada, su frustración la llevo a perder el control, por lo que ejercicio mas fuerza, y como la chapa estaba ya un poco dañada, ella termino quedándose con la chapa en sus manos por lo que se dio la vuelta, sus mejillas enrojecieron de vergüenza. —Mujer te quedaste con la chapa, ¿Cómo se supone que haremos para dormir esta noche sin que se metan los perros de los vecinos? —Pregunta Min asustada. —Min lo siento —añade de forma escueta. Los ojos de Eun Ji se abrieron y ahora estaría en un problema, ya que para pasar la noche sin llave para ella sería difícil dormir, y no tiene dinero para que le reparen, Eun Ji  —¿Necesitas ayuda? —Pregunta Quiang, acercándose a su cuerpo, Eun Ji pego un salto, pero se contuvo, logro sentir una sensación extraña que ni con su ex lo sintió. El hombre extendió sus brazos viendo a la puerta, Eun Ji siente como su corazón late a mil por hora, su corazón se había congelado cuando el hombre se pego mas a ella, aunque los ojos del hombre veía a la puerta viendo el problema, Eun Ji comenzó a experimentar algo que jamás había experimentado, casi se moja solo de oler su perfume. —No necesito su ayuda señor Quiang, eso sería abusar de su confianza —añade Eun Ji suspirando levemente. —Claro que lo necesitas, no sea terca, llamare a alguien para que arregle la chapa —añade Quiang fijando los ojos en Eun Ji, ella termino sonrojada, sus mejillas casi gritan de lo caliente que están. —No es necesario señor Quiang, no sé cómo pagarle, no tengo dinero —le dice Eun Ji tocando sus mejillas y se da cuenta que están ardiendo, 
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