Como cada día de universidad me despierto a puras penas sin ganas de vivir. Me he bañado, he desayunado con mis padres y me han recordado lo importante que es seguir mi rutina aunque ellos no estén. Hemos charlado y posteriormente me han llevado a la universidad ya que quieren compartir conmigo.
—Papá puedes dejarme aquí. —le digo a Luca desde atrás.
—No, te llevaré hasta la entrada. —espeta mirándome por el espejo.
Prefiero que me deje aquí, Wilder ya me está esperando en la entrada y un encuentro con mis padres es lo que menos quiero. Ayer mis padres se negaron rotundamente a dejarme salir con él.
No le digo nada más, es imposible hacer que Luca no haga lo que quiere. Hoy están especialmente serios y formales conmigo.
Mis padres viajarán mañana por la mañana, hoy tienen un evento importante y será mi primer día conociendo al misterioso señor Priest. Por supuesto que espero verle esta mañana, tarde o a la hora que sea y he de aceptar que estoy levemente emocionada.
¿Por qué estoy emocionada?
No lo sé, el hecho de casi matarlo me tiene en ascuas y estoy segura que el señor Priest y yo los llevaremos bastante bien. Sentí una vibra afable entre ambos desde nuestro primer cruce de miradas, claro que todo en el plan de amigos porque he recibido más advertencias de Luca que nunca, eso y que Félix también me ha dicho que me mantenga al margen.
Inicialmente me ofendí, es imposible que me imaginen como una depredadora de hombres guapos, soy una mujer tímida que difícilmente se relaciona y no es que sea una virgen pura y santa... pero se respetar el espacio personal de una persona.
—Mi amor vendremos por ti en la tarde, 4:00pm en el ala sur, ¿cierto? —Félix me pregunta.
—Si en el ala sur, ¿vendrán ambos? —inquiero, tengo que saber a qué atenerme.
—Si, iremos de compras para esta noche, recuerda ser puntual y no hacerme esperar.
Ay, las palabras de Luca siempre son las menos amenazantes.
—¡Ey, nena! —escucho a Wilder que viene apresurado hasta el coche.
La expresión que aparece en el rostro de mis padres, especialmente en el de Luca es de total asesino en serie. Me bajo del coche apresurada despidiéndome de mis padres.
Tratando de evitar que Wilder llegue hasta ellos pero es imposible. El chico me toma de la cintura y de una forma bastante tonta, tira de mi para besarme. Le empujó mirando a mis padres, Luca está apretando los puños furioso.
¡Papá perdónalo, no sabe lo que hace!
—Wilder, tu de verdad quieres que mis padres te maten. —grupo, Wilder rueda los ojos.
Se acerca a la ventana con confianza hablándole a Luca.
—Hola suegros, Artemis me ha dicho que viajarán y tendrá casa sola, me ofrezco para cuidarla saben que pueden confiar en mi. —les dice con una sonrisa.
Luca no le dice nada, pero le mira casi matándolo. Félix no se queda atrás.
¡Maldición!
—¡Wilder! —gruñó.
Le empujó acercándome a la ventana de Luca. Esta matándome hasta a mi, y lo comprendo a la perfección.
—Lo siento papi, hablaré con él. Les amo mucho, nos vemos más tarde. —meto la cabeza para darle un beso y después mete casi todo mi cuerpo para despedirme de Félix.
Mis padres finalmente sonríen cuando casi me quedo trabada.
—Artemis, tratamos de no interferir con tus amistades pero ese chico está a nada de ganarse una golpiza. Te lo advertimos, no te queremos en una relación con él, de ningún tipo. —me advierten ambos.
Siempre me lo dicen pero ahora se escucha mucho más peligroso. Les digo que lo arreglaré y ellos confían en mis palabras. Sin decirle nada a Wilder, se despiden marchándose en seguida. Les veo alejarse y seguido vuelvo hacia Wilder.
Me cruzo de brazos frente a él asesinándolo con la mirada. Él parece totalmente despreocupado.
—Te eche de menos en la fiesta, ¿Por qué me ignoraste? —pregunta como si nada hubiera pasado.
Quiero defenderlo pero de verdad que no se deja.
—Wilder. —gruñó apretando los labios.
¿Qué nena? Tengo una idea, tú y yo nos vamos por ahí a disfrutar un rato y regresamos en la tarde. —se acerca tomándome de la cintura. —Podemos por fin, ya sabes, tú y yo... —antes de que lo diga le empujó.
—Wilder es increíble que les hagas un desplante a mis padres de esa forma y dejarlo como si nada, mis padres tienen un concepto bastante malo de ti y yo por mucho que me guste estar contigo, no puedo dejar que les faltes el respeto de esa manera. —le digo molesta por su actitud.
Se queda callado. Se peina el cabello para atrás y me mira como si hubiera dicho una locura.
—Nena, tus padres estaban bien y con el tiempo serán mis suegros, solo es que tú te decidas ya por darle un nombre a esto. Eres mía, sabes. —me sujeta otra vez con más fuerza.
Cierro los ojos por unos segundos meditando.
—Wilder. —resoplo. Él sonríe. —Obviando el hecho de lo tonto que eres, omitiré el hecho de que tires de mí con esta fuerza y que pienses en mi como una posesión, no soy tuya porque no hay un nosotros en ese sentido. No vuelvas a besarme frente a mis padres de esa forma y menos darles a entender que entre tú y yo hay algo, no soy tuya, mis padres son...
—Nena tus padres son homosexuales, les gustan esas cosas... —escucho lo que dice. Mi corazón es un vuelco al instante. —Tienen mente abierta, seguramente se exci... —no le dejó terminar, con la sangre caliente y sin pensarlo le dejo ir un puñetazo directo a la nariz.
—¡Agh! ¡Artemis! ¡Mi cara es mi fuente de dinero! —gruñe llevándose una mano al rostro.
—¡No te atrevas a expresarte así de mis padres! —gruñó furiosa. —Mis padres, son los mejores padres, tú pedazo de asfalto. —no le digo nada más.
Me doy la vuelta y comienzo a caminar, sin embargo no puedo evitarlo y regreso donde él.
—Y para tu información, mis padres nunca harían algo para ofenderme o lastimarme, ellos son mejores al igual que unos padres heterosexuales. Tú, estupido prejuicioso. —finalizó casi golpeándolo otra vez.
Wilder retrocede de inmediato.
Hecha un furia esta vez me voy hasta la entrada de mi edificio. Wilder de verdad es un tonto.
¿Como puede decir eso de mis padres? Mis padres son la descripción literal de un caramelito, me acogieron, me dieron lo que necesitaba y anhelaba de pequeña, una familia y aunque mi vida a tan corta edad ya era un lío nunca me abandonaron. La sola idea de que alguien pueda hacer ese tipo de insinuaciones me resulta deplorable.
—Jodido Wilder. —gruñó.
—Oh, oh. Alguien metió la pata otra vez. —se ríe Artemis acercándose a mi.
Mi prima se sienta a mi lado, compartimos una materia así que nos reunimos en el mismo lugar cada jueves. Aremmi casi se muere del enojo escuchando lo sucedido con Wilder y me dice que en cuanto le vea lo matará por hablar de sus tíos favoritos.
—Lo matare y le diré a Dan que lo remate. —asiento de acuerdo.
Antes de iniciar la clase, por las miradas indiscretas de Aremmi, se que quiere decir algo. Mi tía seguramente ya le ha dicho algo, y olvidándonos del tonto Wilder, me dice:
—Pero cuéntame, mamá me ha dicho que conoció a un tipo en tu casa que según ella es hermoso y sexy, papá se enojo con ella así que tengo que conocerlo. —me rio pensando en la cara de mi tío escuchando sobre un posible divorcio. —dice acomodándose su cabello oscuro en una coleta alta.
Aremmi me pone atención y cada cosa que digo es un asombro y diversión al mismo tiempo, me llama tonta por no manejar correctamente y solo ruedo los ojos.
—Lo único malo de nuestro misterioso señor es que tiene novia. —suspiró resignada.
—Oi. Por esa cara diría que el hombre te gusta mucho. —asiento.
—Solo hemos cruzado unas palabras y ninguna ha sido más que una formalidad. Es muy distante conmigo. —me resigno al hecho de que no parece que podamos ser amigos.
—¡Casi lo matas! ¿Qué esperabas? ¿Un mucho gusto, quieres salir conmigo? —me reprocha pero tiene razón.
No me he disculpado correctamente con él. No es que tuviera el tiempo de hacerlo, el hombre parece no querer hablar conmigo para nada.
—Tengo que disculparme con él, ¿debería de comprarle flores? —Aremmi asiente.
—Pero Artemis no te había visto entusiasmada de un hombre desde Dalton, ¿ya superaste esa etapa? —ruedo los ojos.
—Dalton y yo solo éramos amigos. —Aremmi se carcajea.
—¡Artemis era tu prometido desde la infancia! ¿Como es que le llamabas? —con un dedo golpea su mentón pensativa.
Espero que no lo recuerde.
—¡Ah, ya! ¡Príncipe Encantador! —lo dice riéndose como una loca posesa.
De hecho, puedo ver su dentadura con frenillos al esplendor mientras se ríe como una loca por el apodo que le había otorgado a Dalton. Mi prima puede ser bastante intensa. Eso no es exactamente como debería de recordar a Dalton. Él fue mi primer amigo cuando llegue a Alemania, mis padres me pusieron un tutor privado para aprender el idioma y este llevaba a su hijo para que jugara conmigo y me ayudará a desenvolverme en la cultura alemana que es totalmente diferente a Australia. Dalton era dos años mayor que yo así que aprendía de él, cuando éramos niños prometidos casarnos cuando tuviéramos la edad adecuada, a los quince años decidí ser su novia.
Pasamos años juntos hasta que hace tres años sus padres y él se mudaron a Canadá. Nos separamos y decidimos seguir siendo amigos pero que en algún punto nos volveríamos a encontrar y prometidos casarnos entonces. No hemos tenido mucho contacto desde entonces, siendo honesta me dolió mucho su partida porque estaba muy enamorada de él, ahora puedo decir que le quiero pero no veo posible una relación y además, él ya está haciendo su vida.
—¡Tierra llamando a Artemis! —Aremmi mueve la mano frente a mi. —No me digas que te hice recordar a tu príncipe. —ruedo los ojos.
A mi prima siempre le pareció una bobería, pero me apoyo mucho cuando mi corazón estaba destrozado por su marcha.
—No lo sé, ya no creo amarlo como antes. —me encojo de hombros. —Seguramente Dalton ya tiene una relación más estable, recuerdas que hace un año me dijo que él necesitaba una mujer madura. —Aremmi asiente, golpea la mesa con una mano haciéndome dar un salto.
—Ahora que lo recuerdo también lo mataré por ser un idiota, prima desde él debí saber que solo estarías con tontos.
No es que mi vida fuese miserable por la separación, mis padres no me dejaron llegar a ese punto y aunque comprendo que no soy precisamente la mujer extremadamente adulta y madura. Sé que no tengo nada malo, ademas soy bonita.
Después de hablar sobre Dalton y otros personajes que han pasado por mi vida, llegamos a la conclusión que no debo entusiasmarme con el misterioso Damascus Priest ya que tiene novia y segundo, es un hombre bastante mayor para mi. Aremmi me aconseja que le envíe flores para disculparme y así deshacerme de este entusiasmo.
La mañana se pasa rápido desde mi primera clase, Aremmi, Dan y yo almorzamos juntos, no me cruzo con Wilder en ningún momento pero según Dan ha estado buscándome como un loco y que está muy arrepentido. No estoy muy segura de ello y sinceramente sigo bastante molesta.
Mi clase de la tarde es cancelada por lo tanto les digo a mis padres que me iré sola, pero como es de esperarse mis padres no me dejan y me tengo que esperar por ellos.
—Luca me iré en un Uber o un taxi, no se preocupen por mi. —continuó mi camino hasta la salida.
—He dicho que no, me ocuparé de ello en este momento. —sin dejarme responder, termina la llamada.
Suspiro agobiada. Se que esto es molesto pero me recuerdo que no los veré en un largo rato así que pasaré todo el tiempo que pueda con ellos. Me quedo sentada en unas banquitas cerca de la entrada.
Sin más remedio que escuchar a mis padres, saco mi iPad y me pongo a ver una serie que he descargado, es sobre una chica que pierde a sus padres y sus tíos la tratan mal obligándola a trabajar y estudiar, la pobre chica pasa llorando todo el tiempo y yo le acompaño en su dolor.
—¡Olivia ya no llores, Ricardo si te ama! —sollozó con ella quien está limpiando el piso con un cepillo de dientes.
Inevitablemente mis lagrimas me consumen cuando Ricardo encuentra a Olivia y con beso le promete sacarla de ese sufrimiento.
—¿Por qué lloras? —preguntan a mi lado.
—Por la pobre e inocente Olivia. —respondo sin percatarme quien es la persona que me habla.
—¿Quién es Olivia? —la ahora reconocida voz acentuada de cierto hombre misterioso me hace reaccionar.
Levantó la cabeza para encontrarme con un magnífico hombre inglés vestido totalmente de n***o.
Damascus Priest...