—Sí, eso ya lo sé —intervino ahora Chen dirigiéndose a Hang con ojos vivarachos y ávidos de conocimientos—, no me interesa el principio del mundo ni tampoco el de las cosas. Padre me enseñó hace tiempo que la creación es un asunto que carece de interés. Lo que me llama la atención es el origen de nuestras tradiciones, la manera en que hemos llegado a ser así, a sentir esta espiritualidad y a vivir para nuestros muertos. —¡Ah! —improvisó Hang turbado—, entonces espera un instante, que enseguida te pagaré respuesta para un asunto tan mundano. Es como un cuento y te entretendrá. Verás, Chen, cuenta la historia que hace muchos años el duque de Chou envió a su hijo Po Chin a Shantung para controlar a las tribus extranjeras. Era una misión bélica que dio como resultado la creación del estado de

