—Vivir es luchar contra el mal —agregó el señor autoritariamente. —Sí, y también contra uno mismo. —¡Me sorprendes! ¿Por qué dices eso? —Pues porque son tantos los negociados que tratamos a diario y tan larga la lista de sensaciones y sentimientos de la que estamos compuestos, que nuestra vida es una contradicción permanente. Vivimos en contradicción y morimos en contradicción. Lamentablemente, de todas las guerras que uno puede entablar contra sí mismo, esta es la que nunca jamás podrá ganar, porque la contradicción nace del pensamiento, y este no se puede aniquilar. Nos contradecimos porque pensamos, y eso solo lo cura la muerte. Chen, no sientas pesar cuando una o mil veces no sepas qué hacer, nos pasa a todos. —No creía que fueses a hacer este comentario. A pesar de su simpleza me

