___Olivia___
—Ya he llegado— aviso a Nancy y corro a recostarme en el sofá-cama, pues estoy que no aguanto los pies.
—Oli, Oli— dice Nancy muy emocionada y corre hasta donde estoy, se arroja contra mí y yo sólo me coloco en ovillo para protegerme.
—¿Qué pasa? Creí que estarías descansando— le digo muy extrañada por su humor.
—Olvídate de eso— dice restando importancia, luego se sienta bien en el sofá y yo también lo hago, —Mejor dime, ¿Leandro es el mismo hombre del que me hablaste ayer?— la veo con mis cejas juntas, ¿a qué viene tanta emoción?
—Ssi— digo un poco insegura.
—¡AAAAHHH!
—¿Porqué gritas?— pregunto horrorizada, pero a ella parece hacerle gracia, pues esta retorciendose de la risa.
—¡Es guapísimo! Y yo que creí que ya te habías oxidado— ¿qué? «Ay Nancy», niego sonriendo.
—Sí... La verdad es que es un hombre muy guapo, PERO— ella rueda los ojos y sonrío, —También es un hombre muy gentil— Nancy me empuja con su cuerpo y yo me ladeo. —Auch.
—Quien lo diría, Olivia la fiera— me quedo con la boca abierta, —se esta enamorando.
—No— digo fingiendo molestia, pero en realidad estoy toda roja, pues siento caliente mi cara.
—Me dirás que no te gusta, ¿ah?— y alza sus cejas esperando mi respuesta. Yo suspiro cansada.
—Sí me gusta...
—¡Lo sabía!— grita emocionada, ¿qué le sucede? —Yo los vi, se iban a besar jajajaja.
—Yo...
—No lo niegues— me advierte y yo sonrío.
—No lo niego, pero también acepta que tú arruinaste el momento— la acuso.
—Es que tienes que esperar más tiempo, hazme caso— susurra, —Date ha desear más—. Ruedo los ojos y me recargo en el respaldo del sofá.
—Es que no sé...— digo algo dubitativa, —No te negaré que me gusta, pero siento que no debo involucrarme en una relación sentimental tan pronto.
—¿Por qué?— pregunta con incredulidad, —¿Acaso tienes novio o algún compromiso que te prohíbe que empieces algo con otra persona?
—No es eso exactamente, Nancy.
—¿Entonces qué es? Porqué no entiendo a qué viene esa renuencia por no querer empezar a ser nuevamente feliz.
—Es que...
—¿Qué?
—Es que... no es tan fácil.
—No, no entiendo. ¿Qué te detiene?— pregunta molesta, como si mis respuestas no le bastarán. —Dime— insiste, —¡Dime!
—¡Tengo miedo!— lo grito y me cubro el rostro con un cojín. Escucho como suspira sonoramente Nancy y me abraza.
—No tengas miedo— dice consolandome, —Sólo es algo nuevo y bonito que te esta pasando, aprovecha lo que la vida te esta ofreciendo.
—Es que no es eso— digo aún con el cojín en mi rostro.
—¿Entonces qué es?
—Siento que no lo merezco, aún debo pagar todo el daño que le hice a un hombre que me amaba.
—Amiga, escúchame muy bien— me descubro parte del rostro y la miro con mis cejas juntas, —Deja de estarte castigando, lo que debes hacer es tomar lo que la vida te esta otorgando, fíjate, si el destino, la vida o dios, no sé, como lo quieras ver; piensan que ya has pagado tus errores como tú dices, ¿entonces por qué tú aún te deberías seguir castigando?
—Es que es eso lo que yo digo, que tal que si la vida me ofrece algo maravilloso, yo lo tomo y al final sólo era para hacerme pagar más duro lo que he hecho. Entonces ahí sí me dolerá más, ya no podré confiar jamás, me moriré si me pasa algo así. Por eso yo no me quiero enamorar, prefiero que este flirteo o enamoramiento que apenas va comenzando, se acabe antes y no suframos los dos.
—Ay amiga— dice Nancy al momento que frota mi espalda en consuelo, —Yo sólo te quiero decir algo,— la veo a los ojos prestándole atención, —Si Leandro es el hombre indicado y tú por tus miedos, por no quererte arriesgar, por suponer antes que pase todo, pierdes al hombre de tu vida, créeme... te arrepentirás por el resto de tus días, pero lo peor, es que te habrás fallado a ti, y eso es lo que jamás te podrás perdonar.
La miro angustiada, me habla como si ella hubiera pasado por algo similar, aunque...tal vez es así.
—Nancy, pero...— y enseguida suena mi móvil.
—¿Quién te llama a esta hora?— pregunta Nancy observando la pantalla de mi móvil, pero este no tiene nombre.
—Creo saber quién es— y contesto, —¿Hola?
—Olivia, soy FrrLeandro— una sonrisa bobalicona se dibuja en mi rostro. Se me hace tan tierno que balbucee.
—Hola, Leandro— le digo sin dejar de sonreír. Volteo a ver a Nancy y esta esta cubriendose la boca con impresión. —¿Cómo estás?
—Bien...¿tú qué tal?— casi puedo jurar que esta sonriendo. Ay, no puedo evitar sentirme emocionada. Suspiro y Nancy contiene una risa de burla, le pongo mala cara y le saco la lengua.
—Estoy bien— volteo ver de nuevo a Nancy y esta está escribiendo algo en su móvil. Me lo muestra y leo: «Preguntale que si quiere venir mañana a cenar con nosotras». La miro con mis ojos muy abiertos y niego.
—Me alegra escuchar eso— escucho que se aclara la garganta, —Te hablaba porque quiero que sepas que Calcetas ya tiene techo y comida, no debes preocuparte más, de hecho está aquí en mi recámara.
—¡¿Enserio?!— exclamo emocionada.
—Sabia que te daría gusto escuchar eso, por eso mismo quise hablarte ahora, ¿estabas ocupada?
—No, apenas cenaría algo...
—¡Leandro ven a cenar mañana!— grita Nancy interrumpiendome y me quedo muda.
—¿Qué?— pregunta extrañado Leandro. ¿Ahora qué digo? —¿Esa fue Nancy?
—Sí, ella...ella está aquí junto a mí.
—Dile, anda, invitalo a cenar.— Me insiste Nancy, pero yo no sé si sea muy pronto.
—¿Acaso dijo que fuera a cenar mañana?— pregunta Leandro con un atisbo de diversión.
—Bueno...sí, pero no sé si tú puedas o quieras— veo como Nancy hace un baile de triunfo mientras yo no sé qué será de mí si Leandro acepta.
—Claro que quiero— dice con un tono de voz muy animado. Suspiro. —Y ten por seguro que ahí estaré.
—Que bueno— digo un tanto nerviosa, —Entonces supongo que mañana te veo en el parque o... En la cena, de todos modos...
—Yo te hablo, y por supuesto que mañana estaré sin falta en el parque— sonrío y me sonrojo.
—Esta bien, descansa— le digo sonriendo.
—Gracias, tú igual, descansa Olivia— y enseguida colgamos.
___Fernando___
Despierto feliz, hoy será un muy buen día. Volteo a ver a un costado de mi recámara y ahí esta Calcetas aún dormido.
Me levanto y me dirijo al baño.
Hoy regresaré a mi vida, tengo que poner orden en la empresa y superar lo que me ha pasado. Con respecto a Natasha, mi ex prometida, ella ya no es un problema, sé que pronto Giulia encontrará pruebas para hundirla; en cuanto a Olivia, bueno, creo que la conoceré más y después si no es muy tarde, le confesaré mis buenas intenciones que tengo con ella.
Cuando estoy listo salgo de mi alcoba, Calcetas va a mi lado, me dirijo al comedor, pero como debía esperar, Giulia se encuentra aquí.
—Primo— dice en forma de saludo sin levantar la mirada del periódico, después toma la taza de café con sus delgados dedos y la lleva lentamente hasta sus labios aún si perder de vista algo que supongo importante de aquel diario.
—Hola— me acerco y me siento junto a ella, —¿Qué lees con tanta atención?— le digo y ella separa su vista con dificultad de aquel papel.
—Es sobre el noviazgo de un empresario famoso, con la hija de un socio de él y que también fue de su padre; aquí dicen que están muy enamorados y hasta se rumora que hay ya una fecha de boda.— Frunzo mi ceño, pues me extraña que a ella le interesen esas cosas.
—¿Signore?— me saca de mis pensamientos Angelo y me pide permiso con la mirada para empezar a servirme el desayuno. —Avrai voglia di alimentare il vostro animale domestico in questo momento? (¿quiere que alimente a su mascota en este momento?)— y gira a ver a Cal que se encuentra a un costado de mí, pero no al alcance de la vista de Giulia.
—Un animale domestico?!— exclama Giulia sorprendida, después busca rápido a Cal y me mira confundida, —Che cosa fa un cane qui? (¿Qué hace un perro aquí?)
—Si tratta di un piccolo amico che io sono la cura. (Es un amiguito que estoy cuidando)— le digo y al momento le arrojo un trozo de tocino a Cal, este brinca y lo atrapa en el aire, —Wow, mira que veloz es— Giulia me pone mala cara y a Angelo le causa gracia.
—No entiendo estos cambios tan extraños en tu persona, Fernando. ¿Acaso será el motivo aquella chica llamada Olivia?— sonrío y me encojo de hombros.
—Mejor dime qué es lo que veías en ese diario.
Ella se aclara la garganta y me sigue explicando.
—Bueno, pues que ese empresario famoso es nada más y nada menos que Mark Smith, ¿puedes creerlo?
—Sí que es sorprendente, aunque tengo mis dudas, tal vez lo hace por despecho. Siento que aún no ha superado a su ex...
—¿Y tú sí?— pregunta Giulia alzando una ceja como en modo de reto. Sonrío de lado e imito el gesto.
—Puede ser...—Giulia se queda con la boca abierta y una sorpresa se instala en todas sus facciones.
—Definitivamente necesito conocer a esa chica llamada Olivia Carter.
—Pronto la conocerás, por el momento necesito que me consigas un departamento muy modesto, nada de extravagancias, no quiero que esté en una zona lujosa, quiero que sea un edificio bien conservado, pero nada ostentoso, lo quiero amueblado, y de igual manera, que todos sus muebles sean muy comunes. Y por último, necesito que mis escoltas sean muy discretos, en verdad esto es necesario, no quiero que arruinen lo que estoy construyendo...
—¿Mentiras?— interrumpe un poco molesta Giulia.
—Necesito conocerla bien, necesito que alguien me busque a mí, que alguien me quiera en su vida, pero sobre todo me ame por lo que soy. Así que aunque te moleste prima, pero esta vez haré las cosas con mucha cautela— Giulia niega evidenciando molestia.
—Esta bien, esta bien— levanta las manos como excusándose, —Sólo no vengas a pedirme ayuda cuando esa chica te quiera mandar al diablo por mentiroso.— Y se levanta molesta dispuesta a irse.
—Espera— ella se detiene y yo bebo de mi jugo de frutas sin mirarla, después bajo el vaso con todo el tiempo necesario y este suena al tocar la madera de la mesa. —Hoy regresaré al trabajo. Y antes de que digas algo, te recuerdo que yo soy el dueño de esas empresas, así que como responsable de la corporación Caffarelli, te digo que te hagas cargo de Natasha, no me importa lo que pase con ella, no importa si se entera que estoy vivo. Redobla la seguridad y si es necesario...— levanto mi mirada y veo a Giulia directo a los ojos, —usa tus métodos para mantenerla alejada de mí, pero sobretodo de Olivia.
—Ni siquiera conozco a esa chica.
—Pues la conocerás, estoy pensando en darle trabajo en la empresa— Giulia junta sus cejas mostrando confusión, —Y sí, es lo que te estas imaginando.
—Yo no he dicho nada— dice con fingida inocencia.
—Pero lo pensaste, así que te lo confirmo; yo quiero que Olivia Carter sea mi novia, déjame hacerlo a mi manera, yo sé cuando le diré quién soy en realidad.
—Perfecto, será como tú desees. ¿A qué hora llegas a la oficina?
—En una hora— ella asiente y se retira.
Necesito componer mi vida, o mejor dicho regresar a ella, sólo que quitando un estorbo, Natasha.
___Giulia___
—¡Vamos, apresúrense, el jefe regresa hoy a la empresa!— pobres de los empleados, pero alguien tiene que pagar las consecuencias de no avisarme con anticipación que Fernando justamente hoy quería regresar a la corporación.
—Señorita Giulia, la asistente del señor Caffarelli no pudo venir hoy, ayer pidió permiso para asistir a su cita con el ginecólogo.
—¡Rayos! No recordaba que Sandra pronto pedirá su incapacidad,— empiezo a caminar de un lado a otro en la oficina ante la mirada de Cornelia. No recordaba que Sandra esta embarazada, antes no le tomé importancia porque creí que Fernando tardaría más tiempo en regresar, pero justo ahora se le ha ocurrido semejante barbaridad, aunque bueno, es más que lógico, él esta acostumbrado a trabajar... ¿Qué haré?
—Señorita Giulia, si usted está de acuerdo, puedo llamar a la agencia de empleos, así podemos contratar a una chica más para que sustituya a otra que ya pertenece a la corporación y a la que ya es empleada de aquí podemos trasladarla como asistente del señor Caffarelli.
—No sé...— digo dubitativa, —La experiencia de cualquiera que llegue con Fernando en muy escasa, Sandra tardó un año en adaptarse al modo acelerado y demandante de trabajo de mi primo, recuerda que él es muy exigente.
—En todo caso se puede llegar a un acuerdo con Sandra, le podemos decir que este trabajando lo más que su embarazo le permita, después ese tiempo se le recompensará,— parece muy buena idea lo que Cornelia dice, pero de igual forma cuando Sandra se retire será un caos...o sólo que en ese tiempo la chica que la remplazará este siendo capacitada por ella, sí, eso es una buena idea.
El teléfono de mi oficina que se encuentra en la corporación Caffarelli empieza a sonar y Cornelia se apresura a contesta.
—¿Si?— escucho que alguien empieza a hablar muy rápido, pero no logro distinguir bien qué dice. Yo por lo pronto estoy pensando en resolver este inconveniente con la asistente de Fernando. —Señorita Giulia,— me saca de mis pensamientos y la veo, —El señor Caffarelli llega en quince minutos.
—Rayos— empiezo a caminar fuera de la oficina y Cornelia me sigue, —Necesitaré que te hagas cargo del puesto de Sandra, hoy mismo consigue un remplazo y capacita a la chica que elijas— ella asiente.
¡Demonios! Fernando estará muy cabreado si las cosas no fluyen como antes de que él se ausentara. Necesito mantenerlo tranquilo, si no su mal genio volverá a gobernar en la corporación, porque vaya que ese cambio de humor que ha tenido últimamente nunca lo hubiera predicho, creo que ni siquiera cuando mantuvo su relación con Natasha... Esperen, ya lo recordé... ¡Claro, él dijo que quería emplear a Olivia, creo que si le consigo una asistente capacitada para trabajar con él y a Olivia como segunda asistente, aunque esta última no tenga la experiencia suficiente, pero será de mucha ayuda para mantener tranquilo a mi primo en lo que la primera chica se adapta, será una estupenda combinación!
___Fernando___
—Señor, hemos llegado— avisa Santini sacándome de mi ensoñación. Lo veo y asiento mientras él mantiene la puerta abierta del auto para que yo baje.
Al bajar enseguida Simmon, Víctor y Roger, se posicionan a mis costados, ellos son mis escoltas, saben que mi regreso a la empresa ya no es como un día cualquiera, porque desde el accidente Giulia a redoblado la seguridad, ahora estoy cuidado las 24 horas del día, sin excepción. Aunque, claro que cuando me veo con Olivia ellos me dan mi espacio, pero sin perderme de vista.
Víctor va al frente cerciorando que todo este en orden; entramos y enseguida noto la atención de los empleados de recepción, así como de los guardias de la entrada del edificio, aunque estos rápido se componen y reaccionan a tiempo para saludarme; gesto que yo recibo con un ligero movimiento de cabeza. Pero la que definitivamente no deja de verme es la recepcionista, parece impactada por mi presencia aquí. ¿Será nueva en la corporación? Creo que nunca la había visto.
—Señor, disculpe— me detengo y volteo a ver quién me habla, pero enseguida me percato que es la recepcionista que viene con paso apresurado hasta donde me encuentro. Mis escoltas enseguida se colocan frente a mí y Roger le hace una señal para que se detenga. Ella lo mira extrañada.
—¿Se le ofrece algo señorita?— le pregunta Roger con su particular voz ronca. Ella se tensa y me mira.
—Necesito saber quién es usted, para avisar su llegada o darle un pase de acceso.— Dice un poco temerosa la chica. Mis tres escoltas no pueden evitar sonreír incrédulos ante las palabras de la mujer.
—Será mejor que regrese a su puesto, señorita— le dice Roger acercándose más a ella, —También creo que es conveniente que omita cualquier comentario con respecto a la llegada de mi jefe.
La chica asiente un poco insegura y se retira con paso lento y volteando de vez en cuando a vernos. Yo niego divertido y sigo mi camino rumbo a mi ascensor privado.
Al llegar ahí oprimo el código y este rápidamente me da acceso, entramos y oprimo el último número, el cual es de mi oficina.
No tarda demasiado tiempo en trasladarnos hasta mi piso cuando las puertas metálicas se abren y salimos. Enseguida Giulia sale de un oficina contigua a la mía que tiene en este edificio y me recibe junto con su asistente Cornelia.
—Bienvenido, primo— dice y nos besamos las mejillas.
—Grazia,— le digo y sigo caminando. Volteo a ver el panorama del piso que corresponde a mi oficina, pero sólo están algunas chicas que me asisten, no veo a mi asistente principal que es Sandra. —¿Dónde esta Sandra?— le pregunto a Giulia y esta enseguida se pone en alerta.
—Lo que pasa es que tuvo que faltar hoy, pero no te preocupes, Cornelia te asistirá.— frunzo mi ceño ante la mirada de sorpresa de la tal Cornelia.
—No— le digo y Giulia se sorprende, —Asisteme tú, no quiero deficiencia en mi primer día de regreso al trabajo.
—Pero...primo, yo tengo que regresar a ITAFF, recuerda que tengo que manejar esa y otras empresas tuyas.
—Que Cornelia haga eso, te necesito aquí— le ordeno y ella cierra los ojos como frustrada.
—Mejor vayamos a tu oficina, tengo que decirte algo— y me toma del brazo para llevarme. Mis escoltas se quedan afuera cuidando, al igual que Cornelia que no me agrada demasiado, aunque es eficiente, no puedo negarlo, pero es demasiado… no sé... juzga a todos sin haberlos tratado y es algo grosera con las personas de categorías más baja que ella.
Al llegar a mi oficina me acerco a mi escritorio y lo observo, no veo descuidos o ralladuras en el cristal, así como tampoco veo que este sucio. Tomo asiento y empiezo a girar la silla para observar todo a detalle en paredes, cuadros, estantes, mi sala personal, las sillas, mis lámparas y hasta al piso.
—Deja de ser tan quisquilloso, he cuidado bien de tu edificio, así como de tu amada oficina— ruedo los ojos y me recargo en el respaldo de la silla aún más hasta hacerla inclinar un poco.
—¿Mañana vendrá Sandra?— pregunto sin importarme sus comentarios.
—Sí, pero ella pronto se irá de incapacidad por maternidad— dice en un hilo de voz, yo sólo suspiro frustrado y me froto el rostro con mis dos manos.
—Pues consigue una asistente rápido, necesito que Sandra la capacite antes de que me deje solo— le ordeno un poco molesto.
—Bueno, primo...— y se acerca sospechosamente, toma asiento y sonríe, —Había estado pensando en una candidata, pero no sé si tenga la experiencia suficiente, en todo caso puedes tener dos asistentes...
—Quiero una, no me gustaría tener dos incompetentes cerca de mí— le digo molesto, pero a ella parece hacerle gracia.
—Creo que esta sugerencia que te daré no la vas a ver como una incompetente, de hecho me atrevo a asegurar que querrás tenerla cerca de ti a toda hora— sonríe con complicidad. Alzo una ceja un tanto incrédulo.
—Habla— le digo con un tono de voz sereno. La observo bien, algo se trae entre manos Giulia, pero ¿qué?
—Pues como hoy en la casa me dijiste sobre darle trabajo a Olivia, creí que ella sería una buena candidata para ayudarte, pero claro, tendrías otra asistente con más experiencia, así empleas a la chica que te gusta y ella aprende sobre la marcha con la ayuda de la otra asistente.
—Pues...— ahora que lo pienso, sería buena idea, pero aún no quiero que se entere quién soy, necesito un poco más de tiempo, quiero asegurarme de que puedo confiar plenamente en ella, saber que es una mujer desinteresada, que el dinero no va a cambiar su bonita forma de ser, ni mucho menos que me vaya a odiar por ocultarle estas cosas. —Podría emplearla, pero no quiero que sepa aún quién soy...
—Si te preocupa quién es esa chica en realidad, si quieres saber qué pasado tiene o si es una in-te-re-sa-da— me deletrea lo último, sabiendo que eso es lo que me preocupa, —La investigaré...
—Pero...— ella levanta las manos y niega.
—Ya se que me dijiste que no querías que lo hiciera, pero lo haré. Acabaremos de una vez con este misterio de esa chica y así tú podrás sacar tus conclusiones.
Sé que Giulia tiene razón, pero me hubiera gustado descubrirlo por mí mismo, aunque Olivia me ha demostrado ser una joven honrada, también quiero asegurarme por completo.
_______________________________________
Gracias por leer.