__Olivia__
Llegamos a mi destino, me sentí muy cómoda a lado de Leandro, el resto del camino platicamos sobre Cal y sobre la cena de esta noche.
—¿Entonces dices que vendrás por mí para llevarme a casa?— le vuelvo a preguntar un poco incrédula.
—Así es.— Dice y sonríe, —creo que no es conveniente que camines sola por estas calles peligrosas, eso y el clima desfavorable.— lo medito un momento y tiene razón, digo, con respecto al clima, ya que no quiero mojar mis tenis en charcos de agua sucia o que un auto me bañe al pasar. Suspiro.
—Gracias— le digo sinceramente y él rápido me mira y sonríe de esa forma tan genuina y contagiosa que sólo él me puede trasmitir; después vuelve a mirar al frente. Ya casi llegamos, pero él ha conducido lento para estar más tiempo juntos, y no es que yo lo diga, al contrario, él me lo confesó.
«Es tan encantador, en verdad este hombre es todo un maravilloso sueño»
—Creo que debería dar otra vuelta, para buscar un lugar donde estacionarme— dice mirando hacia todos lados. Ha conducido por más de diez minutos dando vuelta a la manzana, yo le he dicho que me baje en cualquier lugar, de todos modos ya prácticamente estoy en mi trabajo.
—No te preocupes, aquí puedo bajar. Además creo que tú tienes que regresar al trabajo— le digo sonriendo, después borro mi sonrisa al recordar que no le he dicho que invité a su jefe a la cena.
—Aún puedo darme el lujo de tardar unos minutos más, además creo que a Fernando no le molestará.
—Hablando de él…— emito una risita nerviosa y él me mira graciosamente. —Leandro, necesito decirte algo de tu jefe— mi voz sale en un chillido y él sonríe más.
—¿Qué pasa con mi jefe?
—Lo invité a la cena de esta noche...— me quedo callada un momento esperando su reacción.
¡Un momento!, ¿por qué tomo esta actitud de novia temerosa? Si ni siquiera somos mejores amigos, apenas y nos conoces. «Ay Olivia». Me digo dándome golpes mentales.
—Ah— dice un poco nervioso. ¡Lo sabía! Le incomodará compartir un momento especial con su jefe...aunque, el tal Fernando Caffarelli no me ha dado su respuesta.
—Pero no te preocupes, no creo que asista.— Le digo restando importancia al tema, pero él parece que se debate en algo internamente.
—Sí...yo tampoco creo que asista— dice por lo bajo y después detiene el auto.
Me siento un poco mal, me siento como una infiel, aunque sé que no debería sentirme así, pero es que ver esa reacción tan ausente en su rostro y sus palabras, no sé, me hacen creer que esta molesto.
Probablemente creerá que estoy tratando de llegar al gran empresario Caffarelli por medio de él, o que soy muy atrevida para haberlo invitado así como así.
Miro nuevamente a Leandro, pero sigue callado y muy pensativo…
Abro la puerta del vehículo, necesito salir de aquí, me siento como una enjuiciada a la que le darán el veredicto final. Y una voz en mi interior me grita, ¡muerte, muerte! Noo, qué rayos pasa conmigo al tener esos pensamientos. ¡Rayos!
—Gracias por traerme— le digo en un murmuro sin voltear a ver su expresión, ya que no quiero ver ese rechazo, porque sé que no irá a la cena, sé que no querrá venir por mí, pero lo peor es que probablemente ya no me quiera hablar.
No escucho nada en respuesta, así que bajo del auto, cierro rápidamente la puerta y me alejo, no quiero ver hacia atrás, no quiero, no quiero...
Camino rumbo a la panadería, la llovizna no ha aumentado su intensidad, pero aún así acelero mi caminar mientras me abrazo a mi misma para darme soporte. ¿Acaso he estropeado algo bonito que se estaba dando entre Leandro y yo? ¿Acaso había algo especial entre él y yo o sólo eran imaginaciones mías?
Llego a la panadería y saludo a Meredith, después me deja la caja y yo empiezo a sacar mi gorro de la parte baja del mostrador.
La campanilla de la puerta suena avisando que ha llegado un cliente.
—Bienvenido— exclamo sin prestar demasiada atención, pues estoy revisando el corte de caja del turno de la mañana.
—Discúlpame, Olivia— rápido levanto mi mirada y veo a Leandro con un semblante diferente al de hace unos momentos, su cabello se ha tornado más obscuro por la humedad que adquirió por la ya aumentada llovizna.
—No te disculpes, sé que al invitar a tu jefe ha sido un atrevimiento, pero es que...— y me quedo callada, no sé si decirle que su jefe intentó invitarme a salir, aunque si hago eso tal vez lo meta en problemas. Él niega y sonríe.
___Fernando___
Ella se disculpa cuando el verdadero culpable aquí soy yo. Soy un mentiroso...
Hace un momento en el auto cuando me dijo sobre mi "jefe", me tente en decirle la verdad, pero ahora estoy más que seguro en hacerlo, además quiero darle un mejor trabajo, y para eso necesita saber que donde trabajará es mi empresa.
—Olivia— tomo su mano, después acaricio el dorso de esta con mi pulgar y siento enseguida esa suavidad que me hace sonreír. Me gusta sentir su piel, me gusta estar cerca de ella, quisiera besarla, abrazarla, aspirar su aroma, tocar más partes de su cuerpo...
—¿Si?— me saca de mi ensoñación y la miro decidido. Le diré la verdad, sólo espero que no se moleste.
—Olivia, yo...— pero de nuevo el m*****o timbre de mi móvil vuelve a interrumpir. Suelto un ligero gruñido molesto. ¡Espero que no sea una tontería! Veo a Olivia y le regalo una media sonrisa, —Disculpa, no tardaré...
—No te preocupes— me dice rápidamente y yo asiento. Veo el número y como siempre, es Giulia.
—¿Qué pasa?— contesto lo más tranquilo que puedo, ya que Olivia podría darse cuanta de mi mal humor y no quiero que vea esa faceta mía.
—Necesito que regreses a la empresa ahora mismo— me ordena Giulia y yo suspiro frustrado.
—¿Hay problemas?
—Te estoy diciendo que te regreses a la empresa ya, no quiero que hagas o digas otra cosa, sólo ven ya— la voz autoritaria de mi prima empieza a fastidiarme. Bonita hora en que se le ocurrió molestar.
—Esta bien, sólo me despido de...— pero me interrumpe con un tono de voz molesta.
—¡Que no!— grita y yo frunzo mi ceño, ¿qué le pasa? —Te estoy diciendo que no hagas, ni digas ya nada, tengo información de Olivia, de ella te quiero hablar, así que no cabes un hoyo del que después no puedas salirte fácil.— Abro mis ojos de par en par, después veo por el rabillo del ojo a Olivia; esta leyendo algo, se ve tan tranquila.
—Ya voy— le digo y cuelgo. ¡Rayos! ¿Qué será eso que descubrió de Olivia?
Me acerco al mostrador donde se encuentra Olivia y coloco mi manos derecha en este.
—Tengo que irme, surgió un problema en la empresa— le digo intentando parecer tranquilo. Pero la verdad es que estoy ansioso por saber qué es lo que tiene tan alterada a Giulia.
—Esta bien— sonríe, pero esta ocasión no soy capaz de contagiarme de su alegría, —Entonces nos vemos más tarde— asiento con un ligero movimiento de cabeza, después le desvío la mirada y doy unos pasos hacia atrás alejandome. Ella sonríe muy tierna y yo inconscientemente pestañeo con una sonrisa de tonto dibujada en mi rostro. Después me giro para salir del establecimiento.
Cuando salgo me dirijo rápido al auto, la lluvia ya se empieza a hacer mucho más intensa, pero esa no es la razón, yo quiero saber qué esconde Olivia.
Conduzco lo más veloz que me permite el tráfico, pero parece que el tiempo se niega a avanzar. Veo mi reloj y la manecilla del minutero da la apariencia que no se ha movido desde hace cinco minutos.
No puedo más, así que decido marcarle al móvil de Giulia. Coloco el altavoz, espero impaciente mientras los tonos del timbre empiezan a llamar.
—Fernando— decir rápidamente, —¿Por dónde vienes?
—Aún me falta como diez minutos, hay un tráfico horrible, pero dime, ¿qué descubriste de Olivia?
—No, no te diré nada hasta que hayas llegado— doy un golpe al volante en un arranque de enojo. —¡Ey! Tranquilo.
—Dime— le ordeno, aunque sé que mi carácter en ella no causa efecto, pues me conoce muy bien.
—No. Así que tranquilízate y llega sano y salvo a la empresa.
—Ahora me dices, si no me pasaré todos los altos sin importar las consecuencia— la reto y escucho como suspira.
—Mira, te mandaré una foto de hace tiempo de Olivia, pero promete que te calmarás y llegarás con bien para que yo te explique todo.
—Sí, esta bien. Ahora mándame la dichosa foto.
Enseguida suena mi móvil avisándome de un mensaje. Rápidamente lo abro y veo a... Frunzo mi entrecejo, trago saliva y niego con mi cabeza como si quisiera deshacerme de alguna suposición tonta que empiece a formularme.
Me siento confundido, es...es Olivia...ella esta abrazada muy cariñosa de Mark, pero...no entiendo.
Después leo lo que que me escribió Giulia junto a la foto, dice: "Es una foto de hace un poco más de ocho meses, ahí está Olivia Reed y su entonces prometido Mark Smith".
—Mark— digo en un susurro. Pero ella me dijo que se llamaba Olivia Carter... ¿Debería sentirme engañado? Sería un hipócrita si lo hiciera, pues yo también le estoy mintiendo, pero es que... Ella fue la ex prometida infiel de Mark. He escuchado cosas horribles de la famosa Olivia Reed.
Llego a la empresa, detengo el auto frente al edificio, pero no bajo aún, cierro mis ojos mientras dibujo el rostro de Olivia en mis recuerdos. Sonrío con amargura y niego con mi cabeza.
Ya veo que la felicidad no podía llegarme tan pronto.
Y enseguida escucho que tocan la ventanilla del copiloto y volteo a ver de quién se trata, después quito el seguro de la puerta y le indico que entre.
—Fratello— dice Giulia en consuelo y me rodea con su brazo izquierdo, me acerca a ella, pero yo sólo necesito saber más de ese asunto de Olivia.
—¿Qué más sabes de ella?— le pregunto ocultando mi malestar. Ella me deja de abrazar y se cruza de brazos.
—Bueno, creo que yo debería preguntarte qué es lo que quieres saber de ella—. Por supuesto, ella ya sabe mucho de Olivia Reed. Suspiro sonoramente y asiento.
—¿Acaso se acerco a mí con algún motivo en especial?
—En realidad no sé eso, yo sólo ordené que te siguieran hoy, porque no me gustó que te fueras así esta mañana, pero no sé cómo se conocieron ustedes.— Pienso un momento y después recuerdo.
—Yo me acerqué a ella...
—Entonces no hay problema, ella no te buscó, además ella cree que eres alguien más y no Fernando Caffarelli.
—Cree que soy el asistente de... Asistente mío.
—¿Quieres seguir viéndola?— volteo a ver el rostro de mi prima y después veo a mis manos que están sobre el volante.
—No sé...
—Lo que tú decidas yo te apoyaré, pero creo que es mejor que le digas quién eres en realidad.
«Decirle la verdad...»
___Olivia___
Estaba muy raro Leandro, aunque tal vez el motivo fue lo que le dije sobre su jefe.
La lluvia ya es más intensa que parece diluvio, creo que no saldré al parque, además que ya no tendré compañía, pero igual me da gusto que Cal tenga un lugar seco y caliente para dormir.
Pasan las horas y como debía suponer, no ha habido mucha venta hoy.
—Olivia— se acerca Meredith, —¿Ya es tu novio ese guapo hombre que vino?
—No, sólo me hizo el favor de traerme.
—¿Favor?— ruedo los ojos y ella sonríe.
—Sí, y ya no te imagines cosas— levanta sus manos como simulando inocencia.
—Bien, bien. Sólo te vengo a decir que mi padre cerrará temprano hoy, no te pudimos avisar antes porque no estaba planeado, pero es que mi tía Gina, ¿recuerdas a mi tía Gina?— niego, —Bueno, ya no importa, esta muerta—, abro mis ojos sorprendida, — así que iremos a su velorio, porque es importante estar presentes, ella era una mujer de mucho dinero y dicen que nos dejó algo,— arrugo mi frente y hago un gesto de incomodidad por su historia, —ya sabes, intereses de mi padre.
—¿Y a qué hora podré irme?— ella ve su reloj y chasquea su lengua.
—Ya— dice y yo me quedo sorprendida.
—Pero si apenas son las siete, creí que sería una hora antes, no dos...— ella se encoge de hombros.
—Entonces, ¿me ayudas a recoger los estantes y limpiar las mesas?
—Sí, sólo déjame hacer una llamada.— Ella asiente y se retira.
Necesito avisarle a Leandro, pero... Mejor le mando un mensaje, no vaya a estar en alguna junta.
«Para: Leandro.
De: Olivia
Hola ;) ¿qué crees? Una noticia buena! Ya tengo mi hora de salida, pero si no puedes venir por mí no te preocupes, te espero en la casa. Besos.»
Y se lo envío, después me dispongo a limpiar para hacer tiempo.
—Olivia— volteo a ver a Meredith, ella y yo estamos guardando todo el pan en charolas especiales.
—¿Qué?
—Es que te quiero contar algo...— veo el gesto nervioso de Meredith y enseguida dejo de lado la bandeja y me acerco a ella.
—¿Qué tienes?
—Es que... Necesito decirte algo.— Toco su hombro y la veo directo a sus ojos.
—¿Qué pasa?— empieza a preocuparme. Ella suspira y se prepara para hablar.
—Si mi tía Gina, ¿recuerdas a mi tía Gina?
—No la conozco, Meredith.— Trato de sonar calmada, —sólo sé que ha muerto y que ustedes irán a su velorio hoy.
—Bueno, ella. Si ella nos dejó algo...a mi papá, entonces mi padre cerrara la panadería y...— asiento y me abrazo.
—Me quedaré sin trabajo— término por ella la frase. Meredith me observa con pena, después frota mi brazo y yo asiento con mi cabeza dándole a entender que todo esta bien. Pero en realidad no es así, ya que de los dos trabajos que tengo, este es donde gano más dinero.
—Por eso te lo quise decir ahora, para que vayas buscando un nuevo empleo y no te veas apurada.
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Terminamos de acomodar el pan en sus charolas, limpiamos las mesas y acomodamos el almacén. Después cerraron la panadería, me despedí de mi jefe y de Meredith, yo me quise quedar un poco más afuera del establecimiento por si Leandro aparecía, pero no fue así, tampoco me contestó el mensaje. «Tal vez eso urgente que se le presentó lo tiene ocupado, es mejor que camine». Pienso.
Saco de mi mochila un impermeable y me lo coloco, necesito llegar lo más seca que pueda a la estación.
Corro lo más rápido y cuidadosa que puedo, pero enseguida siento como el agua se filtra por mis tenis llegando hasta mis calcetas.
—¡Noo!— exclamo por lo bajo con pesar. Estoy toda mojada de los pies. Rayos. Pero como si eso no fuera suficiente, un auto pasa a toda velocidad y termina por bañarme completamente. Creo que el impermeable no ayudó demasiado.
Camino resignada a volver a casa empapada. Tal vez me enferme, tal vez me de fiebre toda la noche o tal vez, si tengo mucha suerte, no pase a mayores este incidente.
Llego a casa y como debía suponer, Nancy aún no llega. Ya decía yo que había salido demasiado temprano del trabajo, bueno creo que me quitaré esta ropa y me colocaré algo seco.
Cuando término de alistarme, recuerdo que Leandro no sabe la dirección de la casa. Se la hubiera dado antes, pero como se supone que él me traería, no le vi caso hacerlo.
Veamos, le escribiré un nuevo mensaje.
«Para: Leandro
De: Olivia.
Hola, soy yo de nuevo ;) ¿estas bien? ¿Hubo algún problema mayor? Mira aquí te dejo la dirección de mi casa ~> Calle St. Patrick n° 405 norte apartamento 9 edificio Wheel's.
Espero que estés bien, si estas muy ocupado no te preocupes, te entiendo.
Cuídate.»
Espero que este bien, ya me preocupo no recibir alguna señal de que todo va sin problemas en su trabajo...
___Fernando___
Mi teléfono suena, indicándome que un mensaje ha llegado, así que enseguida lo veo.
—Olivia...
—Déjame ver— dice Giulia apresurándose a quitarme el móvil. Ella y yo nos encontramos en mi casa, aún no me decido si ir a ver a Olivia, ya no se sí quiero seguir frecuentandola.
—¿Qué dice?— le pregunto desde el diván de mi despacho, ella se encuentra caminando de un lado a otro.
—Te ha mandado la dirección de su casa, pero al parecer se ve muy comprensiva— Giulia se toca la barbabilla y da unos ligeros golpecitos con su dedo índice como si estuviera meditando, —Dice que si estas muy ocupado no te preocupes, además se ve que esta desesperada por saber si estas bien.— me quedo sorprendido por eso, pero enseguida trato de dispersas cualquier pensamiento débil. Después mi prima me arroja el móvil a mi abdomen y yo la miro alzando una ceja, —Llámale, dile que estas bien y que no quieres volver a verla.
—¡¿Qué?!— exclamo sorprendido por su comentario.
—Eso es lo que quieres, ¿no?— suspiro y ella se cruza de brazos, —Al menos ten la decencia de decirle que estas bien y dejar todo en claro.
—Yo...— me quedo pesando en qué es lo correcto y qué es lo que d***o, pero definitivamente son dos cosas muy diferentes.
—Anda, dame el móvil que yo le diré que gracias por preocuparse, gracias por la cena y gracias por su corta amistad, pero ya no podremos vernos y hasta nunca.— enseguida me levanto del diván.
—No puedo decírselo de esa forma.
—¿Entonces cómo?— pregunta molesta. Yo me paso los dedos por mi cabello mostrando frustración.
—Es que no sé… quiero darle la cara, decirle que es mejor ya no vernos, pero otra parte de mí quiere seguir viéndola.— Giulia se acerca a mí y me frota la espalda.
—Vamos hacer esto, tú le dirás que estas bien, pero que no podrás asistir a la cena de hoy, mañana vamos a la empresa Syrah y sacamos el tema de Olivia, vemos qué tanto tiene que decir Mark y después tú te haces tu juicio con lo que ya conoces de esa chica.
—Obviamente Mark hablará pestes de ella...— miro nuevamente la foto de Olivia donde está con Mark. —Cualquier hombre dolido lo haría si fuera su ex prometida infiel que hizo tantas barbaridades y jugó con sus sentimientos.
—Sí, te entiendo, pero también existe la otra opción de investigarla actualmente, saber cómo vive, cómo se comporta y cuales son sus ambiciones.
—Comprarse un apartamento donde acepten animales.
—¿Qué?— pregunta confundida mi prima y yo sonrío ligeramente.
—Eso es lo que más anhela.
—Bueno, pues esperemos que no salga algo obscuro después de la ruptura con Mark.
—Mejor cuéntame, ¿has investigado algo de Natasha?
—Nada aún, pero mañana que vayamos a Syrah, aprovecharé para hablar con Jayson.— asiento no tan convencido. —Mejor decídete ya.
—Lo haré, le enviaré un mensaje disculpandome.
___Nancy___
Llego a casa y encuentro a Olivia sentada en su sofá-cama viendo la televisión.
—¿Saliste temprano o te corrieron?— ella se ríe ante mi comentario. Yo me acerco a la mesa y dejo las compras que hice para la cena.
—No me corrieron, salí temprano.— Se levanta y empieza a sacar la carne y un trozo de queso de las bolsas, —Pero creo que tendremos cena para dos,— arrugo mi frente y ella medio sonríe, —se le presentó algo urgente a Leandro, no podrá venir a cenar, me dijo que lo disculpara también contigo.
—Ya veo... bueno, pues a preparar la cena— sonríe y me dispongo a sacar también las compras.
—Nancy.
—¿Si?
—Muy probablemente me quede sin el trabajo de la panadería, lo que pasa es que... bueno, es una larga historia, pero Meredith, la hija del dueño, me contó que era muy probable que cerrarán, así que necesito buscar otro trabajo.
—Pues entonces creo que es un buen momento para que cambies de aires, ya que justo hoy escuché que la empresa Caffarelli esta buscando personal para las áreas de limpieza, cocina y asistente de archivos.
—Pero es en esa empresa, ¿qué tal que si me encuentro con Mark?
—No tendrías porqué. Mira, en limpieza tal vez, pero en cocina y archivo, es nulo.
—¿Y cuando serán las entrevistas o contrataciones?
—Serán dentro de dos días, así te puedes preparar bien.
—Me parece perfecto— sonrío porque su semblante ya ha cambiado a uno más animado.
—Es más, te aconsejo que no le digas nada a Leandro, así le das la sorpresa.
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Gracias por leer.