Las horas pasaron, ya iba en la camioneta conducida por mis escoltas y yo me encontraba en el asiento t*****o junto a Cal.
«Se pondrá feliz Olivia cuando le diga que Calcetas ya tiene un techo y comida».
Al llegar a casa me abren la puerta del vehículo y salgo con Calcetas, se ve muy feliz, creo que sabe que hoy dormirá en una cama cómoda. Pues también le mandé a comprar eso, entre otras cosas, pero más adelante tendrá su propia casa. Por ahora dormirá en mi recámara.
—Angelo.
—¿Señor?
—Prepara la cena y también algo para mi amigo— y acaricio la cabeza de Cal, que enseguida me agradece con un lenguatazo en mi mano, yo sonrío y Angelo asiente mientras me ve extrañado.
Se llegó la noche, yo me encuentro en mi recámara, Cal está durmiendo en una almohada que le di, se ve tranquilo y satisfecho. Supongo que su camita nueva no fue de su agrado.
Mientras yo ruedo en mi gran cama, la siento inmensa en este momento, luego pienso en Olivia y sonrío.
Me gustaría tenerla en mi cama, pero no de un modo s****l, no, en realidad quisiera sentirla cerca, poder abrazarla como lo hice hoy, oler su rica fragancia y poder besar sus labios.
No se qué me esta pasando con ella, pero me gusta estas sensaciones que me produce, es algo que hace tiempo no sentía, es como si ella, mi Olivia, fuera la persona que estuve esperando mucho tiempo, que era lo que sentía que me faltaba, lo que tanto me pregunté donde estaría, pero ahí esta, es ella, una chica a la cual le estoy mintiendo y ahora creo que me arrepiento, porque es fantástica, y aunque le dije a Giulia que no llegaría a más, creo que es mentira, porque yo si quiero más, quiero que Olivia sea mi novia.
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Gracias por leer.