—Sí —respondió el otro casi sin querer—. ¡Hay que ver lo que se le ocurre a uno por falta de capacidad! Hace poco pensaba que el hecho de que Onpo pudiera haber llevado vida mundana no correspondía con el estado de magnificencia de un hombre así; ahora veo que las cosas hay que juzgarlas en su conjunto y que, de no hacerlo así, acaban desvirtuándose y convirtiéndose en lo que no son. Ahora no me cabe duda de la grandeza de un hombre que, pudiendo poseer todo y llevar vida regalada, decide incorporarse al shamga para iniciar el camino de renuncia y permitir a otros que hagan los méritos que se merecen. Olvidar los manjares y vivir de limosna sufriendo el deterioro propio de los que se alimentan con lo que otros no quieren, abandonar el lecho caliente de una mujer para dormir en el frío y du

