Capítulo 2

1342 Palabras
Un año atrás. Angélica Fuentes. Me encontraba en casa, muy tranquila. Luego de un largo día de trabajo en el despacho decidí venir a casa, darme un baño y ponerme un camisón, algo cómodo después de tanto cansancio. Decido bajar he ir por algo de comer, no tengo ganas de cocinar así que opto por algo rápido: un sándwich de pavo. Cuando estoy a punto de salir de la cocina hacia la sala, varios timbrazos me distrajeron. ¿Quién diablos toca la puerta a las diez de la noche? —YA VOY— grito cerrando mi bata y dirigiéndome a la puerta— ¿qu..— Me quedo helada al verlo, mis ojos no daban crédito. —Mi amor ¿Qué te sucedió? Ven pasa cariño— Un demacrado Henry acababa de entrar por mi puerta, con golpes en su cara y lágrimas en los ojos. Mi corazón se aceleró, pues temía que porte heridas más graves. —Abrázame por favor— digo en un sollozo para luego sentir como se estrujaba en mis brazos. Henry lloraba como un niño pequeño, lo cual me desesperaba y angustiaba. —Amor ¿Qué te pasa bebé? Odio verte así— mis lágrimas estaban por caer también, odio ver a alguien que amo triste. —Me-me traicionaron— sorba su nariz— mi pequeña niña en traicionó con mi hermano— ¿Qué? No entiendo nada. —A ver tranquilízate ¿si?— le tomo de las mejillas— ve a sentarte al sillón mientras yo te traigo agua y una aspirina ¿ok?— Solo asiente con la cabeza mientras que me obedece a pasos lentos . Voy al baño y saco unas aspirinas del botiquín, me dirijo a la cocina y tomo un vaso de agua. —Aquí tienes cariño— le digo. De inmediato toma el vaso y la aspirina, de los dirige a la boca y aprieta sus ojos. —Gracias— —No es nada Henry, ahora dime ¿Qué sucedió?— El toma aire y me mira. —A-acababa de llegar de viaje, yo-yo entré a la casa y comencé a escuchar unos quejidos...— su voz se quebró— mi hermano estaba arriba de mi-mi hija, mi pequeña niña, ambos estaban teniendo relaciones— Vuelve a llorar. No puede ser, es algo descabellado. Tiene que haber una explicación. —E-eso no puede ser—susurro. Simplemente no podía ser cierto, Adara no se veía una chica con esas intenciones, debía ser una equivocación. —¿Hablaste con ella?— —Me dijo que ella no quería y no sé que más, tengo tanta rabia que..—le interrumpo al escucharle. —Espera...¿Qué qué? ¿Dónde está ella?— Me mira a los ojos— La eché de la casa, no quiero verla más— En eso momento mi cuerpo se llenó de ira. era algo incontrolable, solo salió de mí. —¿QUE TU HICISTE QUÉ?— el se encogió de hombros y sus lágrimas volvieron a brotar— DIME QUE NO ES VERDAD—estallé. —Si lo hice— —¿Acaso estás loco? Ni siquiera la escuchaste, es tu hija y la tratas así— Simplemente no podía creerlo. —Yo ni siquiera puedo tener hijos y tu te das el lujo de tratarla como si fuera cualquier basura— de verdad estaba muy molesta. Era muy injusto. —Yo-yo solo— cierra sus ojos— te necesito, necesito que me abraces por favor— Se volvió a quebrar y no me quedó más que consolarlo. *** Desde que Henry me contó lo que vio yo caí en cuenta. Ahora las cartas estaban sobre la mesa, y es cuando comencé a comprender todo. Flashback: Observo intranquila a James, pues según yo todo iba bien, sus movimientos eran excelentes y de pronto solo se detuvo. —¿Q—que sucedió? ¿Hice algo malo?— pregunté confundida y pausada, pues estábamos teniendo el mejor sexo y de repente ya nada. —No, tu no, yo si— suspira— no puedo hacerle esto al amor de mi vida— —No puede ser ¿estás enamorado?— asiente— ¿y tuviste sexo conmigo así? Por lo menos dime que no eres nada de ella— pregunto algo asustada. No quiero tener problemas con nadie, y mucho menos meterme con alguien con compromisos. —Te mentiría si te dijera que no— resopló — ella viajó por asuntos familiares— dice con la mirada gacha— y yo como imbécil lo primero que hago es llamarte y traicionarla— Fin del Flashback. ¿Cómo no me di cuenta antes? Él me había dicho que "el amor de su vida" estaba de viaje, justo cuando Adara y su padre también se habían ido. Soy una tonta. No me di cuenta antes y ahora quien sabe como debe estar ella. Veo a mi novio pasar frente a mi y vuelvo a la realidad. —¿Ya sabes dónde está?—pregunto angustiada. —No tengo idea— contesta Henry— ni siquiera contesta el celular y... Sus amigos no saben nada de ella— —Por dios, nada de esto habría pasado si la hubieses escuchado— reprocho enojada. —Lo sé, estaba molesto ¿si?— me da la razón, cabizbajo. Ambos estábamos desesperados, él más aún por supuesto. Todos los días revisábamos los teléfonos para ver si no habían noticias sobre ella. Avisamos por todos los medios de comunicación. La policía dice que no puede hacer nada más, son unos inútiles. Un milagro, eso necesitábamos. Ya ha pasado más de un mes y nada que aparece, traté más de mil veces marcarle, pero su celular me da al buzón de voz, también intenté lo mismo con James, pero su número resulta ser inexistente según la operadora. Solo esperábamos que ella esté bien y que nada malo le pase. ***** ****** Un año y medio más tarde. —¿Seguro que no quieres venir? Es un pequeño viaje a New York— le pregunto intentando convencerlo. Quiero que salga y se distraiga, por lo menos unos días. —No, mejor me quedaré aquí para ver si hay noticias— —De acuerdo cariño, te cuidas—contesto derrotada. Ahora Henry y yo vivíamos juntos en una casa, no en la suya ya que me dijo que le traía malos recuerdos, y en mi pequeño departamento no cabíamos los dos, así que decidimos comprar una que nos acomode a ambos . Mi amiga Mariela iba a celebrar su aniversario en una gran fiesta, en New York y me invitó. Causalmente ella se casó con Alonso, quien es mi compañero de trabajo el cual de un día para otro se había mudado. Por ella supongo. Con respecto a la hija de Henry no habían noticias. Había pasado ya casi un año y medio, y todavía no sabíamos nada de ella. Hasta hoy, hasta que llegué a esta fiesta. Todo iba muy normal, me estaba divirtiendo hablando con unas amigas.....Hasta que de espalda vi un cabello rubio oscuro, una estatura medianamente pequeña y un cuerpo ahora un poco más formado, de espaldas. Su silueta se enmarcaba en ese largo y bello atuendo —¿Será ella? Ay dios mío— susurro. Me acerco lentamente, por lo que se ve está tomando algo. Ni siquiera me doy cuenta cuando ella gira de repente. Echándome ponche en el vestido. —De verdad lo lamento mucho— se disculpa, yo tengo la mirada en la mancha. —Oh no te preoc...— mi voz se apaga al verla. Siento que mi corazón se acelera al mil por ciento, no sé si pueda controlar mi emoción por mucho tiempo. No puede estar pasando esto. Es ella, en verdad, la encontré, está aquí conmigo. Se ve tan diferente, tan bella, tan madura...Es otra. —Oh por Dios— mira debe ser un poema— Adara— —Angélica—dice susurrante. Y ahora solo me queda intentar no desmayarme de la emoción...
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