Mientras Raúl sigue aquí en el restaurante tratando de contentarme pero no sé lo pondré fácil, las peleas con él son casi insistentes, pero cuando ocurren no doy mi brazo a torcer con facilidad. Ahora debo esperar a Matías, no estoy acostumbrada a cuidar niños, pero es mi sobrino mi único sobrino y lo quiero mucho. Además, necesitan mi colaboración y gracias a qué su mamá y yo somos dos gotas de agua él se queda conmigo sin problemas pues piensa que soy su mami. —Raul por favor avísame cuando llegue mi mamá con Matías—Le digo —¿Y eso?—Me pregunta —Lo cuidare hoy, a Rebeca le toca su ronda de quimioterapia y según me cuenta mi mamá no se encuentra muy bien—Le cuento —La quimioterapia es fuerte, tiende a quitarle la fuerza a las personas ¿Hoy seremos papás?—Me pregunta sonriendo —No, h

