Después de una larga discusión en la que nuestro señor Priest no quería permitirme viajar con Felloni, tuve que asegurar que podía seguirnos y que yo no conduciría. Damascus uso una técnica que no sabía que podía controlar, me mostró el clima para esta noche en el móvil y las posibilidades de lluvia son del setenta y siete por ciento. —Ese tipo parece bastante raro, ¿no te parece? —pregunta Fellini quien conduce. —Es muy enojado, no tengo mucho tiempo de conocerlo así que no podría decir si es raro. —me encojo de hombros. Felloni solo asiente, no me dice nada más pero se queda pensativo. Omito contarle el hecho de como nos conocimos, creo que podría entender porque es así si se lo dijera pero no quiero hacerlo. Por el espejo puedo ver como la camioneta de Damascus nos sigue tal como

