Blair.
Las chicas y yo estamos en mi casa, específicamente en mi sala con un enorme cartel frente a nosotras mientras buscamos maneras de cómo sobrellevar la cena de mañana en casa de Carter, si se preguntan para que es el cartel bueno, en el estamos escribiendo las diferentes formas en las que su tóxica hermana puede asesinarme y si, tengo miedo de lo que pueda hacerme esa perra psicótica.
Por un lado se que debo decirle a mi novio mejor dicho a Carter que su hermana me odia y que posiblemente trate de asesinarme los días que esté presente en la ciudad ya que por lo qué se la desgraciada está aquí, el falto a clases hoy por ir a recogerla al aeropuerto, ¿Pueden creerlo? Me abandonó hoy por ir a buscar a la persona que posiblemente quiera matarme.
El timbre suena sacándome de mi trance, las chicas nos miramos a la otra unos segundos, ninguna anda esperando a otra persona o mucho menos pedimos algo de comer así que si, me aterra que Mabel esté en mi puerta, la verdad me estoy preparando para lo peor.
Lo peor es que sea Mabel Hayes.
Owen se acerca a la a puerta, me levanto con rapidez del suelo tratando de alcanzarlo antes de que la abra, al llegar a la entrada del pasillo veo a Owen tomar el manubrio y darle la vuelta abriéndola por fin, suelto un grito de miedo y cierro mis ojos.
—¿A ti que te sucede?—Abro un ojo tratando de regular mi respiración, frunzo el ceño al ver a Shawn de pie en la entrada de la puerta con un lindo ramo de rosas.—¿Blair?
¡Shawn está de pie en la entrada de mi casa con un lindo ramo de rosas! ¿Qué? O sea, ¿A que se debe tanto maldito romanticismo? Me quedo de pie totalmente pasmada tratando de comprender que hace aquí si ayer le dejé en claro que hablaríamos el martes próximo cuando ya tuviese la situación totalmente controlada, ahora mismo no tengo nada controlado.
—¿Qué haces aquí?—Es lo único que me sale preguntarle, el sonríe sin mostrar los dientes y me extiende el ramo de rosas.
—Que tierno, amor a lo Romeo y Julieta.—Responde Owen con algo de sarcasmo.
—Romeo nunca le regaló flores a Julieta.—Le digo con cara de pocos amigos, con pasos lentos me acerco a ellos y tomo el ramo entre mis brazos abrazándolo.—Gracias, están hermosas.
—Nada que agradecer.—Me da una corta sonrisa.—¿Hablamos en privado?—Asiento, tomó su mano y caminamos en dirección a la cocina.
Puedo sentir como los ojos de Owen y las chicas están sobre mi.
—¿Qué sucede?—Le preguntó, dejó las flores sobre la meseta y me acercó al grifo para llenar de agua alguno de los jarrones actualmente desocupados, siento una mano tomarme del brazo, girar mi cuerpo con rapidez y en cuestión de segundos Shawn y yo ya nos estamos besando, lleva ambas manos a mi cuello y sus pulgares a mis mejillas, rodeó su cuello con mis brazos acercándolo más a mi, me separo de él algo confundida.—¿Por qué el beso? ¿Por qué las flores?
—Me dijiste que hablaríamos el martes pero sería una semana sin verte, sin probar tus labios, sin tocarte.—Con sus pulgares acaricia mis mejillas.—Así que desobedecí tu orden, te compré flores y vine a darte un beso.—Sonrió sin mostrar los dientes.
—No debiste hacer eso.
—No, pero quise.—Se encoge de hombros, vuelve a besarme nuevamente esta vez más duro, más profundo.—Por favor.—Me ruega en un gemido.
—¿Por favor qué?—Le preguntó en un susurro, sus ojos conectan con los míos unos segundos.
—Déjame hacerte mía, aquí, ahora y en este preciso instante.—Sus manos de dirigen a mis caderas dándome un fuerte apretón haciendo que suelte un pequeño gemido.
Miro a ambos lados y vuelvo a tomar su mano, salimos de la cocina y llegamos al pasillo que conecta con la habitación de invitados, el despacho de mi padre y el cuarto de lavado. Abro la puerta del despacho entrando, detrás de mi entra Bruno y volvemos a besarnos nuevamente esta vez más duro que hace pocos segundos.
Mi cuerpo choca con el escritorio de mi padre, Shawn me toma de las piernas subiéndome sobre el sin despegarse de mi, puedo sentir como la mayoría de cosas del escritorio caen al suelo pero no me interesa. El lanza mi espalda hacia atrás y se acuesta con cuidado sobre mi, sus manos navegan por todo mi cuerpo mientras que las mías acarician su espalda, su cabeza, cuello y nuca, puedo sentir como la ropa me quema al tener en cuenta que es lo único que justamente ahora separa que estemos follando.
El toma los bordes de mi holgado vestido levantándolo, muerdo mi labio inferior al verlo quitarse la chaqueta y sacar su efecto m*****o por sus pantalones, vuelve a acercarse a mi esta vez introduciéndose dentro de mi, dejo salir un fuerte gemido mientras sus caderas se mueven lentamente, entrelaza nuestros dedos lanzando mis brazos hacia atrás mientras hacemos el amor, despacio, sin prisa, disfrutando de cada beso en los labios y el cuello, del roce de nuestros cuerpos, de la fricción que hacen nuestras partes íntimas.
Disfrutando de hacer el amor contigo Bruno Pereira.
—No puedo durar un día sin esto.—Me dice en un gemido, suelto sus manos y las llevo a su cuello volviéndolo a besar.—Joder.—Suelta un gemido que nuevamente es callado por mis labios.
—Y yo no puedo durar un día sin ti.—Le suelto de una, se queda mirándome fijamente, sus pupilas están dilatadas mientras el sudor baja de su frente, vuelve a mover sus caderas esta vez con más lentitud haciendo que me vuelva loca pero que al mismo tiempo muera de placer, de mucho placer.
¿Por que le dije eso? No lo pensé, pero mi corazón lo sintió, sintió que debí decirle eso, ¿Qué mierda me esta pasando? ¿Qué es esto que estoy sintiendo?
Es totalmente nuevo, diferente y se podría decir que especial...Especial para mi.
Con cada embestida siento mi orgasmo llegar, mis piernas comienzan a temblar y mi respiración se comienza a agitar, Shawn se mueve un poco más rápido haciendo que llegue el orgasmo y que el también se venga dentro de mi, dejando caer mi cabeza sobre mi pecho, con rapidez la levanta y vuelve a besarme nuevamente, agarra ambos lados de mi cabeza mientras profundiza nuestro beso.
—¿Tu no puedes durar un día sin mi?—Niego con la cabeza varías veces.—Yo siento que no puedo durar siquiera una hora sin verte a ti, ¿Que me hiciste?—Me pregunta mirándome fijamente a los ojos.
—No tengo respuesta a tu pregunta.—Le respondo perdiéndome en sus ojos.—Ni siquiera tengo respuestas para las preguntas que me hago a mi misma.—Asiente soltando un suspiro, sale de mi interior, entra su m*****o nuevamente y toma su chaqueta, me bajo del escritorio de mi ladre acomodando mi vestido, me giro viendo el pequeño desastre qué hay sobre el.—Creo que deberíamos de arreglar esto.
—Blair.—La puerta del despacho se abre, Lea me mira asustada mientras sostiene el teléfono en su mano la cual tiembla mucho.—Te buscan al teléfono.—Dice lo último con un nudo en la garganta, me acerco con rapidez a ella tomándolo entre mis manos.
Llamada telefónica.
—¿Hola?—Digo con un hilo de voz.
—¿Blair? Soy yo, el padre de Carter.—Puedo sentir como una electricidad recorre mi espalda, escucho el ruido disperso que está detrás de la voz de su padre, gritos y como si estuviesen golpeando o lanzando cosas al suelo.—¿Puedes venir a mi casa por favor? Carter esta destruyendo todo, golpeando la pared con sus puños, he tratado de calmarlo pero no puede, Mabel tampoco puede y no quiero llamar a la policía, eres mi última esperanza dime que puedes venir por favor.
—Claro que si señor Hayes, estaré allí en 10 minutos.—Le respondo con rapidez.
Fin de llamada.
Le entrego el teléfono a Lea y salgo corriendo del despacho, siento como si tuviese el corazón en la garganta, ¿Qué mierda le está sucediendo a Carter? Me prometió tomarse sus medicamentos y asistir a la terapia, me dijo que le aterraba perderme y que esta vez si haría las cosas bien, ahora padre me llama diciéndome que su hijo está destrozándolo todo y que no puede controlarlo, ¿Qué le hace creer que yo si puedo controlar a Carter?
Llegando a la sala me coloco con rapidez mis converse gastados que están debajo del tendedero, tomo las llaves del auto de Owen y abro la puerta con unas claras intenciones de salir con rapidez y llegar a casa de Cotton antes de que mate a alguien de su familia.
—¿A donde vas?—Me detengo al escuchar la voz de Shawn.—¿Qué sucede?
—Tengo que ir a hacer algo urgente, prometo llamarte después.—Le respondo con rapidez.
—¡Blair espéranos! No vayas sola.—Me suplica Lea acercándose a mi.
—Estaré bien, ¿Okay? Volveré en unas horas.—Me acerco a Shawn dándole un corto beso en los labios.—Gracias por las rosas.—Le susurro antes de comenzar a correr hacia el auto de mi hermanastro.
Por favor no cometas una locura Carter.
Carter.
Siento como la gusta se me nubla, como dejo de sentir dolor después de haber golpeado unas 50 veces las paredes, mi padre y hermana están en el otro extremo de la sala viendo como golpeó las paredes nuevamente y como técnicamente lo destrozó todo, no se porque no puedo detenerme, porque siento que necesito causarme más daño, lastimarme más, una electricidad enorme recorre mi espalda hasta llegar a mis piernas, aprieto mis dientes con fuerza tratando de aligerar mi ira, no me aterra que ninguno se rompa al ejercerles tanta presión, siento que estoy fuera de mi cuerpo, que no tengo uso de razón.
Chocó mi puño contra el enorme espejo de la sala, el mismo se rompe mientras muchos pedazos caen al suelo y en el centro queda la marca del golpe que acabo de dar, se ve la marca de mis nudillos cubiertos de sangre, tomo uno de los bordes del espejo y con fuerza lo lanzo al suelo haciendo que termine de destrozarse. Mi pecho se mueve agitado, siento que no puedo respirar, que me ahogo, que me muero.
Llevo ambas manos a mi cabello apretándolo con fuerza mientras lloro como un niño pequeño, estoy tratando de entender que me sucede, que mierda ocurre conmigo, ¿Por qué no puedo controlarme? ¿Por qué diablos no puedo dejar de hacerme daño? Suelto un enorme grito volviendo a dale un fuerte puñetazo a la pared, de reojo veo a mi padre caminar de un lado a otro tratando de calmarse mientras que a mi hermana hace varios minutos la perdí de vista.
Escucho el timbre sonar y los zapatos de mi padre caminar hacia la puerta, segundos después de abrirse la misma se cierra. Gracias por llamar a la policía papá, tal vez ellos si puedan calmarme ya que yo no puedo hacerlo.
Me giro con rapidez y levantó ambas manos al aire en forma de rendición, abro los ojos sorprendido cuando veo a Blair de pie en la entrada de la sala, con sus brazos se abraza a sí misma mientras me mira asustada con los ojos llenos de lagrimas, lleva un lindo vestido floreado y su cabello suelto detrás de su espalda.
—¿Carter?—Me pregunta con un hilo de voz, puedo sentir como la ira desaparece poco a poco de mi cuerpo y rápidamente comienzo a sentir el dolor que ocasionan los golpes de mis manos.—Cálmate, ¿Okay? Ya llegué, ya estoy aquí.—Dice con tranquilidad, lentamente se acerca a mi, sus pisadas terminan de destruir algo que en cierta forma ya yo he roto.
Al llegar hasta donde estoy, acaricia mi mejilla derecha con su mano, lleva sus brazos a mi cuello y me abraza con fuerza, reacciono con rapidez rodeando su cintura y después su espalda aferrándome a ella, su mano derecha acaricia con cuidado mi cabello y siento como cada maldito gramo de enojo desaparece de mi cuerpo al sentirla rodearme con sus pequeños brazos, al sentir como su pequeño cuerpo se aferra a mi, a nosotros.
—Todo esta bien, todo esta bien.—Repite un par de veces más, la ira se va completamente de mi y siento el dolor en mis muñecas, Blair toma mi cara con sus dos manos haciendo que nos miremos fijamente, la paz que siento con simplemente verla es asombrosa.
—¿Qué pasó? ¿Que hice?—Pregunto con lentitud saliendo e mi trance, veo a todos los lados en la sala y me sorprendo por el desorden y por todas las cosas rotas qué hay, que yo rompí.—Papá yo..
—Hey, mírame a mi.—Hace que la mire nuevamente.—No te preocupes todo esta bien, vamos a ducharnos y a curarte esos nudillos, ¿Si?
—¿Ducharnos?—Le preguntó lentamente y asiente con una leve sonrisa.—Pero debí ayudar a limpiar este desorden yo..
—Tranquilo.—Vuelve a calmarme.—Yo me encargaré de eso más tarde, ahora vamos a darnos una ducha y curar esas heridas, ven.—Me toma del brazo, de reojo veo como Mabel y mi padre están asombrados por como Blair me calmó.—Trata de respirar profundo.
Comenzamos a subir las escaleras hacia mi habitación, a paso lento y tratando de respirar profundo para calmarme llegamos a mi habitación, ella cierra la puerta detrás de nosotros el me quita el cinturón, desabotona mi pantalón y lo baja hasta el final, con mis pies lo termino de retirar por completo de mi cuerpo y me quedo en ropa interior. Blair toma mi mano y me dirige hacia mi baño, cierra nuevamente la puerta y con rapidez se quita el vestido y su ropa interior quedando desnuda frente a mi, por último se quita sus zapatos y me guía hasta la regadera, al entrar siento como el agua fría cae sobre mi cuerpo, ella se acerca a mi haciendo que el agua nos caiga a ambos.
Sus manos acarician mi cabello y todo mi cuerpo tratando de limpiarlo, miro hacia abajo como parte de mi abdomen y otras partes de mi tienen algo de sangre, con cuidado ella toma mi mano derecha y comienza a retirar la sangre qué hay en mis nudillos, suelto un pequeño gemido pero ella lo ignora mientras sigue limpiando un poco mi mano, toma la otra y repite el mismo proceso nuevamente.
—No se que me sucedió.—Le digo, ella sienta un suspiro y toma los bordes de mi bóxer bajándolo por completo, hago el mismo movimiento que hace unos minutos deshaciéndome de ellos, Blair se agacha y lo toma entre sus manos sacándolo de la regadera y colocándolo en algún lugar del baño.—Perdón, debo hablar con papá y disculparme con Mabel.—Digo con rapidez.
—Eso puede esperar, ¿Si?—Asiento.—Lo importante ahora es curarte y tranquilizarte, necesito que estes bien.
Me limito a no responder, después de varios minutos en el baño ambos salimos de la regadera, envuelvo mi cintura en una de las toallas mientras que Blair envuelve su cuerpo. Al regresar a la habitación nuevamente ella se acerca a mi armario, toma dos camisetas y unos pantalones de dormir, seca completamente su cuerpo dejando solo su cabello mojado y se pone la camiseta más enorme, esa que le llega casi a las rodillas.
Quita la toalla de mi cintura, toma unos bóxers del armario, me los extiende y con rapidez me los pongo, con su ayuda me coloco la camiseta y yo mismo el pantalón, después de haberme vestido me siento en la orilla de la cama mientras que ella se pone a organizar mi habitación.
—¿Puedo pasar?—Blair se acerca a la puerta abriéndola, mi padre y a su lado mi hermana están de pie en la entrada, giró mi mirada hacia otro lado ya que me da vergüenza lo que hice.—¿Está bien?
—Si, una ducha de agua fría es de mucha ayuda.—Le responde.—¿Tienen un botiquín de primeros auxilios? Sus heridas no son profundas pero me gustaría curarlas y cubrirlas.
—Yo lo hago.—Le responde mi hermana con dureza.
—Mabel, deja que lo haga ella.—Le ordena mi padre.—Nosotros iremos a limpiar la sala.
—Bajaré en un segundo a ayudar.—Le responde Blair.
Blair.
Después de haber llegado a su casa y haber visto a su hermana acabo de confirmar que si, que la chica si quiere asesinarme. Cuando su padre abrió la puerta para que entrara a la casa ella estaba sentada en el pie de la escalera con una navaja en su mano, no me dijo nada, solo me dio una mirada asesina mientras jugaba con su horrible navaja.
Por otro lado al llegar me asusté, sentí un enorme vacío en el corazón cuando vi la sala de Carter casi destruida y al el fuera de sus cabales pero me asusté más cuando lo abracé y sentí como su cuerpo se tranquilizó, como su cuerpo se relajó, como se aferró a mi mientras yo trataba de calmarlo.
Me asusté porque fui yo quien lo calmó.
Después de habernos dado una ducha donde examine sus heridas, el está sentado en el borde de la cama mientras que yo estoy en el suelo de rodillas terminando de vendar sus heridas, sus ojos aún están llenos de lagrimas ya que de vez en cuando cae una sobre alguno de sus brazos. Termino de cubrir su mano los utensilios sobre el botiquín, tomo su cara entre mis manos obligándolo a mírame nuevamente, con mis pulgares limpio sus lágrimas y me incorporo un poco, me introduzco en el pequeño hueco entre sus piernas abrazándolo, acaricio su cabello mientras que sus manos mi cintura con pequeños movimientos circulares.
—¿Te sientes mejor?—Le pregunto alejándome un poco, asiente levemente.—Te daré tus medicamentos, algo para el dolor y algo para que duermas un poco, me quedaré esta noche.
—Gracias.—Dice en un susurro.
—No debes agradecerme nada.—Le sonrío sin mostrar los dientes.
—Si debo hacerlo, gracias por calmarme, gracias por ser mi paz.—Muerdo mi labio inferior, me levanto con rapidez tratando de que este momento no se haga más íntimo de lo que ya es, me acerco a su mesita de noche y tomo su pastilla, más las del dolor que había colocado ahí anteriormente junto a las de dormir, le extiendo un vaso de agua que ya había colocado antes, se toma las tres pastillas y con cuidado se acuesta sobre la cama.
—Blair, ¿Podemos hablar a fuera un minuto?—Escucho del otro lado de la puerta, miro a Carter unos segundos antes de acercarme y abrirla, su padre esta de pie, luce cansado y algo estresado, al salir cierro la puerta detrás de él.—Gracias por venir y calmarlo, en serio gracias.
—No debe agradecerme nada señor Hayes.—Le digo en un tono de voz neutro.—Ya curé sus heridas y le di algo para dormir, espero no le moleste que me quede esta noche para seguir cuidado de él.
—De hecho quería hablarte sobre eso, se que debí preguntarte antes pero ya llame a tu padre y le avise lo que ocurrió, me dijo que lo conveniente sería que ambos falten a la escuela mañana.—Lo miro algo sorprendida.—Que podrían quedarse en tu casa.
—¿Le contó todo a mi papá?—Asiente, suelto un leve suspiro.—Bueno, esta bien y gracias.
—Gracias a ti por venir y calmarlo, creí que la presencia de Mabel en casa ayudaría pero empeoró, fuiste mi último recurso ya no sabía cómo calmarlo.
—No se preocupe.—Colocó mi mano en su hombro.—Estaré con el esta noche, ¿Limpiaron todo abajo?—Asiente.
—¿Quieres a mi hijo, Blair?—Me pregunta, muerdo mi labio inferior antes de asentir varias veces con la cabeza.—Esta de más preguntarte eso, estás aquí ahora mismo cuidando de él, es obvio que lo quieres.
—¿Por qué me lo pregunta?
—No te alejes de él nunca.—Me responde con un hilo de voz.—Eres lo único que ahora mismo lo mantiene equilibrado, en sintonía, eres su persona, su tranquilidad y yo solo quiero que mi hijo sea feliz, esté tranquilo, que pueda lidiar con su enfermedad y consigo mismo, tú eres algo primordial para el y eso te convierte en algo primordial para la salud emocional de Carter.
—¿Qué me quiere dejar dicho?—Me cruzo de brazos.
—Permanece al lado de mi hijo, si realmente lo quieres, querrás que esté bien y que sea feliz, ¿Harías eso por el?—Lamo mi labio inferior.—¿Permanecerías a su lado?
—Siempre he estado a su lado.—Le respondo, conforme con mi respuesta se aleja de mi, suelto un leve suspiro pasando ambas manos por mi rostro.
—Blair Gray.—Me sobresalto al escuchar la voz de Mabel, recuesto mi cuerpo de la puerta mientras ella se acerca lentamente a mi.—Que gusto verte nuevamente.
—No opinó lo mismo.—Le respondo mostrando total seguridad, lleva unos jeans negros y una chaqueta del mismo color, esta igual que la última vez que le vi, lo único que ha cambiado es su mirada, ya no es una chica triste, ahora es mucho peor que eso.
Es una perra con sed de venganza.
—Lo imagino.—Se cruza de brazos.—Añadiré a la lista el hecho de que mi hermano menor se calme contigo y no conmigo.
—¿Qué lista?
—La lista que enumera las razones por las cuales te detesto.—Abro los ojos sorprendida.
—Añádele el hecho de que sea novia de tu hermano y de que esté durmiendo en tu casa, ahí tienes 2 más.—Le guiño un ojo antes de volver a la habitación y cerrar la puerta con seguro detrás de mi.
—¿Qué sucede?—Me pregunta Carter levantándose de la cama, me acerco a él con rapidez volviendo a acostar, apago la lámpara y me acuesto a su lado abrazándolo.
—No sucede nada.—Le respondo.
—Eres mi lugar feliz cuando todo me va mal.—Susurra cerca de mi oído.—Eres mi paz Blair, no quiero que eso cambie nunca.
Pensando en lo que hablé con su padre y en las cosas que él ha hecho por mi no dejaré que cambie nunca. Estuvo conmigo durante un año, sin conocer a otra chica solo aceptando mis caprichos, ayudándome a pensar bien y hacer cada diablura que se me ocurriera, mirándolo desde otra perspectiva se lo debo, le debo un nosotros y le debo estar aquí.
—No cambiará nunca.—Le susurro acariciando su pecho.—Te lo prometo.
Espero no arrepentirme de esto.