III. LA DOCTRINA DE CONFUCIO-6

2519 Palabras

—Siempre supe que actuarías así, eres metódico y no cabría esperar otra reacción; lo que me sorprende es la prontitud con la que has decidido. Está bien, muy bien. Ya sabes, hay que meditar hasta que el cerebro emite un veredicto pero, una vez alcanzado no hay que quebrar postura. Ahora anímate, no hay razón para iniciar el día compungido, menos cuando has encaminado convenientemente el problema de la descendencia. Para Hang, las últimas palabras cambiadas con su padre fueron como la medicina que necesita el enfermo para recobrar la salud. Su cabeza descansó y también la ansiedad que lo había azotado durante toda la noche. Acalló su voz durante unos minutos, el tiempo imprescindible para llegar al embarcadero de tierra y lodo donde se encontraba varada su barca de pesca, y después, de man

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