Capítulo 18. La primera pelea… en plena luna de miel

4989 Palabras
Una vez que Mariangel salió de la empresa se dirigió al apartamento de su mama.  Al llegar... -      Su mama… ¿Cómo te sientes, hija? -      Ella… feliz, madre -      Su mama… no sabes lo feliz que me haces -      Ella… gracias mami, y tu ¿Cómo has estado? -      Su mama… pensando que sigues de viaje. Las dos sonrieron -      Ella… en eso ando, me voy de luna de miel, este miércoles, no se aun para donde… -      Su mama… disfruta hija, tú te lo mereces. Me siento muy dichosa de tu felicidad. -      Ella… lo se madre. -      Su mama ¿Cómo se porta mi yerno? -      Ella… excelente mami, es un hombre extraordinario, cariñoso, tierno, único… -      Su mami… ya lo sospechaba -      Ella, si recuerdo, que era tu favorito…  Repica el celular y Mariangel revisa su bolso, en busca del mismo, era su esposo, quien la llamaba…  -      Si mi amor, dime… -      El… voy saliendo hacia el apartamento… -      Ella… ok, aquí te espero -      Mariangel… mami ¿hiciste café? -      Su mama… tu ¿bebiendo café? -      Ella… si, en el viaje para dominar el sueño después de almuerzo, bebía café… Además, Euro bebe y así lo acompaño -      Su mama… caramba, ya mi hija comenzó a cambiar sus hábitos… -      Ella… si Mientras, ella ordenaba sus maletas en la sala del apartamento, Euro venia en camino con dos jóvenes, quienes le ayudarían a llevar el equipaje a la camioneta. Suena el timbre y ella se apura en abrir… lo recibe con un fuerte abrazo y un beso, el, rodeando su cintura con sus manos, le advierte, así quiero que me recibas siempre. Deseo sentir esa alegría y gozo que te produce el verme siempre. -      Ella… es que es cierto mi amor, me da mucha satisfacción y gozo volver a verte. Es más, eso es, lo que me tiene más emocionada de este traslado… -      Su mama… hola Euro… -      Buenas tardes, señora Iraida, el, se acerca y la besa en la mejilla, sin soltar a Mariangel… -      Ella… ven acompáñanos a tomar el café con galletas. -      El… rico, mami como a ti te gusta… ¿le dijiste a tu mami lo del viaje? -      Ella… si y le parece extraordinario… -      El… me alegro, no quiero que pienso que me estoy raptando a su hija, pero el viaje dura aproximadamente un mes y no me quiero separar de ella ni por una hora. Se me hace difícil, imaginar mi vida ya sin ella. -      Ella… no pienses en eso. -      El… tienes toda la razón… debemos seguir soñando, para ir alcanzando y buscando otros sueños. -      Ella… así es -      Su mama… ¿y mis nietos? -      Los dos rieron… Mariangel… mami a su debido tiempo, por ahora quiero disfrutar mi matrimonio y luego vendrán nuestros hijos. -      El… comparto esa idea contigo. Euro soltando la mano de Mariangel abrazo a su suegra, le dio una vuelta en sus brazos y le dio un beso… diciéndole… eres única. Sabes… que desde que comencé a amar a tu hija, también lo hice contigo. Te amo y te respeto mucho. Me pareces una mujer admirable. -      Iraida… comenzó a llorar por las palabras que le había dicho su yerno… ella toda emocionada, solo lo bendecía. -      El al detenerse y dejarla plantada en el piso, le dijo… gracias infinita por haber dado la vida al ser que me da tanta felicidad, gracias por aceptarme como tu yerno, antes que Mariangel me aceptara como novio. Gracias por amarme, porque aun cuando no me lo has dicho, yo he sentido ese amor de tu parte. -      Iraida… yo te doy las gracias por esta felicidad que mi hija emana, le brota por los poros y deseo para los dos lo mejor y en cuanto a que te amo, claro que sí. Desde que pisaste este apartamento por primera vez, me conquistaste y tengo la dicha de tenerte como mi yerno. Dios te bendiga hijo. -      El… amen. Los jóvenes que habían venido con Euro, estaban de pie en la puerta esperando él les diera órdenes. Euro, los mira se sonríe y les dice ya voy con ustedes, es que estas dos bellas damas me acaparan toda la atención. Las dos sonríen con él… Euro baja al estacionamiento y se dedicó con los jóvenes a acomodar las maletas de Mariangel en la camioneta y en el vehículo de ella. Una vez que terminaron, les pago y los dos jóvenes se fueron. El sube nuevamente al apartamento y se sienta a disfrutar de las galletas hechas por la señora Iraida. Y es en ese momento que aprovecha, para hablarle sobre la decisión de pedir el traslado de Mariangel a la capital.  La señora un poco triste, les dijo, respeto su decisión,  me imagine algo así me pudiera pasar, por el trabajo tuyo hijo, que es estar viajando constantemente, pero prefiero tenerte ahí, a que te mudes a otro país… -      El sonriendo… definitivamente eres de las mías, querida suegra, tú ves el vaso casi lleno… -      Ella, sonriendo… la semana pasada,  la Dra. Elizabeth me explico eso y se lleva la mano a la boca para taparse la sonrisa -      El cómo hace con Mariangel, le toma la mano y le dice, no te tapes la boca cuando te ríes, que tienes una hermosa sonrisa como tu hija, y la deben  mostrar al mundo entero. Ahora entiendo de donde viene ese gesto… pregúntale a ella como se siente ahora… -      Ella… mami luce tu sonrisa, muestra tu felicidad, no la ocultes. -      La mama… ok, como tú digas… -      El sonriendo fuertemente… le dice a su esposa… mami tú eres el clon de tu mama. -      Ella… si, definitivamente. Ellos estuvieron mucho rato conversando con Iraida y sobre todo aclarando sus dudas sobre el trabajo. Él les explico a las dos, que ya había realizado todos los trámites para que ella se incorpore en Caracas, a su nuevo cargo, va a trabajar directamente con él, por lo que acaba de hacer una propuesta para que el cargo de Mariangel sea un ascenso y no un simple traslado. También les informo que la luna de miel sera por América, son varios los países a recorrer, comenzaran por Colombia. Su mama, feliz por estos premios bien merecidos para su hija, la abrazo y nuevamente les deseo lo mejor. Su mama los invito a cenar al día siguiente para hacerles una despedida, la cual los dos aceptaron gustosos. Ya casi a las seis de la tarde Euro y Mariangel salieron para su casa. No aceptaron la invitación a cenar ese día porque  tenían mucho por hacer y aun les faltaba bastante por hacer. Al llegar a la casa entre los dos sacaron las maletas, obviamente, ella las menos pesadas. El cansado se recostó un rato mientras Mariangel colocaba todo en su lugar. Habían hecho una división del vestier, de tal manera, que la parte que tenía más divisiones y espacio para guardar cosas le quedara a ella. Al concluir esta tarea, que fue bien entrada la noche, ella se bañó, pues le bajo su periodo y por cierto no sabía dónde estaban las cajas de pastilla que Euro le compro. Comenzó a buscar en su bolso, porque recordó nunca sacarlas para que su mama no se diera cuenta, se había entregado a él, antes de casarse. Por fin las consiguió y comenzó el nuevo tratamiento. Mariangel, se acostó a un lado de él. Al día siguiente fue la despedida en casa de su mama, brindaron por su luna de miel y porque el trabajo de Euro siga como hasta ahora viento en popa. Ese día el, recibió la llamada del Presidente de la estatal para que trasladara a Gian Carlos a Bogotá, noticia esta que fue de muy poco agrado para él y no hallaba como decirla a Mariangel. De repente se recuerda de la joya que él había enviado a su mujer y la busca para llevarla a mano, le mete en su maletín y antes de dormir, le dice que debe contarle algo… -      Ella… dime mi amor -      El… hoy me llamo el Presidente de la empresa para pedirme transporte un pasajero a Bogotá, se trata de Gian Carlos… -      Ella… perfecto mi amor, así le devolvemos la joya que envió, ¿tú la tienes? -      El… sí. Euro, un poco asombrado y anonadado, le pregunta ¿Mariangel, como va a ser perfecto? Si es una persona no grata para mí. -      Ella… porque lo sigues viendo como tu rival, y ya el, no lo es. Yo soy tu esposa, tu mujer. Tú no tienes competencia con nadie ni en mi corazón, ni en mi mente ni en mi cuerpo… Y me parece perfecto, porque si no ha visto la noticia como algunos, nosotros se la daremos personalmente. Anda escúchame, tú eres el positivo, el que siempre ve la copa casi llena. ¿Qué te pasa, Euro? ¿Volvemos a la desconfianza del inicio? No me parece justo -      El… no me parece justo, que tú no seas solidaria conmigo… -      Ella… vida, no se trata de solidaridad, sino que tenemos algo pendiente con él, y la vida nos está dando la oportunidad de aclararlo. Es más hay algo que se me olvido comentarte ayer… Marisol, me contó que Luz le quiso sabotear su trabajo, que ellos le montaron casería, para saber qué era lo que estaba pasando porque se les estaba perdiendo información  y la agarraron infraganti. Ahora bien, que después de esto anduvo preguntando mi dirección porque quería hacerme llegar algo y según me dijo Marisol, fue para los días que andaba de viaje por el Mediterráneo. Suma mi amor, dos más dos son cuatro. De repente ella lo indujo a que enviara la joya con qué fin,  ni idea. Pero ya desde hace días venia desconfiando de ella… -      El… solo desconfías de ella, de Gian Carlos… ¿no? -      Ella… hoy quieres pelear conmigo… no te voy a complacer… Desconfío de los dos, es más si te soy sincera, no me interesa lo que hacen o dejen de hacer… MI vida, mi mundo está aquí contigo, lo demás me resbala. -      El… ok, como tú digas, le daré el voto de confianza… Pero, cuidado Mariangel te le acercas… porque no respondo lo que pueda ocurrir… -      Ella, aguantando una sonrisa, le dijo… si quieres voy sentada totalmente en tus piernas… ¿Cuánto tiempo dura el viaje? ¿cuatro horas?… entonces llévame durante esas cuatro horas en tus piernas, ellas pueden conmigo, todo el tiempo me levantas y no veo te haga mucho peso levantarme. -      El… a punto de estallar… María de los Ángeles, hasta aquí llego el tema, ya llevo en mi maletín la joya y la devuelvo yo, no tu… -      Ella, armándose de infinita tolerancia… como tú digas, mi amor. El salió de la habitación en busca de un whisky y ella entro al baño, para contar hasta 100 si era preciso.  Mariangel se ducho, se colocó su pijama y se acostó  a dormir. Estuvo rato esperando a Euro, pero él no apareció. Ella preocupada por esto que acababa de ocurrir, decidió bajar para no dormirse brava con él.  Al bajar ve todas las luces encendidas y lo encuentra en el despacho, sentado frente al televisor con un vaso de whisky en la mano y una botella sobre la mesa. Ella se sienta a su lado, no le dice nada, simplemente se pega a su cuerpo, le quita el vaso de la mano, le toma sus manos y hace que el la envuelva con sus brazos, mientras ella se acomoda cálidamente en ellos, quedándose dormida, ahí junto a él. El termino de ver la película y al cerciorarse que realmente estaba dormida, la levanto entre sus brazos y subió las escaleras con ella. Al entrar a la habitación, la acostó, la arropo y él se metió al baño, se ducho, y se acostó sin pijama. Como ella estaba dormida, la rodó hasta sus brazos y ahí la dejo dormir plácidamente. Al otro día se levantó muy temprano y llamo a su hermana, para hablar con ella sobre las investigaciones hechas. -      Loli… soy yo ¿Cómo amaneces? -      Ella… bien gracias a Dios -      El… me alegro, te llamo para decirte que según las investigaciones hechas, es verdad todo lo que dijo Gerardo. Es más se ha separado de la mujer y está viviendo en casa de su mama. -      Ella… sabes hermano me duele y me hace sentir peor, saber cómo mi matrimonio lo destruyó una persona sin escrúpulo. No obstante, el culpable es el, porque no confió en mí, como es posible que confíe más en otras personas, que en la persona con quien convive, que le ha dado infinitas muestras de lo que siente por él. -      El… ¿Qué vas a hacer? ¿le darás otra oportunidad? -      Ella… No hermano, dejaremos que el tiempo decida, por ahora voy a aprovechar su buena disposición para divorciarme rápidamente de él. -      El… te apoyo en la decisión que tomes y cuenta conmigo para lo que sea. -      Ella… gracias hermanito, por favor, mírate en este espejo y cuida mucho tu matrimonio, mas tú, que sabes hay de lado y lado terceros queriendo destruir su felicidad. No lo permitas. Por favor… disfruta tu felicidad -      El… tienes toda la razón, no te imaginas, como necesitaba tus palabras. Salgo hoy de viaje con Mariangel, nos vamos a las 5 pm. Dile a mami que alrededor de las 8 de la noche de  aquí, las llamare desde Bogotá, voy a estar ahí aproximadamente tres días. -      Ella feliz viaje hermanito, cuídense mucho. -      El… gracias, estaremos en contacto Euro salió del Despacho y se dirigió a su habitación, ahí encontró a Mariangel inquieta, al llamarla para despertarla, se sorprendió del sudor excesivo, los  escalofríos y temblores, parecía tener problemas respiratorios. Él se preocupó y la llamo intentando despertarla, ella hacía por despertarse pero no podía, parecía tener debilidad. Euro llamo a su mama y le explico lo que pasaba, su mama le dijo, es raro, a Mariangel casi nunca le da nada. Ha sido siempre una niña sana. Déjame pedirle a Jesús que está aquí  me lleve hasta tu casa. El preocupado, llamo a Rosa y le pidió preparar un jugo bien frío para Mariangel. En todo caso, iba a esperar a Iraida, para llevarla a la Clínica. En quince minutos, estaba su suegra en su casa quien subió preocupada al dormitorio de su hija. Ella aún no se despertaba del todo. Euro muy preocupado la puso a oler alcohol y fue cuando reacciono un poco, pero parecía desmayada, como si no pudiera dominar su cuerpo. Al  ver llegar a su suegra, le dijo, Iraida vamos a llevarla a la clínica, no voy a arriesgarme a que le dé algo peor, por favor tráigame usted esto mientras yo bajo con ella en brazos. Así fue, su mama preocupada lo seguía. El prendió su coche y salió de ahí apurado. Iraida no entendía, su hija nunca sufrió de nada. Al llegar a la Clínica el dejo el vehículo abierto y entro con ella en brazos, buscando al médico de guardia quien por cierto era un conocido de su familia, este lo hizo pasar a un cubículo, para revisarla, pero a él solo. Euro, muy preocupado, comenzó a responder todas las preguntas que le hicieron. El medico la examino y le dijo, Euro, tiene todos los síntomas de haber sufrido un ataque de pánico… sé que se requiere de estudios, pero me da esa impresión. -      Euro… ¿Cómo así? ¿No puede ser? Estamos recién casados, ella durmió toda la noche en mis brazos, me levante, la acomode muy despacio en la cama para dejarla que durmiera más, porque necesitaba hacer una llamada, baje al Despacho, hable con mi hermana y al subir que la voy a llamar para que se levante porque salgo de viaje por asuntos de trabajos aparte que es nuestro viaje de luna de miel, la conseguí con un sudor excesivo,  escalofríos y temblores, además que parecía tener problemas respiratorios. La puse a oler alcohol y eso la hizo reaccionar un poco, pero observe que estaba como débil. Fue cuando le di el jugo muy frío. -      El médico, pero ¿tú sabes si esto le ha dado en algún otro momento? -      El… no sé, pero déjame llamarte a su mama ella está conmigo. Al momento que sale, del cubículo, un vigilante que lo buscaba, porque el vehículo estaba obstaculizando la entrada de las ambulancias. El sale y en ese mismo momento le dice a Iraida, por favor entra que el medico necesita preguntarte algunas cosas, ya vengo déjame estacionar el vehículo. La mama de Mariangel entra y el medico comienza a preguntarle ¿si en algún momento ella ha sufrido ataques de pánicos? Iraida, recuerda cuando la muerte de su esposo como hubo que salir con ella corriendo y el medico después de hacerle todos los exámenes, le dijo que su hija había experimentado un ataque de pánico. Iraida, le comenta esto al médico. Al entrar Euro, Mariangel estaba reaccionando, el medico como dudando de él, se queda observando, para ver la reacción de ellos, y descubrir que paso… Mariangel cuando lo ve, quiere levantarse para ir hacia él, pero no puede, el, la abraza fuertemente y le pregunta ¿qué paso chiquita? dime ¿que sientes, porque estas así? Ella quería hablar pero se le ahogaban las palabras, comenzó a llorar. El levantándola en sus brazos y sentándose el en la camilla con ella en sus brazos… la comienza a besar suavemente, hasta que la calma… ¿dime mami, que paso? La mama de Mariangel como el medico estaban asombrados, de ver como la trataba. -      Ella comenzó a hablar… cuando anoche baje al Despacho, deje todas las maletas listas cerca de la puerta de nuestra recamara. Y hoy al despertarme, estaba sola en la cama y tú nunca me dejas solas, además no estaban tus maletas, solo las mías, pensé te habías ido sin mí, como anoche te bajaste bravo al despacho, quise levantarme pero no pude, empecé a sentirme mal, te quise buscar pero me dio como desvanecimiento, pensé que me iba a desmayar… y luego empecé a sudar... me sentía morir. -      El… si es cierto me baje bravo, para pasar la rabia solo, sin que tú seas afectada, pero ¿quién me busco? se quedó dormida a mi lado, mientras termine de ver la película y me toco llevarla cargada a la cama, arroparla y meterla en mis brazos para que se durmiera. -      Ella… precisamente por eso, me afecto mucho no verte en la cama y las maletas, tus maletas no estaban… -      El… Doctor ¿hay algún tratamiento para esto? ¿Cómo la ayudo para que esto no se repita? -      El Doctor… en parte todo lo que hiciste, es lo indicado, debes permanecer con ella, hablarle con frases cortas, simples, como lo hiciste, llevarla a un lugar tranquilo, que al parecer son tus brazos, para ella, ser predecible, intuir lo que ocurrirá. Te recomiendo llevarla a un especialista, porque según me ha comentado su mama, la primera crisis la vivió a raíz de la muerte de su papa, precisamente por la muerte, por la perdida y fíjate como ahora conforme a sus palabras, por pensar que te había perdido, entre comillas, entro en pánico. No es bueno, ni para ella ni para ti y menos recién comenzando un matrimonio. -      El… si tienes a alguien experto en esto, te voy a agradecer me des su datos para ubicarlo, apenas retorne al país, hoy salimos de viaje y no regresamos sino hasta el 13 del otro mes. -      El Doctor… ok, pero vamos primero a esperar los resultados de los exámenes que se le hicieron ¿te parece? -      El… como digas… Euro la seguía besando… -      El Doctor… Euro me puedes acompañar… -      El… si, como no. Mami te dejo con Iraida y ya regreso… Euro sale detrás del Doctor, quien camina con el hasta un consultorio al entrar el medico cierra la puerta. Euro, la estas acostumbrando a que sea dependiente de ti y no es bueno ni para ella ni para ti. Si se llegan a separar ella puede poner en riesgo su propia vida. -      Euro… es mi vida. Tengo 39 años, a pocos meses de cumplir los 40. Ella apenas 25. Yo he sido su primer y único novio, amante, marido. Es una mujer excepcional. De repente por algunas situaciones mortificantes que hemos vivido últimamente es que revivió ese episodio, pero yo me encargare no se repita más.  -      En eso tocan la puerta, y era del laboratorio con los resultados. Como ya lo sospechaba, todo estaba bien, aparentemente fue un episodio aislado  por lo que ella contó. -      El médico le dio las indicaciones y le solicito controlar esos ataques. No le coloco tratamiento. -      Él… se comprometió que lo haría. Salieron de la clínica. Euro llevo a la señora Iraida a su apartamento y luego llego a su casa preocupado, bajo a Mariangel, no la veía del todo bien, para este  viaje, no hallaba que hacer, si pedir un día más o arrancar. El, dejo a su esposa en la habitación, salió a buscarle comida y a llamar a su jefe, a quien grandes rasgos le explico que había tenido que llevar a su joven esposa a la clínica, que por favor retrasara el viaje un día más, y así le concedió. Esto ayudo a que Euro se preparara mejor para el viaje. Llamo a Iraida y le explico que saldría al día siguiente. Su suegra le hablo de la Dra. Elizabeth que en algún momento había atendido a su hija, que si él quería le pasaba. El de inmediato le dijo que sí. Anoto el número, después la llamaría. El mismo fue a la cocina hablo con Rosa y le dijo exactamente que quería le preparara a Mariangel. Mariangel en la recamara, aún no ha asimilado lo que vivió y se sentía muy mal. Euro subió con una bandeja de comida, entre ellas un caldo de pollo que había mandado a preparar, eran las 12 del mediodía y ella no había comida nada. El mismo se lo dio. Ella agradecida con él, le pedía disculpa por haberse enfermado. -      El… no mami, tú no tienes que pedir disculpa, nadie quiere enfermarse -      Ella… pero mira debemos salir a las cinco y estas aquí dándome de comer. -      El… suspendí el viaje, salimos mañana a la misma hora… -      Ella… por mi culpa… ¿Qué te dijo el médico me dio? -      El (sin saber que hacer o decir, opto por la verdad)… un ataque de pánico -      Ella, sentándose en la cama… yo no sufro de eso, es mas no recuerdo que me haya dado eso… -      El… si, el día de la muerte de tu papa. -      Ella… si, recuerdo me dio algo,  como una asfixia, mareo…pero ¿porque me dio ahora? -      El… porque sentiste miedo te hubiera dejado… Mariangel vamos a tener que buscar ayuda, porque debes reconocer esto de hoy no se debe repetir. No es bueno para ti, yo estoy feliz que me ames, me desees y que quieras siempre estar conmigo, pero no a esos extremos… no es bueno mi amor -      Ella… Euro yo soy una mujer sana… -      El… yo lo se mi amor, por eso no debemos permitir esto se repita. -      Ella… que te dijo el médico debo hacer. -      El… me dio los datos de un especialista a quien debemos acudir, -      Ella… ok, como quieras tú. Esto no me puede estar pasando a mí… -      El… cálmate mi reina. Esto lo superaremos. ¿Quién dijo miedo? -      Ella… ¿y mami, que dice, como esta? -      El… preocupada -      Ella… déjame llamarla. No lo puedo creer. He enfrentado situaciones peores, y me viene a dar esto, a estas alturas de mi vida. Cuando más feliz me encuentro. -      El… el medico dejo claro que no es un diagnóstico definitivo, que requiere de una evaluación del especialista en el área. -      Ella… ok, mi amor, perdón por lo que te hice vivir, tanto a ti como a mi madre, pero yo no voy a dejar que algo así acabe conmigo y con mi felicidad El, más tranquilo le pasó el celular para que hablara con su mama. Ella realmente avergonzada por la situación presentada le pidió disculpas y que se tranquilizara, ella siempre ha sido una mujer sana y ha mantenido dominio sobre sus emociones, esta vez sera igual. Y le prometió que llamaría a Elizabeth. Al colgar, hablo con Euro, perdóname mi amor, lo que te hice vivir hoy, por favor, te prometo esto no se repetirá más nunca. Ella llamo a Elizabeth y estuvo hablando con ella un buen rato. Ella le aseguro que eso no se diagnostica así por encima, que se fuera tranquila a su viaje de luna de miel, que lo disfrutara y al regresar la llamara para concertar una sesión directamente para descartar cualquier cosa. -      Mariangel ya más tranquila y calmada, se levantó de la cama y hablo con Euro… olvídate papi que vas a ser mi enfermero, yo estoy bien. Los dos rieron. -      El, le dijo… mami quiero caminar la Villa, sobre todo corroborar lo de las instalaciones que dicen tienen, ¿te animas? -      Ella… si vamos. Salieron los dos tomados de las manos a recorrer las instalaciones, había un parque precioso, además un mini centro comercial, también un salón para fiestas y hasta bohíos. A los dos les encanto el ambiente. Estuvieron buen rato fuera y cuando vienen de regreso, Euro observa una venta de pizza. -      El… mami ¿comemos pizza? -      Ella… si, vamos a ver ¿qué tal son? -      El… se acercó y pidió una familiar y lo primero que pregunto es si tenían el servicio a domicilio y le respondieron que sí. Una vez llegaron a la casa, le avisaron a Rosa, para que les prepara un refresco bien frío y se los subiera por favor a su dormitorio. Euro al entrar a la habitación se recuerda que había quedado de llamar a su mama y a su hermana. El enciende la TV y deja que ella elija la programación, mientras el habla con su mama y su hermana. Mariangel sentía a Euro un poco distante, no era el mismo de los días anteriores, además sentía que había algo más, que lo atormentaba. Una vez el termino de hablar con su mama y su hermana, se sentó junto con ella en un precioso sofá que estaba ubicado de frente al televisor. Cuando él se sienta, ella lo besa muy tiernamente y le dice… -      Por favor mi amor discúlpame, no quiero que estés así, no te preocupes haré lo que sea para que esto no se repita, perdóname… -      El… no mi vida no tienes que pedirme disculpas, por favor, tú no tienes la culpa, fue mía, por mi intransigencia, tú me lo dijiste bien claro, solo debíamos aprovechar la oportunidad para finiquitar eso que tengo pendiente, porque soy yo quien tiene el problema, es a mi mujer a quien le enviaron una joya y fue antes que te casaras conmigo. Yo de soberbio, porque me creo superior a los demás y te arriesgue de esa manera. Perdóname tú a mí. -      Ella… no mi vida, no vamos a dejar que nada ni nadie dañe nuestra felicidad y nuestra confianza. Esto se terminó aquí, porque tampoco es justo que porque te enojes, yo haya permitido que un ataque de pánico se apodere de mí. Imagina que por x o por z, tengas que viajar sin mí, entonces no vas a tener vida pensando me dé otro ataque. Esto no lo debemos permitir. -      El… te amo, por eso no entiendo, porque me juzgan por la forma como te trato, si eres toda mi vida, mi niña, si para mi eres mi niña pequeña y te voy a seguir levantando en brazos hasta que las fuerzas me den para hacerlo, te seguiré consintiendo, porque me nace hacerlo… y no quiero dejar de hacerlo. Tú te mereces lo mejor mi reina, me has dado tanto, amor, felicidad, dicha, gozo, te ocupaste de mí, cuando estaba más solo que nunca y compartías tus desayunos conmigo o tus galletas, eso no lo voy a olvidar nunca. -      Ella… yo también te amo infinitamente y lo beso apasionadamente. Así compartieron la pizza y el refresco. Una vez terminaron de comer, apagaron la TV y se acostaron a dormir igual que lo hacían desde hace más de una mes, ella en los brazos de él. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR